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La resina ‘pega’ en el monte gallego

Zona de tala en un monte gallego. En el recuadro, extracción de resina de la corteza en Mougás. FDV

Hay una alternativa ‘eco’ a los miles de toneladas de resinas procedentes del petróleo que cada año se usan para industrias tan dispares como la farmacéutica o los cosméticos. Fabricar, por ejemplo, cremas depilatorias, pinturas o perfumes con resinas procedentes de la madera es ‘tendencia’. Y en el monte gallego resurge la extracción de este líquido pegajoso, que reactiva una posibilidad que va de la mano de la tradicional producción de pinos. Esta no se sostendría sin la otra. Varios estudios han probado la compatibilidad de la extracción de resina –en unos años limitados– en el seno de la industrial forestal. Y la coyuntura parece, además, perfecta, por la moratoria del cultivo de eucalipto en Galicia y la subida global del precio de la madera del clásico ‘pino del país’ (Pinus pinaster).

Después de un par de años de mucha investigación, expertos del Centro de Investigación Forestal de Lourizán, de la Escuela de Ingeniería Forestal de Pontevedra (UVigo) y de la Asociación gallega del sector, defienden la extracción con métodos mecanizados, consistente en la introducción de una bolsa en un agujero, una ‘herida’ abierta en la corteza del pino, como método de extraer una resina de mayor pureza.

La vicepresidenta de la Asociación Galega de Resineiros, Érika González, pone cifras a esta expansión. Unos 60.000 pinos de varias comunidades y particulares desde Baroña (Porto do Son) que ya tienen a cinco resineros contratados, a montes comunales de Ferreira de Pantón (Lugo) ya producen 180.000 kilos de resina en cada campaña. De cada árbol pueden extraerse unos tres kilos de esta sustancia viscosa que luego se destila entre ‘aguarrás’ y otros componentes. Las primeras experiencias se iniciaron en la comunidad de montes de Mougás (Oia) y en montes de Meis y de Caldas de Reis.

Muestra también de que el sector se encuentra en clara expansión es el hecho de que una fábrica de destilación de resina tiene prevista su apertura en O Barco de Valdeorras, según avanza la también administradora de la consultoría ambiental “Foresin”, Érika Martínez. Hasta la fecha, este tipo de industrias de transformación se concentraban en zonas con mayor tradición, como Segovia o Soria.

En el seno del Grupo Operativo “Acrema” (Adaptación de la actividad resinera a masas de pino con fines productores de madera), tiene el objetivo triple de mostrar que la extracción de resina no perjudica al árbol, al tiempo que pretende evaluar económicamente el impacto del sector. “Queremos dar solución a los problemas que nos encontramos en el noroeste peninsular en la resinación. Por ejemplo, porque aún es un mito extendido que la extracción de resina perjudica a la madera del pino. Otro de los objetivos es cuantificar económicamente la labor del resinero, que hace una tarea de vigilancia y prevención forestal en el monte y que actualmente no se tienen en cuenta. Para extraer resina de los pinos hay que desbrozar, con lo que se está colaborando en la lucha contra los incendios, además de que favorece la micología y las rutas de senderismo. Es una consideración que las administraciones deberían tener en cuenta y ofrecer compensación a estos trabajadores. También estudiamos cómo obtener una miera de mayor calidad y con más valor añadido”, explica Érika Martínez.

Chamorro: “Es la forma perfecta de obtener un ‘extra’ a la madera”

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El director del centro de Investigación Forestal de Lourizán –dependiente de Medio Rural–, Enrique Martínez Chamorro, es una voz experta en el campo de la resina. “Desde que en 2015 empezamos a trabajar la resinación, lo hemos planteado como un método compatible con el aprovechamiento principal del pinar en Galicia, que es la madera”, explica. Primero plantearon técnicas tradicionales de extracción de resina –que abren heridas en la corteza– pero sin producir un ‘agotamiento’ del pino. Ahora, han quedado sustituidas por nuevas técnicas: “La pica circular mecanizada es un método que necesita hacer menos incisiones en el árbol y que va con una bolsa cerrada; más moderno y adaptado”, señala Con respecto a las oportunidades de futuro, Martínez Chamorro se muestra optimista: “Las perspectivas las tendrá que marcar el mercado. Tenemos masas de pino extensas y algunas con diámetros aptos para la resinación. Si logramos un producto de mayor calidad, seremos más competitivos”, explica el experto. Entre los principales productores se encuentran actualmente China y Brasil Pero la experiencia resinera no es ajena a nuestra latitud. En su día, este experto rescató del olvido la historia de la resina en Galicia: vivió una época destacada en el período 1950-1970, cuando se aprovecharon miles de pies en el Morrazo y en el sur de Pontevedra y Ourense.

En la misma línea, el director de la Escuela de Ingeniería Forestal de Pontevedra, de la Universidade de Vigo, Juan Picos, defiende la actividad: “Silvicultores y propietarios pueden ver atractiva la resinación, como fórmula complementaria a la industria de la madera”.

claves destacadas

  • 6.000 - 8.000 pinos por resinero

    Es el número de pinos de los que se puede ocupar cada resinero profesional, según estima la consultora ambiental gallega Foresin.

  • El nematodo del pino, un hándicap

    La legislación prohíbe el aprovechamiento de resina en aquellos pinares afectados por el nematodo del pino, una plaga en Galicia.

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