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Portugal llevará el tren a las poblaciones de más de 20.000 habitantes y el AVE por Cerdedo, en estudio

Tren que enlaza Vigo con Oporto.

Tren que enlaza Vigo con Oporto. X. F.

Una década después de que Portugal decidiera, por la anterior crisis económica, paralizar el desarrollo y renovación de sus infraestructuras ferroviarias, ahora, en un giro total de sus políticas públicas, se ha decidido a volcarse con el ferrocarril. A su apuesta por conectar Oporto con Vigo con un AVE –durante años en dique seco por los gobiernos luso y español–, se ha sumado el anuncio de un ambicioso plan ferroviario, que se quiere convertir en ley para garantizar así su ejecución, que pretende llevar el tren a todas las ciudades con más de 20.000 habitantes para convertirlo en una especie de servicio de cercanías.

Mientras, en España está a punto de entrar en funcionamiento el AVE que enlazará Galicia con Madrid, pero la conexión directa de Vigo –la primera ciudad de la comunidad gallega– con la capital española sigue como hace más de diez años, pendiente de estudios geológicos a los que le falta todavía más de un año para su conclusión, paso previo a que posteriormente todavía se tenga que decidir políticamente si se construye una nueva línea entre Vigo y Ourense por Cerdedo o si se seguirán desviando los trenes por Santiago para desplazarse a Madrid, dado que el trazado paralelo al río Miño, totalmente obsoleto, no es siquiera una vía que reúna las mínimas condiciones para erigirse en una alternativa para los servicios de pasajeros. Además, en Galicia no existe el servicio de cercanías ni tampoco está previsto.

Alternativa al coche

Tras vivir de espaldas al ferrocarril, el Gobierno portugués quiere ahora hacer bandera del tren y convertirlo en un medio de transporte realmente alternativo al coche. “Es el futuro”, dice el ministro de Infraestruturas, Pedro Nuno, debido a su mayor sostenibilidad ambiental y a la gran dependencia que tiene Portugal de los combustibles fósiles. “Un país que produce energía renovable como pocos en Europa ha estado durante décadas financiando el automóvil y dejando de invertir en ferrocarril”, sostuvo recientemente el ministro luso.

Como consecuencia de este impulso a los proyectos ferroviarios, el pasado mes de abril se lanzó un plan nacional para dibujar las líneas de tren que mallarán el país en el futuro. Se trata de planificar todas las actuaciones para que cuando exista financiación se puedan ir ejecutando con rapidez, ya que los pilares de la red ferroviaria estarán claramente definidos.

El coordinador del grupo de trabajo encargado de elaborar el plan, Frederico Francisco, ha anunciado que uno de los objetivos es conectar por tren todas las capitales de distrito y las ciudades con más de 20.000 habitantes “porque es el medio de transporte que más beneficios económicos, sociales y ambientales reporta”.

Impulso por ley

La idea es llevar el documento a principios del año 2022 al Parlamento portugués para convertirlo en ley y así facilitar su ejecución al Gobierno, sea del color que sea.

Al norte de la frontera, el escenario ofrece una doble lectura. Tras el verano comenzará a funcionar el tren de alta velocidad entre Galicia y Madrid, cuya principal línea de salida de la comunidad es a través del eje Santiago-Ourense. Por eso, los trenes que enlacen Vigo con la capital española tendrán que pasar obligatoriamente por Santiago, como ya hacen ahora.

Aunque con retraso, el AVE llegará a Galicia y permitirá las conexiones con la meseta en unas tres horas, una duración que lo hace tan competitivo como el avión.

Variante de Cerdedo

Pero la zona obscura es la conexión pendiente de Vigo con Ourense. Poco después de diseñarse el tren de alta velocidad gallego se planteó un trazado entre Vigo y Ourense (en 2005) por Cerdedo para tener una vía directa sin tener que pasar por Santiago, ya que el trazado paralelo al río Miño no reúne las condiciones mínimas. Pero la variante de Cerdedo no ha pasado del papel en todos estos años. Se hicieron estudios de impacto ambiental y hasta un proyecto informativo, pero caducaron, por lo que se ha tenido que hacer un nuevo estudio, esta vez más completo por exigencia de la UE, hidrogeológico.

El contrato para este nuevo informe se adjudicó en julio de 2019 y su duración es de 36 meses, por lo que hasta finales de 2022 no se terminará. Y será entonces cuando el Gobierno de turno tenga que decidir si se construye esta línea directa de Vigo con Ourense o se opta definitivamente por desviar los trenes desde el sur de Galicia hasta Santiago para luego continuar el trayecto hacia Madrid.

Conexión con Oporto

Otro proyecto pendiente es la construcción de un tren de alta velocidad entre Vigo y Oporto. Los gobiernos de Portugal y España acordaron a principios de este año relanzar la línea de forma conjunta y proponiendo que sea financiada con fondos europeos, si bien primero debe ser incorporada al Corredor Atlántico para poder optar a mayores recursos económicos. En todo caso, el plazo de ejecución habría que situarlo en torno al año 2030.

Y vinculado a la comunicación con Oporto también está pendiente la salida sur de Vigo, para la cual aún se debe adjudicar y elaborar el estudio informativo. Este ramal evitaría que los trenes tengan que volver hasta Redondela para proseguir el viaje hasta Portugal.

Mientras no entre en funcionamiento el AVE entre Galicia y Madrid y se conozcan las relaciones de viajes, los servicios actuales van a menos. Por motivo del estado de alarma y las restricciones de movilidad en España, Renfe recortó su oferta y, una vez levantado el estado de alarma, aún no la ha recuperado del todo. La empresa pública baraja suprimir definitivamente el tren nocturno entre Vigo y Madrid –ya suspendido desde octubre– por la baja demanda de viajeros.

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