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Feijóo, Touriño y Laxe defienden “actualizar” el modelo autonómico y otra financiación

Fernando González Laxe, Alberto Núñez Feijóo y Emilio Pérez Touriño, ayer, en Santiago. Xoán Álvarez

El actual titular de la Xunta cree que “el modelo de autogobierno gallego es exitoso” y no lo cambiaría por otro

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Poco se parece la Galicia de 1981 a la de la actualidad. Desde entonces, como explicaba ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, la tercera comunidad más pobre de España se transmutó en una economía que llega a los 21.000 millones de euros en exportaciones y que mira ya con expectación hacia los 25.000, donde 86 kilómetros de autopistas se han multiplicado hasta llegar a los 1.400 en todo tipo de vías de alta capacidad o que ha visto duplicar la cifra de hospitales. El balance es fruto del tiempo, pero también del Estatuto de Autonomía y del modelo autonómico, un sistema cuya vigencia y “acierto” han coincidido en reivindicar ayer dos ex presidentes de la Xunta, Emilio Pérez Touriño y Fernando González Laxe, junto a su actual titular, Alberto Núñez Feijóo. No obstante, todos, cada uno a su manera, se mostraron asimismo abiertos a “actualizar”, “reformar”, “perfeccionar” o “fortalecer” ese modelo, asumiendo más competencias, estableciendo mecanismos que favorezcan la participación de las comunidades en la cogobernanza del Estado o marcando nuevas reglas de juego en la financiación autonómica, ya que, por ejemplo, es “inefectivo, premia a quien incumple”, como señaló Laxe y Feijóo suscribió.

Así lo plantearon los tres mandatarios históricos de la comunidad en la mesa redonda “Estado autonómico e evolución política e social”, una cita conducida por la directora xeral de la Escola Galega de Administración Pública (EGAP), Sonia Rodríguez-Campos, e integrada en las jornadas conmemorativas del 40 aniversario del Estatuto gallego organizadas por esa entidad en Santiago. En ese foro, Feijóo reivindicó el modelo de autogobierno gallego “integrador” y europeísta que ha “inspirado” a quienes ocuparon la Presidencia de la Xunta. Para su actual titular, “la autonomía como estructura política es un acierto” y además “el modelo de autogobierno gallego es exitoso”. “No lo cambio por ninguno”, enfatizó.

Con todo, y tras definirse como “reformista” y considerar “adecuado” hablar de “actualizar” la Constitución o el Estatuto de Autonomía –defendidos ambos por los intervinientes, junto al relevante rol de la Unión Europea en el devenir competencial de sus miembros–, Feijóo abogó por empezar por reformar la Ley electoral. Por otro lado, manifestó su disposición a “más competencias” si son “más eficientes” desde la comunidad, pero conminó a disponer a la vez de una “legislación básica actualizada”.

Para el expresidente Emilio Pérez Touriño, los 40 años del Estatuto de Autonomía gallego son “una prueba de madurez, fortaleza y estabilidad” y algo que “celebrar”. Como Feijóo, se erigió en valedor de esa a veces “denostada Transición democrática”. “Nada nos interesa más que conservar el Estado de las Autonomías”, sostiene el ex dirigente socialista, pero instó a “fortalecerlo” y “mejorarlo” de cara a su “estabilidad futura”, incidiendo en una “delimitación más precisa del mapa competencial” y “profundizando” en la “federalización”. “Debe evolucionar”, concedió, “pero conservando lo fundamental, la voluntad de consenso y el acuerdo que estuvo en la Constitución”. “Sin esa voluntad”, avisó, “ninguna reforma será posible”. Igualmente apeló a “superar la asimetría” de la financiación autonómica.

Fernando González Laxe, quien recordó que el proceso autonómico está “abierto” y que requiere “provocar acuerdos y mantener lealtades institucionales recíprocas”, prefirió dejar de lado expresamente palabras como “reestructurar” o “resetear” para urgir “actualizar” el modelo autonómico con “los nuevos retos” de hoy en día, entre los que citó la equidad de género, la intergeneracional o la interterritorial. Laxe mencionó en concreto como desafíos de cara a los próximos años en Galicia el problema demográfico y el tamaño y la productividad de las empresas, un diagnóstico que compartieron sus dos compañeros de mesa, quienes, como él, rememoraron el respeto, la responsabilidad y el compromiso con los que asumieron el cargo en su momento.

Luís Bará, Pedro Puy, Gonzalo Caballero e Irene Bascoy, ayer, en Santiago. XOÁN ÁLVAREZ

Sin reforma de Estatuto a la vista: los grupos parlamentarios evidencian sus discrepancias

Por ahora los tiempos no son llegados para repensar el Estatuto de Autonomía. Los portavoces parlamentarios del PPdeG, Pedro Puy, y del PSdeG, Gonzalo Caballero, junto al diputado del BNG Luís Bará, evidenciaron ayer las discrepancias sobre una posible reforma en un debate también enmarcado en las jornadas del 40 aniversario de la normativa organizadas por la EGAP.

“Creo que no debemos abrir la esperanza de una reforma que va a suponer grandes avances"

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En el encuentro, moderado por la subdirectora de FARO DE VIGO, Irene Bascoy, Pedro Puy señaló que el consenso era más fácil en los inicios, cuando la alternativa “era que no había nada”. “Ahora tenemos un autogobierno que tiene legitimidad en origen y en ejercicio”, sostiene, y lo que definió como un “avanzadísimo” Estatuto. “Creo que no debemos abrir la esperanza de una reforma que va a suponer grandes avances cuando lo cierto es que pueden ser algunos, pero limitados”, avisó.

Bará, quien halla en la normativa un “problema grave de obsolescencia y agotamiento”, denunció el estado de “anemia” del Estatuto y que Galicia está en una “segunda división” y “pierde posiciones”.

Caballero, por su parte, abogó por estar “abiertos” a adaptar el Estatuto a los “nuevos tiempos” para “actualizarlo” y reprochó que el PP no tenga “ningún compromiso” con “incrementar el autogobierno de Galicia”. “Ejemplo” de ello, incidió, “son los 12 años sin ni una sola nueva transferencia”, informa Europa Press.

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