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Economía

La brecha de género en los cuidados crece: las mujeres que los asumen superan el 65%

Una mujer cuida a su hijo, con una discapacidad de más del 90%, en A Coruña.

Una mujer cuida a su hijo, con una discapacidad de más del 90%, en A Coruña. Carlos Pardellas

En los últimos 15 años, Lucía tuvo que hacerse cargo de los cuidados de su padre, primero, y de su madre, después, víctimas ambos de tumores malignos. Aunque su esposo colaboró con ella, la responsabilidad central de los cuidados recayó sobre ella, como sucede en la mayor parte de hogares donde un familiar debe asumir esa tarea.

Casi 200.000 gallegas velan por mayores o enfermos crónicos mientras 23.000 hombres abandonaron esa tarea en seis años y son el 35% | Galicia sufre el cuarto mayor desequilibrio

De hecho, la brecha de género en la atención de familiares con problemas de salud crónicos y de edad muy avanzada evidencia la desigualdad entre hombres y mujeres. Durante los últimos seis años, 23.000 varones abandonaron esa asistencia, mientras que la cifra de féminas se mantuvo. La proporción habla por sí sola: 197.000 mujeres frente a 109.700 hombres, un 65% frente a un 35%.

La radiografía sobre cuidados familiares de la Encuesta europea de salud confirma el rol femenino en las tareas de cuidados en una proporción que aumenta con el paso del tiempo. En 2014, 197.400 mujeres vigilaban a diario a familiares mayores o enfermos crónicos, número prácticamente igual seis años después. En el caso de los hombres, el dato descendió desde los 132.300 en 2014, cuando comenzaba a superarse la crisis económica causada en 2008 por el desplome del banco de inversión Lehman Brothers, hasta los 109.700. Es decir, cuando la coyuntura mejora son los varones los primeros en abandonar la vigilancia familiar para reincorporarse al trabajo. Por cada varón que atiende a un dependiente o enfermo crónico en Galicia, hay dos mujeres en esa situación, de acuerdo con los citado datos.

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Un reciente estudio de la Universidade de Vigo destaca la necesidad de atender a un colectivo invisibilizado: los cuidadores informales, de los que la mayoría son mujeres. Tras entrevistar a 135 personas en esa situación, ese análisis concluyó que su media de edad era de 56 años y se pasaban unos seis ejercicios asumiendo esas cargas. “Los cuidadores informales suponen un porcentaje elevadísimo en Galicia y en España. Es necesario tenerlos en cuenta, dar visibilidad a sus demandas y proponer alternativas”, defendía en FARO la autora del estudio, Ana María Rodríguez.

Poco más del 13% de mayores de edad en Galicia asume cuidados informales de este tipo, porcentaje que es del 9,7% en el caso masculino y del 16,5% en el femenino. Mientras el primero descendió desde el 11,5% de 2014, el segundo aumentó desde el 15,9%, muestra del incremento de la brecha de género en este terreno. A nivel estatal, los porcentajes son menores, con un 8% y un 12,7%, respectivamente, de acuerdo con la Encuesta europea de salud, elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El peso de los cuidados informales que asumen las gallegas es el cuarto más elevado entre las comunidades autónomas, solo superado por Murcia (22%), La Rioja (16,8%) y Asturias (16,1%).

A nivel estatal, la brecha es menor, pues el 12,7% de mujeres asume estos cuidados frente al 8,4% de hombres. En las franjas de edad existen diferencias igualmente: 3,4% frente a 2,2% entre 15 y 24 años, respectivamente; 15,5% frente a 10% entre 25 y 64 años; y 9,8% frente a 6,6% a partir de antigua edad de jubilación.

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Desde la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzhéimer e outras Demencias de Galicia (Afaga Alzheimer) reclaman medidas para mejorar la situación de los cuidadores, como la reducción de tiempos para tramitar las ayudas de dependencia, anunciada por la Xunta, o programas de respiro diario y vacacional y derechos jurídicos y sanitarios para que puedan ocuparse de mejor manera de sus familiares a la hora, por ejemplo, de realizar trámites legales o burocráticos.

“Perviven los roles entre los jóvenes: hay que educar en igualdad”

Juan Carlos Rodríguez - Asociación de familiares de enfermos de alzhéimer

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Juan Carlos Rodríguez - Asociación de familiares de enfermos de alzhéimer Marta G. Brea

–Las tareas de cuidado siguen recayendo en la mujer. ¿Por qué?

–El peso de esta tarea recae mayoritariamente sobre la mujer. Hablamos de entre un 70% y un 80%. Además, cuando es el hombre el que asume esos cuidados, suele ser porque se encarga de su esposa. Si el marido no vive y una mujer padece, por ejemplo, una demencia, son las hijas las que asumen el cuidado. Se siguen manteniendo esos roles, que vienen del papel histórico que tuvo que asumir la mujer.

–¿Y no cambia en las nuevas generaciones más jóvenes?

–Pues se siguen manteniendo, al menos es lo que percibimos. Por eso debemos intervenir en la educación y en las familias a favor de una mayor corresponsabilidad en los cuidados, también a nivel intergeneracional.

–¿Qué precisa el cuidador?

–Reducir tiempos en la ley de dependencia, mejorar derechos y programas de respiro. La mayoría está a tratamiento por depresión, ansiedad, angustia...

 

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