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El Sergas tiene un déficit de más de 5.300 plazas que suple con refuerzos diarios

Personal sanitario, en la entrada del Hospital Provincial de Pontevedra. Gustavo Santos

El cuadro de personal del Sergas es claramente insuficiente para atender las necesidades sanitarias de la población lo que obliga a contratar refuerzos diarios. El déficit supera las 5.300 plazas. Según los datos del Consello de Contas, el Servicio Galego de Saúde tiene 34.448 plazas con dotación presupuestaria contempladas en su Relación de Puestos de Trabajo, pero a diario trabajan en los hospitales y centros de salud 39.817 efectivos, según los últimos datos de 2019. Y esta cifra probablemente se haya incrementado el pasado año a raíz de la pandemia.

Sanidade presupuesta 34.448 puestos pero cada día trabajan en hospitales y centros de salud 39.800 efectivos E En cinco años la temporalidad creció casi un 40 por ciento

Las carencias en la plantilla del sistema sanitario público obligan a recurrir cada vez más a las contrataciones temporales, lo que precariza el empleo, así como a continuas inyecciones de dinero extra que no estaban contempladas inicialmente en los presupuestos de la Consellería de Sanidade.

De hecho, el Consello de Contas ha denunciado de forma recurrente el abuso que la Xunta hace de las modificaciones presupuestarias.

El desfase entre las necesidades reales de plantilla y las plazas presupuestadas se ha ido acrecentando además con los años. En 2012 el déficit era de solo 3.500 efectivos. En 2019, antes de la pandemia, ya superaban los 5.300, que equivale al 15,6 por ciento del cuadro de personal del Sergas.

El origen del problema está en la pasada recesión económica de 2008 que impuso la política de austeridad y el recorte de personal en las administraciones. Se introdujeron limitaciones en la tasa de reposición de vacantes. En 2009, durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, solo se permitió a las comunidades cubrir mediante oposiciones el 30% de las jubilaciones registradas en la sanidad pública, porcentaje que luego se rebajó al 10%. Cuando el PP llegó al Gobierno en diciembre de 2011 estas restricciones se mantuvieron hasta el 2014. En 2015 se abrió la mano al 50% y desde 2016 ya se permite cubrir el 100 por cien pero de las vacantes registradas ese mismo año, no de las plazas que dejaron de cubrirse desde 2009.

Esto supone que ha quedado una bolsa importante de puestos sin cubrir de otros años, lo que sumado al progresivo envejecimiento de la plantilla del Sergas ha incrementado las necesidades de personal. Al verse impedida la Xunta a estabilizar empleo mediante oposiciones, se recurrió cada vez más a contrataciones temporales.

Cuatro de cada diez trabajadores de la sanidad gallega son eventuales. Y la temporalidad no deja de crecer. Según los datos del informe de fiscalización del Sergas del Consello de Contas, en cinco años el número de indefinidos cayó un 13% (3.300 menos), mientras que hay 4.400 temporales más (un 39,6% más).

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Suman 15.536 los trabajadores del Sergas en situación de interinidad. Si en 2014 los temporales representaban el 30% de la plantilla, ahora ya superan el 40,7%.

La situación más grave está en las plantillas de los hospitales, donde prácticamente ya hay un eventual por cada profesional con plaza fija. La temporalidad en atención especializada se eleva al 44,3%. Mientras, en Atención Primaria se sitúa en el 28,1 por ciento.

El Gobierno prepara un real decreto ley para reducir la temporalidad en las administraciones, que excluye a la sanidad. Su intención es negociar un modelo de estabilidad específico para el personal sanitario para lo cual se da un plazo de un año desde la aprobación de la norma.

La temporalidad en el Sergas genera precariedad entre los trabajadores, que repercute en la calidad del servicio.

Desde la Asociación de Hospitales de Galicia (Ahosgal) advierten que esta situación repercute también en la sanidad privada, puesto que la precariedad genera una bolsa de trabajadores temporales que están pendientes de ser convocados por el Sergas y que si no aceptan pierden sus derechos. De este modo, según explican, no pueden establecer una relación estable con la sanidad privada. Y si simultanean ambas relaciones laborales dejan de cobrar el complemento de exclusividad.

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