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Convivir con lobos “es posible”, pero hace falta “apoyo e incentivos”, dice un estudio

Científicos españoles y de Reino Unido reclaman ayudas en la PAC para la coexistencia con grandes carnívoros en el ámbito rural y apostar por la prevención de daños

Una manada de lobos en la Sierra de la Culebra, en Zamora. CARLOS CASTRO

En pleno conflicto con el lobo –el Ministerio para la Transición Ecológica extendió este miércoles la prohibición de cazarlo a toda España, cuando antes podía hacer al norte del río Duero–, los científicos sostienen que “es posible convivir” con esta especie. Eso sí, remarcan, siempre y cuando se den “apoyos e incentivos” a las comunidades rurales. Así lo recoge una investigación realizada de forma conjunta por las universidades de Oviedo y de Leeds (Reino Unido), publicada recientemente en la revista “Frontiers in Conservation Science”.

Los autores del estudio, entre ellos el científico del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad de Mieres José Vicente López-Bao, piden que en la nueva Política Agrícola Común (PAC) se introduzcan “complementos asociados a la coexistencia con grandes carnívoros”. Los expertos también reclaman “adaptar las prioridades globales de conservación a las condiciones locales” y realizar “una apuesta decidida por la prevención de daños, que minimice las interacciones negativas entre humanos y carnívoros”.

Para llegar a estas conclusiones, López-Bao y Hanna Pettersson, que está realizando su doctorado en el Instituto de Investigación de Sostenibilidad de Leeds, analizaron en España tres estados de convivencia entre las comunidades rurales y el canis lupus. Uno con presencia permanente de lobos; otro donde regresaron recientemente; y un tercero en el que se espera que la especie llegue en la próxima década. La investigación reveló que los principales problemas que existen en las zonas donde lobos y humanos comparten territorio “no están ocasionados por los propios animales, sino por las presiones económicas y sociales que amenazan los medios de vida, las culturas y la autonomía de las comunidades locales”.

Los autores del trabajo explican que prácticas ganaderas tradicionales, como el uso de perros mastines, todavía prevalecen en algunas partes de España y son efectivas. Un gran número de productores “protegen a sus animales encerrándolos durante la noche, acompañándolos a pie durante el día y manteniendo perros guardianes del ganado en todo momento”. Ahora bien, reconocen los científicos, “estos métodos requieren mucho trabajo y son costosos, particularmente para los pequeños agricultores cuyos márgenes económicos a menudo son muy estrechos”. “Las comunidades rurales se han quedado, en el mejor de los casos, con pagos de compensación burocráticamente engorrosos e ineficientes y a veces sin poder demostrar que su animal fue depredado por un lobo”, añaden.

Por ello, el sector necesita más apoyo. Si no lo reciben, advierten los biólogos, “los ganaderos que conviven con la especie siempre estarán en peor situación que el resto”. “Y necesitamos –agregan– que las comunidades de convivencia prosperen, que den un ejemplo positivo e ilustren a quienes anticipan el regreso de los lobos que es posible vivir con ellos”. Además, la coexistencia irá a más en los próximos años, dada la reciente protección de la especie a nivel nacional y el crecimiento de su población en toda Europa.

“Es importante que trabajemos de manera proactiva en las comunidades que compartirán espacio con estos grandes depredadores. En algunos casos, pueden generar beneficios económicos a través del ecoturismo y pueden proporcionar una regulación natural de los ecosistemas, por ejemplo, al mantener bajo control el número de herbívoros”, señala Hanna Pettersson. “Se ha invertido un gran esfuerzo en valorar los aspectos negativos de la coexistencia. Sin embargo, un aumento del foco de atención hacia los beneficios potenciales de la presencia de estas especies puede tener un impacto positivo sobre la tolerancia a coexistir con ellas”, remata Vicente López-Bao.

EL CONSEJO DE ESTADO AVALA QUE SE PROHÍBA SU CAZA


El Consejo de Estado ha avalado la decisión del Gobierno de incluir a “todas” las poblaciones del lobo ibérico en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (Lespre) y discrepa de buena parte de los argumentos contrarios expresados por las comunidades autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León, que discutían la corrección del procedimiento seguido. Sostiene en su dictamen que la inclusión del lobo en el Lespre resulta “perfectamente admisible”, que está “suficientemente motivada” y que es competencia de la Administración central. En cuanto a la base científica, el órgano consultivo valora que el departamento que dirige Teresa Ribera ha presentado “una base sólida, aunque ciertamente discutible, de su propuesta de inclusión y la ha expuesto detenidamente”.

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