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Los retos gallegos de la nueva "número dos" del Ministerio de Transportes

Isabel Pardo de Vera, en la estación de tren de Santiago

Isabel Pardo de Vera, en la estación de tren de Santiago Xoán Álvarez

La gallega Isabel Pardo de Vera ha ascendido un peldaño más en su carrera profesional y política. Se convertirá en la “número dos” del Ministerio de Transportes en cuanto apruebe su nombramiento el Consejo de Ministros en su próxima reunión. La nueva ministra, Raquel Sánchez, que releva en el cargo a José Luis Ábalos, ha elegido a Pardo de Vera para ocupar la Secretaría de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana.

La que será la mano derecha de la ministra ocupa actualmente la presidencia del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), empresa a la que lleva vinculada desde 2007 a través de una oferta pública de empleo. Su carrera laboral ha estado siempre muy ligada al ferrocarril y en los últimos años ha sido la encargada de impulsar la conclusión de las obras del tren de alta velocidad que enlazará Galicia con Madrid, cuya puesta en servicio se realizará este segundo semestre del año si bien quedará por ejecutar la variante exterior de Ourense, cuya construcción se acaba de licitar todavía.

Perfil técnico

El Ministerio de Transportes destaca el perfil eminentemente técnico y gestor de Pardo de Vera –ingeniera de Caminos, Canales y Puertos por la Universidade de A Coruña–, “una condición indispensable para liderar el reparto de los fondos europeos”. Con 46 años de edad, también responde al perfil de mujer y directiva joven con el que Pedro Sánchez quiso marcar su última remodelación del Gobierno.

Una vez deje la presidencia de Adif, Pardo de Vera pasará a gestionar no solo la infraestructura ferroviaria, sino también todas las políticas vinculadas a las carreteras y a la vivienda, de las que ahora se encargaba Pedro Saura, su predecesor en el cargo.

Retos gallegos

En el caso de Galicia, varios serán los retos que sumará a los que ya tenía como máxima responsable de Adif. El primero, la largamente esperada puesta en servicio del AVE entre Galicia y Madrid, que será este semestre pero aún no tiene un fecha concreta. Desafío al que une el desarrollo del Corredor Atlántico de mercancías, que aún está en su fase prácticamente embrionaria, y la futura conexión entre Vigo y Oporto por alta velocidad, así como decidir finalmente si se construye la variante por Cerdedo entre Ourense y Vigo para que estos trayectos no tengan que pasar por Santiago.

En cuanto a sus competencias en carreteras, le tocará pilotar la rebaja de los peajes en la AP-9, que en teoría tendrían que comenzar a aplicarse este mismo mes y que supondrán rebajas en todos los trayectos y la supresión de tarifas entre Vigo y Redondela, aunque para beneficiarse de estas bonificaciones es necesario utilizar sistema de pago telemáticos.

Además, el próximo mes de agosto vencen las concesiones de la AP-7 en Cataluña y de la AP-1 en Aragón y también Cataluña, por lo que se levantarán los peajes en estos tramos de autopista, mientras el Gobierno se comprometió con Bruselas a instaurar un peaje simbólico en todas las autovías españolas a partir de 2024, decisión que quedó supeditada a que hubiera consenso previo en el Congreso, aunque se trata de una apuesta del anterior ministro de Transportes que está por ver si Raquel Sánchez la mantiene.

Y un reto no menor y que está dando bastantes quebraderos de cabeza, será la nueva política de vivienda, la posible limitación de precios al alquiler y la recepción de la mayor partida de fondos europeos.

Liberalización ferroviaria

Entre los logros de Pardo de Vera al frente de Adif destaca la liberalización del sector, un proceso histórico para el sistema ferroviario español que ha supuesto la entrada de competidores para Renfe. España tiene una de las redes más extensas de alta velocidad del mundo y, sin embargo, una de las más infrautilizadas, por lo que todo el dinero público invertido en esta red –unos 65.000 millones de euros– no estaba siendo aprovechado.

La liberalización supondrá un cambio de paradigma en todo el sistema ferroviario español, basado principalmente en una bajada de precios para los usuarios y, con ello, en un trasvase de clientes de los medios más contaminantes, como el coche o el avión, al tren.

Nacida en Lugo en 1975, es ingeniera de Caminos, Canales y Puertos, además de haber completado su formación en programas de desarrollo directivo en escuelas de negocios y gestión de infraestructuras. Tras trabajar en el sector privado de la ingeniería y consultoría de proyectos de infraestructuras ferroviarias y de carreteras, ingresó en Adif a finales de 2007.

Colaboradora con cuatro ministros

Hasta 2015 desempeñó puestos sucesivos de dirección en la construcción de la línea de alta velocidad Madrid-Galicia. Al término de ese año, solicitó una excedencia en Adif y pasó a ser directora de Movilidad e Infraestructuras de la Diputación de Pontevedra. En junio del año 2016 se reincorporó al ente ferroviario, en el que ha trabajado con cuatro ministros diferentes, dos socialistas (José Blanco y José Luis Ábalos) y dos populares (Ana Pastor e Íñigo de la Serna).

La conselleira de Infraestruturas, Ethel Vázquez, mostró ayer su confianza en la “sensibilidad” con Galicia y con la llegada del AVE de la nueva secretaria de Estado, a la que felicitó por su nombramiento. “Es una persona con la que llevamos trabajando desde el año 2016 como directora de Adif, y siendo ministra [de Fomento] Ana Pastor”, añadió.

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