“Me paro y llamo”. Es el mensaje que lanza la Fiscalía de Seguridad Vial para sacar de la carretera a los conductores que circulan haciendo eses, que hostigan y acosan a otros usuarios o que viajan a velocidades muy altas o por el carril contrario. En vísperas de la operación salida con más desplazamientos en la red viaria de todo el país y ante el repunte de la accidentalidad pese al descenso del tráfico por las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia, el Ministerio Fiscal ha apelado por primera vez a la colaboración ciudadana para detectar a los conductores que se saltan las normas de tráfico con el objetivo de “paliar el posible y relevante repunte” de siniestralidad previsto para este mes de agosto. Para ello, el fiscal de Sala de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, ha remitido un oficio a las policías para atajar el aumento de estas conducciones temerarias.

Los datos revelan la tendencia al alza de los delitos en carretera: a pesar del desplome del tráfico en el año del COVID, a las infracciones penales al volante en el conjunto del país superaron las 102.000, una cifra superior a, por ejemplo, la de 2017, cuando fueron poco más de 96.300. Si en 2019 había 848 presos en las cárceles por delitos viales, un año después la cifra era de 872 –en torno a un centenar en Galicia–. Pero lo llamativo, según la Fiscalía, es que a 15 de julio de este año ya se situaba la cifra en 970 internos, un 14% más que el año prepandemia.

“Hay más conductores que desprecian y no respetan las normas de tráfico”, lamentó Vargas tras advertir de que en plena pandemia hubo el doble de condenas por delitos de tráfico. Para tratar de reducir las altas tasas de positivos por alcohol y drogas, el fiscal de Seguridad Vial también apeló a la DGT a aumentar en verano este tipo de controles. La memoria del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) revelan unos datos alarmantes: uno de cada cuatro fallecidos en accidentes de tráfico el año pasado había consumido alcohol y/o drogas, pero la mitad de las víctimas mortales con presencia de alcohol arrojaron tasas de intoxicación etílica (por encima de 2 gramos de alcohol por litro de sangre).

“Cualquier conducta generadora de peligro a las personas y que se consideren grave y patentes infracciones de las normas viales debe ponerse de inmediato en conocimiento de los agentes policiales a través de los números de teléfono o localizaciones informáticas policiales pertinentes”, apeló el fiscal de Sala de Seguridad Vial. Para ello, emplazó Vargas, los ciudadanos deben anotar la matrícula y pararse comunicar esas conductas temerarias.

Ante los 91 millones de desplazamientos previstos este verano –casi un 10% en las carreteras gallegas– y con los datos de siniestralidad en la mano, la alarma ha llegado a la Fiscalía y ha lanzado esa petición y el oficio para que la ola de los accidentes no sea trágica. Hasta el miércoles 28 de julio, las carreteras españolas sumaban ya 551 fallecidos, un 21% más que el año pasado. Y en la red viaria gallega, los siniestros dejaron 42 víctimas mortales, un 20% más que el mismo periodo de 2020.

Por tipo de delito vial, la Fiscalía puso el foco en el “preocupante” incremento en los delitos de exceso de velocidad punible (exceso de 60 km en vía urbana y de 80 km en carretera), conducción temeraria y conducción con manifiesto desprecio por la vida ajena.

Los juicios por delitos de tráfico el año pasado en el conjunto del país derivaron en 42.448 penas de privación del derecho a conducir y 1.331 pérdidas de vigencia del carné, unas 46.000 penas de multa y 18.877 de trabajos en beneficio de la comunidad.