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DEBATE SOBRE EL ESTADO DE LA AUTONOMÍA

El centralismo altera los papeles

Feijóo reivindica la descentralización, en contra del discurso del PP de Casado | Caballero se afana en defender a Sánchez y Pontón critica a los “populares más ultras”

El alcalde de Pontevedra, Miguel A. Fernández Lores, y a su lado el presidente del CES, Agustín Hernández, en primera fila ayer en la tribuna del Parlamento | // XOÁN ALVAREZ

El sol lucía ayer en Santiago, contribuyendo a atraer turistas a una ciudad a la que los euros de los visitantes le aportan riqueza y le diluyen la personalidad, a pesar de que el calendario marcaba el 13 de octubre. Tras tres semanas de otoño, el clima obliga a escudriñar el armario para dotarse de una vestimenta compatible con el sopor del mediodía y el desplome de las temperaturas al anochecer. Una pirueta similar ejecutaron ayer algunos líderes políticos.

Feijóo marcó perfil ante Sánchez y ante Casado, mientras Caballero se afanó en defender al presidente del Gobierno y convertir al gallego en una copia del líder del PP estatal, a pesar de haber señalado como una de las causas de su mal resultado en las autonómicas la falta de perfil propio frente a Moncloa.

El de Os Peares trufó de críticas al Gobierno central su intervención, recuperando el aldraxe que suponen unas política que conllevan, dijo, una “reconversión industrial” encubierta, un término que en Galicia trae malos recuerdos en sectores como el naval. En ese punto, se unió a la línea dura de su partido contra el Gobierno de Sánchez, al que atacó por todos los flancos: falta de sintonía entre socios, subida de impuestos, mala planificación económica, maltrato a la comunidad, “ministerios ausentes con competencias difusas”...

Pero el giro de guion surgió cuando planchó su traje autonomista y “moderado” para criticar el centralismo puesto en marcha por el Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos en cuestiones como la gestión de fondos europeos para la reactivación. Incluso reivindicó las competencias autonómicas, pese a no haber logrado traspaso alguno desde 2009.

“El autoproclamado impulso federalizante se convierte, a la hora de la verdad, en un centralismo que ni atiende ni escucha”, espetó Feijóo.

Esa línea choca de plano con el giro recentralizador planteado por su propio jefe de filas. En la convención estatal del PP de comienzos de mes, Pablo Casado avanzó su intención de recuperar competencias para la administración central. No era un mensaje nuevo, pues ya planteó cuestiones similares en 2019. Entonces, Feijóo consideró positivo paralizar traspasos ante el conflicto catalán.

Aun así, el dirigente gallego clamó contra el sectarismo centralista: “Parece que quiere concentrarse la vida en determinados ámbitos, convirtiendo los restantes en una especie de sitios de recreo sin actividad ni vida”.

El BNG lo tuvo más fácil y solo tuvo que lidiar con los ataques del PP a sus alianzas con Bildu o ERC cuando Pontón pidió un “cordón sanitario” a Vox. También ironizó con el discurso descentralizador de Feijóo, al que ve “sumiso al PP más ultra”.

Siguiendo el símil de la decisión sobre la ropa a elegir en este otoño de calor, Caballero optó por una estrategia diferente a la de Feijóo y mantuvo el mismo traje del último año: el de defensor del Gobierno central, aunque rechazó el independentismo, el mismo con el que pacta Sánchez..

La oposición coincidió en presentar a Feijóo como un “aliado de los millonarios” y esbozó una alternativa. Caballero rechazó el concierto económico propio y el independentismo, aunque defendió la condición “progresista” del BNG. Su alianza es imprescindible para tumbar al PP.

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