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Doctorados con garantía de calidad

Imagen de archivo de una clase en la universidad. Rafa Vázquez

Del mismo modo que los productos y servicios elaborados en la comunidad gallega pueden resultar merecedores de la etiqueta “Galicia Calidade” cuando cumplen una serie de requisitos que pueden ser acreditados, los estudios de doctorado ofertados en los campus gallegos también quieren presumir de sus estándares. Pero, ¿cómo se mide la calidad de este nivel educativo? La Escola Internacional de Doutoramento de la Universidade de Vigo, Eido, fue pionera en Galicia en lograr una certificación de la Axencia para a Calidade do Sistema Universitario de Galicia y ayer mismo la UVigo firmaba un acuerdo que armoniza el proceso con sus homólogas de Santiago y de A Coruña. De ese modo, las tres unificarán métodos y modelos de medición de la satisfacción de sus comunidades educativas, lo que permitirá, explican desde las instituciones, que las escuelas de doctorado trabajen con modelos y criterios comunes.

Una demanda que va a más

Además, la demanda de estudios de tercer ciclo, como también se denomina a este último escalón en las facultades, ha ido a más en el último lustro. En el curso que acaba de finalizar, figuraban matriculados en programas de doctorado, conducentes al título de doctor, un total de 5.177 estudiantes en Galicia, lo que supone un 30 por ciento más que los inscritas en el curso 2015/2016.

No obstante, en lo que respecta a este “boom” de los estudios más elevados que se pueden cursar en una universidad, tras los de grado y máster, la comunidad gallega no es precisamente de las que más destaca: la media de crecimiento estatal en el mismo período es del doble.

Mayor edad

Las estadísticas recopiladas por el Ejecutivo central permiten constatar que los alumnos que se encuentran matriculados en estos programas que están destinados a formarlos como investigadores y poder materializar sus conocimientos en una tesis doctoral han ganado en edad: en el quinquenio analizado el grupo de quienes tienen más de 40 años ha experimentado un salto del 60% en Galicia, aunque la media estatal vuelve a ser superior, con un 88% de incremento.

A diferencia de lo que ocurre en los grados, donde –tomado el dato en conjunto– las mujeres son mayoría, en los estudios de doctorado las fuerzas están más equilibradas, con ligera ventaja para las mujeres,, con 2.567 inscritos varones y 2.610 chicas. No obstante, cuando se analiza en concreto el segmento de más edad, los datos se dan la vuelta y ellos constituyen casi el 60 por ciento.

Puede tener que ver, como muestra la encuesta a jóvenes investigadoras realizada por el Gobierno central, que ellas abandonan más la carrera investigadora (en este caso en el estadio de predoctorado) que sus compañeros. Según el estudio, las mujeres son “más pesimistas” que los hombres respecto a su futuro profesional y los problemas de “conciliación”, por ejemplo, se citan en ese contxto como un “obstáculo fundamental” en el informe.

Tesis

El agrupado bajo el epígrafe de ciencias químicas, físicas o geológicas es el ámbito de estudio con más matriculados en doctorado en la comunidad, seguido de otras ciencias de la salud que no son Medicina, aunque el perfil varía según los sexos: los doctorados en ingenierías imperan entre los primeros, mientras son las ciencias de la salud los que se imponen entre las segundas.

La conclusión teórica de los estudios de doctorado es la lectura de la tesis. En Galicia, los últimos datos elevan publicados, correspondientes a 2019, elevan a 572 las tesis aprobadas, de las que 291 están firmadas por mujeres. Una de cada cuatro personas que logra obtener el título de doctor ya sopló los 40.

Los datos de Educación revelan que la media de tiempo, para todo el Estado, desde el inicio de la formación investigadora hasta la lectura de la tesis son 4,4 años.

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