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Reguero de pacientes a urgencias por las trabas para ir al médico de familia

Entrada del servicio de Urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro. |  // R. GROBAS

Entrada del servicio de Urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro. | // R. GROBAS

Conseguir cita en el centro de salud puede costar días pero además en la mayoría de los casos la consulta es telefónica. Ante la dificultad para que los vea un médico, muchos pacientes terminan acudiendo a urgencias. Así lo constata la Sociedad de Urgencias y Emergencias en Galicia (Semes), que reconoce que existe “malestar” entre los profesionales de este servicio por el incremento de carga de trabajo que deben soportar debido a la falta de consultas físicas en los centros de salud. “Hay que recuperar la actividad presencial en Atención Primaria. Así se lo hemos trasladado a la Xunta”, explica el presidente de Semes, Tato Vázquez Lima.

No es un problema exclusivo de Galicia. En Asturias la Consejería de Salud ha advertido de un incremento de las operaciones urgentes debido al agravamiento de dolencias por las limitaciones que existen en los ambulatorios para atender presencialmente a sus pacientes. El Sergas asegura que en la comunidad gallega “no se han incrementado” estas intervenciones de emergencia.

“Son patologías que se podrían resolver perfectamente en el centro de salud y que al venir a urgencias pueden provocar retrasos en la atención a otros pacientes más graves”

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Sin embargo, los médicos detectan una mayor afluencia de pacientes a los servicios de urgencias. Advierten que no han llegado al punto de “saturación”, pero si denuncian una “carga adicional de trabajo”. “Son patologías que se podrían resolver perfectamente en el centro de salud y que al venir a urgencias pueden provocar retrasos en la atención a otros pacientes más graves”, explica Tato Vázquez.

Según la Sociedad de Urgencias y Emergencias en Galicia, están atendiendo a usuarios que les llegan “de motu propio”, es decir, sin ser derivados de Atención Primaria. “Si no pueden ir al centro de salud, la gente se busca la vida y nosotros estamos ahí siempre”, justifica el presidente de Semes.

Pero, por otro lado, denuncian que hay otros enfermos que les llegan derivados de los ambulatorios tras una simple consulta telefónica y con sintomatología leve, como tos o fatiga, y que podrían ser atendidos en Atención Primaria. A urgencias llegan, por lo tanto, “muchos cuadros leves”, pero también otras patologías “más evolucionadas”, según explica Tato Vázquez. Las dificultades para acceder al médico de familia pueden terminar en un agravamiento de la enfermedad.

Consultas por teléfono

Antes de la pandemia el 85 por ciento de las consultas eran presenciales. Con la aparición del COVID y para evitar contagios se impuso la atención telemática y, un año después, ésta sigue siendo la vía preferente para ser atendido por el médico de familia.

El Consello Galego de Bioética llegó a advertir del riesgo de “deterioro” de la calidad del sistema sanitario y de las dificultades en la accesibilidad a la Atención Primaria.

La Consellería de Sanidade quiere incrementar el porcentaje de consultas físicas en los ambulatorios y para ello ha condicionado el plus de productividad que cobran los médicos de familia a que elevan hasta el 60 por ciento las consultas presenciales, lo que ha desatado la indignación entre los profesionales. Los facultativos denuncian que no depende de ellos incrementar la presencialidad puesto que fue el Sergas quien impuso la vía telefónica y, a raíz de este conflicto, han resucitado sus viejas demandas de reforma de la Atención Primaria y la necesidad de más medios y más recursos.

Desde el sindicato CESM Galicia critican la “manipulación y tergiversación” del Sergas al hacer creer que son los médicos de familia “los que abdican de sus funciones” cuando las consultas dejaron de ser presenciales porque así lo decidió el Sergas. “Y más allá de esa situación Primaria adolece de graves deficiencias y problemas estructurales que no han hecho más que agravarse durante la pandemia”, apuntan.

Tato Vázquez Lima Iñaki Abella

Falta de personal

Sin embargo, los médicos de urgencias creen que los déficits de Primaria no deben ser excusa para dejar de atender físicamente a los pacientes. “Dicen que les falta personal, pero ya les faltaba antes de la pandemia y las consultas se hacían presenciales. No sé si una cosa justifica la otra”, razona Tato Vázquez. En su opinión, es preciso volver a la presencialidad que había antes de que se desatase el COVID. “El acceso al sistema es Atención Primaria. Si nosotros nos convertimos en la puerta de acceso, apaga y vámonos”, apunta el portavoz de los médicos de emergencias.

Sin embargo, el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, ya advirtió que “probablemente esos niveles de citas presenciales no volverán a darse”.

Desde Semes están de acuerdo en que hay consultas que pueden resolverse por teléfono cuando se trata de recibir los resultados de una analítica, tramitar una baja laboral o pedir una receta, pero advierten que hay patologías que no se pueden diagnosticar a distancia. “Si a mí me llaman con dolores abdominales o un cuadro febril, por teléfono poco puedo hacer, como mucho recetarle un paracetamol”, explica Vázquez Lima.

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