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Plan del Gobierno para frenar las adicciones a opioides: Galicia, a la cabeza del consumo

Un hombre de avanzada edad camina solo por una carretera a las afueras de Santiago. Xoán Álvarez

El fentanilo es una droga que en Europa todavía no ha saltado a los titulares de los medios, pero en Estados Unidos está protagonizando una epidemia de adicciones. Cien veces más potente que la morfina, este opioide es responsable de que muchos ciudadanos de avanzada edad en Galicia se encuentren en riesgo de sufrir las consecuencias de abusar de un fármaco de esa potencia. Para atajar el peligro de generar adictos a esta sustancia y otras similares, cuyo consumo sitúa a Galicia en el grupo de cabeza de comunidades, el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha un plan de emergencia para limitar su uso.

Sanidad limita a pacientes con cáncer el fentanilo, una droga cien veces más potente que la morfina | Quiere evitar el riesgo de una epidemia de dependencia como la de EE UU

Opioides como el fentanilo o la oxicodona están previstos para aliviar dolores disruptivos de pacientes oncológicos, es decir, de picos agudos súbitos y de gran intensidad. Sin embargo, las cifras muestran una prescripción más allá de esos supuestos, que ha generado “un aumento creciente de este consumo [...] y una preocupación importante respecto al uso fuera de las indicaciones autorizadas incluidas en las fichas técnicas de esos medicamentos por su riesgo de adicción”, alerta el ministerio en un su Plan de Optimización de la utilización de analgésicos opioides en dolor crónico no oncológico en el Sistema Nacional de Salud, un trabajo que arrancó en 2019 y que no se concretó hasta este año por la dilación generada por la pandemia.

Galicia está a la cabeza del abuso de estos medicamentos, especialmente del fentanilo de liberación inmediata inhalado o situado debajo de la lengua. “Se absorbe rápido por la mucosa, como la cocaína”, compara Raquel Xoubanova, farmacéutica de Atención Primaria en el área sanitaria de Vigo y única gallega participante en el grupo de trabajo que ha diseñado el plan de choque contra el abuso de los opioides.

En cinco años, el consumo de fentanilo se ha disparado, con un 39,6% más de envases, un 52% más en facturación y un 33% más en dosis. Sin embargo, existen grandes diferencias. Galicia es la segunda comunidad con mayor uso de esta, con 3,37 dosis por cada mil habitantes y día (DHD), solo superada por Valencia con 3,75 y lejos de las 1,54 de La Rioja. En el caso de opioides mayores, Galicia lidera la clasificación con 7,74 DHD por las 3,57 de La Rioja.

El motivo radica en su estructura poblacional y la tendencia de los médicos a recetar estos analgésicos a pacientes de avanzada edad, víctimas de dolores crónicos de ciática, lumbares, cervicales y demás. El peligro es que generan adicción a los opioides, lo que les lleva al abuso de una sustancia que acaba dañando su cerebro, causando náuseas, mareos y, por tanto, caídas que derivan en fracturas y más dolor contra el que buscan más opioides en un círculo vicioso.

A partir del 1 de julio, el sistema de salud ha puesto barreras para evitar esos abusos, limitando a pacientes oncológicos la receta de estos fármacos, con un sistema de visados que frenará los desmanes. El control de estos fármacos al estar vinculados a las recetas dificulta la explosión de una pandemia como la que azota Estados Unidos. Allí las muertes por esta sustancia se han disparado y se decomisaron este año más de 3.800 kilos en la frontera, casi el doble que el año anterior, según El País. En Canadá también sufren las consecuencias. En Vancouver, las consecuencias de estas adicciones son barrios enteros plagados de adictos en condiciones de salud paupérrimas, víctimas del fentanilo.

“Hay mayores de 80 años adictos al fentanilo porque se abusa de él”

Raquel Xoubanova Montero - Viguesa que participó en el plan contra opioides

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Raquel Xoubanova Montero - Viguesa que participó en el plan contra opioides FdV

Solo una gallega participó durante los dos últimos años en la elaboración del nuevo plan de control de opioides puesto en marcha por el Ministerio de Sanidad. Se trata de la viguesa Raquel Xoubanova, farmacéutica de Atención Primaria del área sanitaria olívica. Alerta del hecho de que ya estén llegando a las consultas pacientes enganchados al fentanilo, un analgésico cien veces más potente que la morfina. ¿El motivo de que Galicia encabece el consumo de opioides? Se abusa de recetarlos a gente de edad avanzada para combatir dolores crónicos.

–¿Qué pretende este plan de control de opioides?

–Se organizó porque se usan opioides en dolor crónico no oncológico. Es lo principal. Si se usan en dolor oncológico, no hay problema porque es su finalidad, pero cuando se empiezan a generalizar se inician los problemas. Eso pasó en Estados Unidos. Es un problema de salud pública porque se están prescribiendo para dolores no oncológicos como artrosis, dolor lumbar o cervical y se usa en esos casos. Estos medicamentos no están indicados para ello. Se ha creado ese problema. Como ha aumentado consumo y gasto, hace dos años desde el ministerio se buscó hacer algo con un enfoque preventivo para evitar situaciones que han pasado en Estados Unidos.

–Allí ya se califica como epidemia de adicción la irrupción del fentanilo.

–Aquí no pasa eso porque tenemos un sistema nacional de sanidad que controla a los pacientes. No hay nadie del sistema. La sanidad privada tiene poca influencia. No se nos ha ido de las manos por eso. Pero este plan quiere prevenir que se alcance esa situación y ver por qué se prescribe tanto y se usan los opioides de esta manera. Ha saltado a la palestra porque empezó el 1 de julio a homologarse el uso del fentanilo de absorción rápida, que es el gran problema. Son comprimidos, inhalaciones o chupa chups. Son como un chute muy rápido. Es una absorción por la mucosa, muy rápido y crea adicción. A los pacientes oncológicos con dolor disruptivo les viene bien, tienen que tomar algo así, pero los demás no. Pero el problema en España es que se ha empezado a consumir de forma descontrolada para otros dolores. Este plan tiene un enfoque para evitar llegar a una situación que se desmadre.

–Galicia está en los primeros puestos de consumo entre las comunidades. ¿A qué se debe?

–Principalmente, a la población envejecida. Trabajo todos los días con los pacientes y hay gente muy mayor que tiene problemas de artrosis, cervicales... Es verdad que les va bien y hay presión porque tienen dolor. Les dan otros medicamentos habituales y les sigue doliendo hasta que llegan a eso. A lo mejor hay que decirles que no va a dejar de dolerles del todo. Quizás no ha habido mucho control y se ha empezado a prescribir sin control. Puede pasar con todos los medicamentos. Y luego la industria farmacéutica, que tiene una presión importante y que dice que tiene un nuevo medicamento que va bien, es fácil porque no hay que tragarlo... Hay parches de fentanilo también. El problema grave es con el fentanilo, no con la morfina o los demás, que tiene una capacidad de adicción muy grande.

–El plan pretende limitar los pacientes a los que prescribir el fentanilo?

–Sí, se ha hablado con plataformas de pacientes, anestesistas, médicos generales, farmacéuticos de hospital y primaria... Se llegó a la conclusión de que hay que poner trabar. La primera administrativa es que el fentanilo de absorción rápida tiene que pasar por un visado, un control de inspección para que se use solo en dolor oncológico. También habrá cursos para el personal médico. Y un problema importante es ver cómo se tratan y canalizan los pacientes que están en adicción, si se derivan a unidad de dolor, a psiquiatría, a unidades de deshabituación de drogodependientes… Cada comunidad lo organizará.

–¿Qué consecuencias tiene abusar del fentanilo?

–Todos los opioides tienen efectos secundarios importantes. Lo más grave es la adicción, va produciendo problemas neurológicos, náuseas, vómitos, somnolencia...

 

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