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El líder “antisistema” contra el candidato del “aparato”

El secretario xeral del PSdG Gonzalo Caballero, y el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso FdV

Alfonso Guerra, histórico del PSOE, criticó en múltiples ocasiones las primarias porque conducían, decía, al “cesarismo”. Sin embargo, la votación de los militantes para elegir líder interno es un camino sin vuelta atrás, a pesar de la exposición pública de los enfrentamientos internos. Los socialistas gallegos votarán el día 30 en una elección entre Gonzalo Caballero, que aspira a mantener la Secretaría Xeral, y el aspirante, Valentín González Formoso. Paradójicamente, el primero se presenta de nuevo como outsider para contrarrestar el apoyo de parte del poder local a su rival, un aspirante con mucho aparato detrás.

La militancia del PSdeG afronta un nuevo proceso de primarias que concluirá en una votación el día 30. Dos contendientes pugnan por el timón del partido: el actual secretario xeral, Gonzalo Caballero, y el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso.

Caballero y Formoso acuden a las primarias del PSdeG con los roles invertidos: el secretario xeral apela a las bases y su alternativa exhibe el apoyo de regidores

La campaña arranca con la paradoja de que el primero, consciente del desafecto de los barones y poderes territoriales de su partido en Galicia, y siendo él el jefe del aparato gallego, se presenta como el candidato de la militancia; y el segundo, el aspirante, concurre con el aval de los alcaldes de las urbes coruñesas, su provincia (A Coruña) y gran parte del aparato de Lugo. Incluso de Ferraz. El mundo al revés.

González Caballero y Formoso después de una comparecencia en A Coruña Cabalar | PIM

¿Quiénes son?

Caballero es producto de una estirpe de socialistas, pues su padre fue concejal de Ponteareas y su tío, Abel, es el regidor de Vigo, tras haber sido ministro y candidato del PSdeG a la Presidencia de la Xunta. Profesor de Economía en la Universidade de Vigo, tiene dos hijos y durante años fue azote interno del partido, crítico con las maniobras de las cúpulas. En 2017 tomó el mando de la Secretaría Xeral tras ganar unas primarias contra Méndez Romeu, arropado por el aparato. El outsider se convirtió en líder en una trayectoria que le gusta comparar con la de Sánchez.

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Por su parte, Formoso estudió Derecho, carrera que se pagó sirviendo copas, como él ha contado, y trabajó en Iberdrola. Padre también de dos hijos, llegó en 2007 a la Alcaldía de As Pontes, un municipio coruñés de 10.000 habitantes que gobierna con mayoría absoluta. Para defender los intereses de su población, en la que se ubica una central térmica, se enfrentó en su día a Zapatero por el decreto que reducía el uso del carbón y no dudó en aplaudir la gestión de la Xunta para sofocar un incendio en las Fragas do Eume.

La contienda entre ambos sitúa a los socialistas ante el dilema de dar un giro de volante o de apostar por dar una segunda oportunidad al actual secretario xeral, esto último algo inédito en el PSdeG. La etapa de mayor estabilidad del PSOE gallego fue bajo el mando de Emilio Pérez Touriño, que logró aglutinar una formación siempre marcada por la suma de proyectos municipalistas y crecer en apoyos hasta conseguir la Xunta en alianza con el BNG en el año 2005. El éxito apenas duró cuatro años. Un escaño, perdido por el Bloque, apartó al bipartito de socialistas y nacionalistas del poder, y Touriño fue forzado por sus propios compañeros de dirección a dimitir.

El PSdeG llega a las primarias con incertidumbre y con un balance agridulce. En las generales de 2019, llegó a ser la fuerza más votada por primera vez en unas generales en Galicia, aunque la repetición de los comicios permitió al PP recuperar por poco ese puesto. En las municipales también recuperó decenas de alcaldías, como las tres urbes coruñesas, y la diputación de A Coruña. El viento de cola del Gobierno central de Pedro Sánchez insuflaba aire en las velas, pero estas se quedaron sin viento en las autonómicas del año pasado.

El secretario xeral del PSdG Gonzalo Caballero, y el presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, en A Coruña FdV

La desaparición de En Marea y sus aliados, que perdieron los 14 escaños que habían logrado en 2016, abría a priori un escenario idóneo para que el PSdeG creciese en la primera contienda en la que Caballero ejercía de candidato. No ganó ni un acta y fue superado por el BNG, que batió su récord con 19 representantes mientras el PP revalidaba su cuarta mayoría absoluta.

En ese contexto, Caballero pide una segunda oportunidad para salir del círculo vicioso del PSdeG, que ha optado por ir cambiado constantemente de líder o se ha visto forzado a ello, como en el caso de José Ramón Gómez Besteiro, imputado en varios casos de los que ha sido exonerado en casi todos. Pero un sector del partido cree que su mal resultado invalida su proyecto. Formoso es su punta de lanza.

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El actual secretario xeral suma meses de visitas a agrupaciones pequeñas del partido y se presenta como el candidato “de las bases”, al más puro estilo Pedro Sánchez, que también agarró su coche para recorrer España y tumbar a Susana Díaz, favorita del aparato y las viejas glorias del partido.

En el equipo de Caballero, que apenas suma dos años como diputado, se afea a Formoso que no se conoce su proyecto para el PSdeG ni para Galicia, y se le presenta como un representante del intento de las “baronías” y viejos poderes por torcer la voluntad de la militancia. Además, entre dientes, se señalan sus malos resultados en las autonómicas en A Coruña, provincia de la que es presidente del partido y que perdió un escaño con medio punto menos de apoyos que en 2016. “Si Formoso hubiera conseguido el mismo resultado que el PSOE en Pontevedra, Gonzalo ahora sería presidente de la Xunta”, aseveran. Ayer, Caballero incluso lo acusó de “pastelear” con Feijóo.

Caballero regresa a sus orígenes, puliendo su imagen de outsider de las estructuras del poder, como cuando intentó competir en 2009 contra Pachi Vázquez por suceder a Touriño en un proceso que estaba pactado de antemano, o como cuando sorprendió a poderes internos que apoyaban a Méndez Romeu en las primarias por liderar el partido que finalmente ganó.

Por su parte, Formoso ya ha adelantado los ejes de su discurso. No puede mantenerse un proyecto que fracasó en las autonómicas y debe “exportarse” la exitosa fórmula municipal al ámbito gallego, intento que lleva décadas sin lograr el PSdeG. El jueves puso como ejemplo su trayectoria, al gobernar desde 2007 As Pontes y rebatió las críticas de su rival por sus apoyos recordando que él también fue elegido en primarias. “Los socialistas del siglo XXI manejamos otro tipo de términos y filosofías que no tienen que ver con baronías o barones territoriales”, añadió.

Entre sus avales cuenta con los regidores de A Coruña (Inés Rey), Santiago (Xosé Sánchez Bugallo) y Ferrol (Ángel Mato), así como el presidente de la Diputación de Lugo, Xosé Tomé, y gran parte de esta provincia, así como el besteirismo. “Pero votan las bases y Gonzalo ya ganó, por ejemplo, en las votaciones de las listas”, apuntan desde el entorno de Caballero.

Casi a la misma hora en que Formoso protagonizaba su puesta de largo ante 350 militantes, Caballero se reunía con las bases en la sede de la agrupación local de A Coruña, ciudad donde se fraguó precisamente la alternativa a su liderazgo. Eso sí, ello le impidió acudir a la manifestación en Vigo a favor de mejoras en la Atención Primaria.

Mientras, la provincia de Pontevedra y el alcalde de Vigo, Abel Caballero, se mantienen al margen de las refriegas. El regidor, tío del líder del PSdeG, se ha declarado un observador de un proceso interno que se producirá quince días antes del congreso de Valencia de mediados de octubre que servirá para aclamar a Pedro Sánchez como líder y dar forma a una nueva dirección, tras la salida, por ejemplo, de José Luis Ábalos de la Secretaría de Organización, o la focalización de Adriana Lastra, exportavoz parlamentaria, en el partido.

Ahí radica una de las claves. ¿A quién apoya Ferraz? Para responder a esa pregunta resulta imprescindible solventar otra antes: ¿quién es Ferraz ahora? La falta de un jefe del aparato y el presidencialismo que ha impuesto Sánchez señala a este como fuerza real.

Aun así, según fuentes socialistas, pesos pesados de la dirección estatal han telefoneado a alcaldes de Galicia pidiendo que apoyen a Formoso, usando su ascendencia sobre la militancia para tratar de lograr un cambio de piloto en el PSdeG.

Eso sí, el PSOE de Pontevedra deja claro que en este proceso se elige Secretario Xeral, no candidato a la Presidencia de la Xunta, y así se lo ha expuesto a Ferraz. La elección del cabeza de cartel ha de abordarse tras los comicios locales.

El escenario se presenta complicado gane quien gane porque las primarias suelen dejar heridas. Si vence Formoso, se encontrará con la tarea de dirigir el partido desde fuera del Parlamento y con un grupo parlamentario compuesto por fieles gonzalistas. Está por despejar la duda de si abandonaría la Diputación de A Coruña y la Alcaldía de As Pontes.

Si vence Caballero, quedará claro su enfrentamiento con gran parte del poder municipal poco antes de la cita electoral local de 2023.

En todo caso, en los corrillos políticos se tira de retranca para señalar dos vencedores seguros del proceso: Ana Pontón y Alberto Núñez Feijóo. Y se recuerda que si el poder desgasta, erosiona mucho más la oposición.

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