Cada día muchos conductores meten en su coche sin saberlo un gallo, una avestruz, un jabalí, un oso e incluso un elefante. Campan a sus anchas por los asientos, la bandeja del maletero o incluso por el salpicadero. El problema llega cuando el conductor tiene que pegar un frenazo. O, en el peor de los casos, cuando tiene una colisión.

Por supuesto, esta granja o selva es figurada. El gallo puede ser un teléfono móvil; la avestruz, un simple bolso; el jabalí, un ordenador portátil; y un niño en un sistema de retención infantil mal anclado, el temido paquidermo del que la Dirección General de Tráfico (DGT) vuelve a alertar a través de sus redes sociales coincidiendo con el puente del Pilar. Se trata del peligroso "efecto elefante".

¿Qué es el "efecto elefante?

Cuando el en coche van elementos sueltos, la velocidad a la que salen despedidos y la fuerza con la que golpean cuando hay una frenada se multiplica. El riesgo es de tal magnitud que el golpe que podría recibir el conductor o el acompañante de un pasajero que fuera atrás sin cinto de seguridad o con una silla de bebé mal anclada podría equivaler al peso de un elefante: 4,2 toneladas. Bajo estas líneas puedes consultar el gráfico de la DGT y por cuánto se multiplica el peso de multitud de objeto que llevamos sueltos en el vehículo.

El título de "efecto elefante" se tomó de una popular campaña de tráfico de Francia cuyo lema era claro: "No viaje con un elefante en el asiento trasero"

"No viaje con un elefante en el asiento trasero", rezaba una antigua campaña de tráfico francesa

La alerta de la Dirección General de Tráfico con motivo del puente del Pilar no es nueva. Como tampoco lo son sus periódicas campañas para insistir en la necesidad de abrocharse el cinturón de seguridad. Se trata de uno de los medios más efectivos para prevenir muertes y lesiones graves en carretera. Pero lo importante no solo es que lo lleve el piloto. Si algún otro pasajero no lo lleva, el elefante continuará dentro del coche.

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A modo de ejemplo, a 60 km/h, un pasajero que pese 75 kilos golpearía el asiento delantero con una fuerza equivalente a 4,2 toneladas, el peso medio de un elefante.