Cientos de explotaciones sobreviven con los ahorros de los últimos años porque los ingresos no bastan para cubrir los gastos que le genera su cabaña de vacuno. En ruina se declaran muchas, que ya han tenido que echar el cierre al no poder afrontar las facturas. Solo en el último año, más de 300 granjas lácteas han puesto fin a su actividad, más de la mitad de las que lo hicieron en el conjunto del país. Ante los cada vez más elevados costes de producción por el alza de los piensos, los abonos y sobre todo la luz y también el gasoil y los bajo precios que reciben en origen por cada litro de leche que sale de sus explotaciones, el sector reclama un revisión de los contratos de compraventa entre ganaderos e industria. Los datos de los últimos dos años recogidos por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) revelan unas pérdidas mensuales de entre 1.231 y 1.464 euros por la brecha entre los costes de producción y los precios que reciben los productores. En el caso de los ganaderos gallegos, que se sitúan en la parte alta de la tabla, sufrieron unas pérdidas superiores a los 1.400 euros al mes, ya que son los que menos cobran de todo el Estado. Con el objetivo de exigir a la industria que garantice los costes de producción, el sector ha fijado un calendario de movilizaciones que arranca en Andalucía y en agosto se trasladará a la cornisa cantábrica.