El pasado marzo la Consellería de Educación suspendía el plazo de presentación de ofertas en la licitación de las rutas de transporte escolar para estudiar en detalle las alegaciones recibidas. Un primer paso para que el proceso se reanude se concretaba ayer al pactar con las organizaciones sindicales una “mejora” en las condiciones de los trabajadores del servicio, tanto conductores como acompañantes, basada en un incremento de las prestaciones para que “todos”, señala la Xunta en un comunicado, “gocen de las mismismas condiciones, realicen el trabajo de forma directa, subrogada o subcontratada”.

Según explica el departamento que dirige Román Rodríguez, la meta es “blindar” las condiciones laborales de quienes prestan el servicio, de tal forma que “su incumplimiento pueda llevar a resolver el contrato”. Entre lo acordado, el contratista debe velar por que las condiciones de trabajo, sobre todo jornada y salario, “no sean inferiores al convenio colectivo que le resulte aplicable”. En cuanto a estabilidad laboral, la adjudicataria deberá emplear un porcentaje de trabajadores fijos de como mínimo uno de cada cinco.

No obstante, el acuerdo entre Xunta y los sindicatos UGT, CIG y CC OO celebrado ayer es solo el “primer paso” para reformular el contrato y la “mejora” del pliego de contratación, para que el alumnado pueda disponer del servicio de transporte escolar en las “mismas condiciones” que estos años. Solo cuando estén “incorporadas todas las mejoras”, explican desde la Xunta, “podrá reiniciarse el proceso”.

Educación licitó en diciembre el transporte escolar en las rutas que le corresponden, el 47% del total, porque el resto son competencia de la Consellería de Infraestrutura e Mobilidade. Como indicaron al anunciar la suspensión de la licitación, se trata de un proceso de “gran complejidad técnica con 1574 rutas en 424 centros de enseñanza, divididas en 57 lotes, con uno importe de más de 81 millones de euros”.