A partir de este martes 11 de mayo, la velocidad de circulación en vías urbanas baja a los 30 kilómetros por hora con carácter general, una medida que, además de perseguir el claro objetivo de reducir la mortalidad y la siniestralidad, reaviva el debate sobre la movilidad en las ciudades y, por consiguiente, el papel del coche, su convivencia con los peatones y la concepción de los espacios urbanos.

En Galicia, los 313 ayuntamientos gallegos, fundamentalmente aquellos de carácter más urbano, se preparan para la entrada en vigor del nuevo código que, no obstante, en algunas localidades no supondrá muchos cambios, puesto que varios municipios ya tienen implantado el sistema que prohíbe circular a más de 30 kilómetros hora en la mayoría de carreteras urbanas.

En este sentido, el presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias y alcalde de Vilagarcía, Alberto Varela, señala, en declaraciones a Europa Press, que el mayor problema al que pueden enfrentarse las administraciones locales a la hora de aplicar la normativa de la DGT es el coste económico de la renovación de la señalética.