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Los exámenes de ESO en cuestión

Inicio del curso escolar en Secundaria, Bachillerato y FP el pasado año.

Inicio del curso escolar en Secundaria, Bachillerato y FP el pasado año. Víctor Echave

Si las recuperaciones de septiembre iban a pasar a la historia este curso en Galicia desde la ESO en adelante, ahora están en el aire los propios exámenes de recuperación en secundaria. Abriría la puerta a su supresión el proyecto de real decreto del Ejecutivo central para adaptar las reglas de evaluación, promoción y titulación a la Lomloe, que en teoría debe entrar en vigor este curso. La Consellería de Educación ya ha rechazado la medida antes de que el Gobierno la haga oficial, al entender, como alegó su titular, Román Rodríguez, que “desincentiva el esfuerzo, baja el nivel de preparación del alumnado y genera desigualdad”.

Progenitores de la pública y docentes oscilan entre el aplauso y cierta suspicacia. A las familias les “parece bien la música”, como señala desde la Confederación Anpas Galegas Fernando Lacaci, pero advierte de que si “no va acompañado de un apoyo muy superior, puede ser una trampa mortal para las personas que tienen dificultades”. Rogelio Carballo, de Confapa Galicia, admite que los padres “siempre han defendido la evaluación continua”, pero se pregunta qué pasaría “sin medidas de refuerzo que asegurasen que el conocimiento se produce”. “Es empezar la casa por el tejado”, avisa.

El punto de vista de los docentes

Son preocupaciones compartidas por los profesores. Jaime Vázquez, que da Matemáticas en el IES de Teis, apela a la “prudencia” hasta ver concretada la medida, pero ve “positivo” el poder “valorar el esfuerzo de los alumnos de forma continua en el día a día y que no se lo jueguen todo a un examen”, sobre todo porque puede haber, apunta, “desigualdades” en la preparación –academias, por ejemplo– No obstante, alerta contra que “termine siendo una barra libre donde todos pasen y dé igual que suspendan”. Por eso se apunta al “depende de los matices”, una apreciación que comparten homólogos consultados, junto a la de advertir que, si estos alumnos precisan planes de refuerzo, harían falta más medios.

Suscribe la apreciación Pilar Ponte, profesora en el IES Félix Muriel de Rianxo y coordinadora de Aulas Galegas, quien defiende eliminar las pruebas y aduce que si los docentes evalúan por competencias no tendría por qué haber “problemas” para asumir el cambio. Además insta a “educar al alumnado para que trabaje a lo largo de todo el curso”. Promocionar al curso siguiente, previene, no tiene por qué implicar abandonar las carencias detectadas, pero urge más profesorado y presupuesto.

Adela Rodríguez, profesora de Matemáticas en el IES República Oriental do Uruguai, también enfatiza ese punto: establecer un plan de mejora al curso siguiente para ese alumno requiere “másdocentes al precisar una “atención más personalizada”. Porque la cuestión, hace notar, no es tanto exámenes de recuperación sí o no, sino qué hacer con quienes suspenden.

Más crítico con la propuesta de suprimir las recuperaciones es Pablo Martínez, profesor de Dibujo, quien considera la propuesta “un absurdo”, “una maniobra de desbloqueo para que los niños sigan promocionando”. A su juicio, son decisiones “políticas” que “no benefician” a los alumnos, sino que los “confunden”, y no ayudan al docente. Javier Gómez Vila, jefe del departamento de Historia del IES Nosa Señora dos Ollos Grandes, tampoco ve “correcto” prescindir de la recuperación porque desincentiva el esfuerzo.

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