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Los retos (nuevos y también atrasados) del plan hidrológico

Río Lagares, en Vigo. |   // PABLO HERNÁNDEZ

Río Lagares, en Vigo. | // PABLO HERNÁNDEZ

El Gobierno gallego ha iniciado esta semana la fase de consulta pública del nuevo plan hidrológico Galicia-Costa para el periodo 2021-2027, un documento en el que se recogen las medidas de gestión integral del agua ante los retos del cambio climático. Con respeto al actualmente vigente, que precisamente expira este año, el presupuesto se ha triplicado para llegar, en una cifra estimativa, a los 1.911 millones de euros. No obstante, una de las razones del incremento del coste es la incorporación de las partidas que quedaron sin ejecutar en el plan hidrológico 2015-2021, que ascendieron a 269,5 millones de euros.

La Xunta, en su documento de exposición pública, no da detalles sobre la razón de los retrasos acumulados en las inversiones previstas, que llegaron nada menos que al 41% del gasto total programado. Solo indica que se no se hicieron “por diferentes motivos”. Para el periodo 2015-2021 se habían planificado inversiones por 654,6 millones de euros, pero finalmente solo se gastaron 385. En todo caso, la responsabilidad no es únicamente de la Xunta, porque estos planes incluyen las obligaciones con el agua de todas las administraciones, aunque circunscrita a la vertiente atlántica, ya que la gestión de la otra mitad de la comunidad autónoma corresponde al Estado.

Mayor esfuerzo

Otra de las razones que justifican que se triplique el presupuesto es que existe ahora un mayor compromiso de las administraciones “para no demorar el cumplimiento de la directiva marco del agua más allá de 2027”, que entre otros objetivos pretende la protección y mejora de las masas de agua superficiales y subterráneas, reducir de la contaminación, ampliar la depuración, garantizar un abastecimiento en buen estado y paliar los efectos de sequías e inundaciones.

El mayor capítulo del presupuesto previsto se destinará a saneamiento y depuración de aguas, apartado al que se dedicarán 975 millones de euros distribuidos en 80 medidas. Como segundo bloque con mayor volumen de inversión figura la mejora de los sistemas de abastecimiento, para el que se reservarán 572 millones.

El resto se divide entre acciones de gestión del dominio público hidráulico, restauración fluvial, atención a fenómenos extremos como inundaciones o incendios o medidas para paliar los efectos del cambio climático.

Reversión de costes

En los documentos sometidos a consulta pública –por un periodo de seis meses– antes de su aprobación definitiva también se aborda una de las patas que cojean en la gestión del agua destinada al consumo: el desequilibrio entre la inversión y la recuperación de costes. En teoría, todo el gasto se debería reintegrar a las arcas públicas mediante el cobro de tasas a los usuarios, pero la realidad es bien distinta, ya que solo se recupera el 63%.

Ante esto, el plan hidrológico propone una serie de acciones que todas las administraciones deberían implementar entre 2022 y 2027 para “resolver los problemas de recuperación de costes”. Entre ellas, mejorar el sistema para calcular los gastos, convencer a los concellos que de apliquen métodos similares y establecer un sistema de tarifas homogéneo en el que figuren claramente todos los servicios que se prestan en el ciclo del agua, porque ahora casi se puede decir que cada ayuntamiento tiene un propio.

Si estas medidas fallaran, una de las propuestas que se ponen encima de la mesa es la de “estudiar posibles reformas tributarias y normativas con el objeto de poder avanzar en una recuperación de coste efectiva”. No obstante, esta vía se exploraría solo en el caso de que se acreditase que el sistema tributario actual resultara inadecuado “desde el punto de vista de afección cuantitativa y cualitativa al medio hídrico”.

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