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Examen a los efectos del COVID sobre la salud mental de los gallegos

Colas en el interior de un centro de salud.

Colas en el interior de un centro de salud. PABLO HERNÁNDEZ

Las secuelas del coronavirus van más allá de lo físico. Cuando la Consellería de Sanidade presentó el Plan de Saúde Mental de Galicia 2020-2024 le puso una apostilla, “poscovid-19” y no por casualidad. En el prólogo del documento, el ahora ex conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, recuerda que la OMS ha advertido que “el impacto de la pandemia” en la salud mental de las personas perdurará y se estima que podrían llegar a requerir atención mental una de cada cinco, “el doble que en circunstancias normales”. De ahí que el Sergas quiera conocer cómo afectó en este aspecto a la población gallega el coronavirus, teniendo no solo en cuenta el confinamiento, sino también situaciones de duelo por la pérdida de seres queridos.

El Sergas se lo preguntará directamente –o casi, porque ha licitado el servicio para la realización de los cuestionarios– a más de 15.700 ciudadanos. Porque la salud mental será una de las protagonistas de los bloques de preguntas que conformarán las encuestas SICRI 2021 y 2022, que están previstas, respectivamente, para el último trimestre y para realizar a lo largo de todo el año 2022. Los destinatarios del sondeo telefónico serán ciudadanos con al menos 16 años y con tarjeta sanitaria y los resultados buscan garantizar datos separados por sexos y grupos de edad (de 16 a 24 años, de 25 a 44 años, de 45 a 64 y de 65 años y más).

Si la salud mental es una preocupación para Sanidade aguzada por la pandemia, la encuesta del SICRI, que suele realizarse cada año, también pregunta a los ciudadanos por conductas de riesgo en lo relativo al consumo de sustancias psicoactivas, a la alimentación o a su actividad física. Porque la Dirección Xeral de Saúde Pública (DXSP) utiliza el SICRI (Sistemas de Información de Conductas de Riesgo) para disponer de información válida y precisa, además de actual, que le sirva para evaluar cómo de eficaces son las intervenciones que buscan promover conductas saludables en la población. De sus resultados están pendientes miembros de los servicios de epidemiología, de estilos de vida saludables, del de programas poblacionales de cribado, del de control de enfermedades transmisibles y del de seguridad alimentaria.

La salud mental es un aspecto que no formaba parte de la encuesta de conductas de riesgo desde 2010, cuando se preguntó a los gallegos por el consumo de medicamentos para dormir o para la depresión. No obstante, la Consellería de Sanidade realizó un trabajo específico en 2017 sobre la prevalencia de estos trastornos en la comunidad a partir de unas 4.000 entrevistas. Las conclusiones, que recoge el Plan de Saúde Mental vigente, indicaban que el 21,6% de los adultos gallegos que viven en sus domicilios (no población institucionalizada) han experimentado algún trastorno mental a lo largo de su vida y el 7,4% en el año previo.

El último informe publicado por el Ministerio de Sanidad que permite comparar datos entre autonomías, de 2018, revela que los gallegos mayores de 15 años que tienen problemas crónicos de salud mental, conforme a registros de atención primaria, serían un 12,7%, frente al 14,8% estatal. Asimismo, el dato más reciente de antidepresivos recogido por el Ejecutivo central (2019) sitúa a Galicia como la segunda autonomía, tras Asturias, donde más se recurre a este tipo de fármacos.

Desde drogas a sexo: todo sobre la salud de los gallegos

La última encuesta prevista del sistema de información de conductas de riesgo de Galicia antes de que la pandemia irrumpiera en las vidas de todos buscaba obtener información de la conducta sexual de los gallegos. El objetivo, explicó en su momento Sanidade, era recopilar datos que permitiesen “orientar los programas de prevención de las infecciones de transmisión sexual”. En el momento en se planteó la investigación dolencias como la sífilis y la infección gonocócica se habían disparado con respecto a una década atrás. En 2016, en cambio, el foco de atención se puso en los embarazos.

No obstante, los principales temas del sistema de información de conductas de riesgo en Galicia son las drogas, la exposición al humo del tabaco, el sedentarismo y la alimentación y dieta de los gallegos. Desde que arrancó en 2005 son los parámetros más evaluados a través de la autodeclaración de los ciudadanos. La última difundida, realizada en 2018, muestra, por ejemplo, que la mitad de los gallegos percibe su salud como buena o muy buena o que a diario fuman 17 de cada cien gallegos y que el 28% dicen estar expuestos al humo del tabaco. Esta sustancia, señala la Xunta en el informe, es “el factor de riesgo evitable que más mortalidad causa en Galicia”. 

El consumo de drogas se repite en estas encuestas a gallegos de 16 o más años. Pero en la última no solo se preguntó a los ciudadanos por lo que consumen y cuánto. También qué les cuentan al respecto en los centros de salud: un 15% de personas que acudieron al pediatra con sus hijos de 12 a 15 años recibieron información sobre los riesgos del alcohol, tabaco y otras sustancias.

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