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El coste de los políticos locales se dispara un 20% en un mandato: más de 32 millones

Imagen de fondo: vallas de la campaña electoral de las elecciones municipales de 2019 Bernabé / Javier Lalín / FDV

En julio de 2019, el pleno municipal del concello de Ordes estuvo salpicado por la polémica porque, al igual que cuatro años antes, se aprobó una subida salarial para el alcalde. El popular Martínez Sanjurjo se benefició de un incremento de 8.400 euros en sus emolumentos y alcanzó una nómina anual de 49.700 euros. Decisiones como estas, la configuración de gobiernos de coalición y la subida automática equiparable a la de los funcionarios han encarecido el coste de los políticos municipales un 20% en un mandato. Ya superan los 32 millones de euros al año.

En el año 2013, en plena resaca de la recesión causada por la crisis financiera, el entonces Gobierno del popular Mariano Rajoy se apoyó en su mayoría absoluta para impulsar una reforma legal que estableció límites a los salarios de los alcaldes, así como topes para el pago de dedicaciones exclusivas a los concejales en función del tamaño del municipio. Por ejemplo, los ayuntamientos con entre 15.001 y 20.000 ciudadanos no podrían contar con más de siete ediles con un salario completo por su actividad. En el caso de los regidores, aquellos consistorios con entre 75.000 y 150.000 habitantes podrían pagar a sus alcaldes el salario equivalente a un secretario de Estado reducido en un 25%. Si no alcanzan los 5.000 vecinos, el recorte de esa cifra de referencia es del 60% como mínimo.

El anterior mandato local (2015-2019) estuvo marcado por la irrupción de las mareas municipales, que, entre otros debates, pusieron sobre la mesa como un valor diferencial sus límites salariales. Una vez desaparecidos del mapa en su mayoría, con el símbolo de la pérdida de las alcaldías de A Coruña, Ferrol y Santiago como bandera, esa cuestión pasó a un segundo plano. La socialista Inés Rey, por ejemplo, logró apoyo del pleno local para incrementar sus retribuciones en casi 30.000 euros respecto a su predecesor, Xulio Ferreiro (Marea Atlántica), hasta situarse en más de 69.000 euros al año. Esa cifra, sin embargo, es inferior en alrededor de 7.000 euros respecto a los emolumentos de Carlos Negreira (PP), que fue alcalde de la ciudad herculina entre 2011 y 2015.

El debate abierto por las mareas permitió discutir acerca de la justicia de unos salarios que en el caso de las grandes ciudades y concellos medianos suponen una dedicación a tiempo completo.

El año 2016, el primero del anterior mandato supuso un gasto para el erario público por sueldos y dietas de los cargos municipales de al menos 27 millones de euros, según los datos del Ministerio de Hacienda acerca de la factura de 279 municipios. El año pasado, el coste para un total de 273 consistorios alcanzó los 32,3 millones, es decir, un 20% más en un mandato, pues la comparación se realiza entre el primer ejercicio de cada período.

Lógicamente, son los ayuntamientos los que mayor cantidad desembolsan en esta cuestión, con casi 21 millones. De ellos, 6 pertenecen a la provincia de Pontevedra; 10 a la de A Coruña, 2,6 a la de Lugo y 2,3 a la de Ourense. Esa cifra se completa con los sueldos de los regidores de esos 273 municipios, que suman 7,6 millones: 1,8 en Pontevedra, 2,8 en A Coruña, 1,6 en Lugo y 1,4 en Ourense, según las estadísticas de Hacienda publicadas recientemente.

A esos datos se unen otros casi cuatro millones correspondientes a las asambleas provinciales de las diputaciones. La de Pontevedra casi alcanza el millón de euros de gasto por retribuciones a sus diputados, por los 1,2 de la de A Coruña, los 800.000 euros de la de Lugo y los 600.000 de la de Ourense.

En el caso de los presidentes también existen diferencias. Encabeza la lista Carmela Silva (PSdeG) en Pontevedra, con un salario de 77.695 euros anuales, seguida del también socialista Valentín González Formoso, con 72.953, el popular José Manuel Baltar en Ourense con 72.325 y el socialista Xosé Tomé en Lugo con 68.913. 

Los datos revelados por Hacienda permiten descubrir que once regidores al margen de los de las siete ciudades superan los 50.000 euros anuales. Ocho regidores de villar ganan incluso más que los máximos responsables políticos de Santiago y Ferrol.

Los siguientes 39 concellos no facilitaron información sobre las cantidades percibidas por los miembros de la corporación municipal en 2020: Marín, Teo, Nigrán, Cambados, Sarria, Salvaterra de Miño, Xinzo, Oroso, Cerdedo-Cotobade, Vila de Cruces, Ribadumia, A Illa de Arousa, Fisterra, A Rúa, Friol, Rodeiro, Agolada, Frades, Sober, A Pobra de Trives, A Merca, Vilardevós, Paradela, Lobios, Riós, O Irixo, Portomarín, Vilar de Barrio, Rairiz de Veiga, Laza, Cerdido, Ourol, Petín, Manzaneda, Porqueira, Lobeira, Triacastela, Parada de Sil y Larouco.

Al frente de la tabla están los regidores de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, y Vigo, Abel Caballero, con 72.566 y 70.775 euros anuales, respectivamente. Les siguen en las urbes Gonzalo Pérez Jácome (Ourense) con 69.926; Inés Rey (A Coruña), con 69.218; Lara Méndez (Lugo), con 68.361; Xosé Sánchez Bugallo (Santiago), con 52.190; y Ángel Mato (Ferrol), con 39.999.

Destacan el alcalde de A Estrada, José López Campos, cuyo salario en la casa consistorial alcanzó el año pasado los 58.372 euros; el de Vilanova de Arousa, Gonzalo Durán, cuya nómina anual se eleva a los 54.127 euros; el regidor de Lalín, José Crespo, que cobró de las arcas municipales 53.521 euros y, por último, el de O Grove, José Cacabelos, cuyo sueldo el año pasado fue de 50.095 euros.

En esa horquilla se encontrarían también los regidores de Ribeira, Manuel Ruiz Rivas, que percibe 56.733 euros; el de Culleredo, José Ramón Riobóo, con una asignación de 56.178 euros; el de Arteixo, José Carlos Calvelo, que ganó 56.100 euros y la de Narón, Marián Ferreiro, con una percepción de 55.155.

Por contra, los regidores de nueve municipios solo cobran por asistencia a plenos, pero no perciben sueldo. Se trata de los alcaldes de Mondariz-Balneario, A Capela, Pontedeume, Alfoz, Guntín, O Barco, Caballeda de Avia, Maside y Xunqueira de Ambía. En el caso de As Pontes, tampoco cobra, pues percibe su salario íntegramente como presidente de la diputación coruñesa.

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