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Uno de cada tres universitarios gallegos, condenados a no estudiar la carrera de sus sueños

Estudiantes asisten a una clase en la Universidad de Vigo E. P. / FDV

Uno de cada tres alumnos que estudia primero este curso en la universidad en Galicia lo hace en una carrera que no era su predilecta: casi 4.000. Aunque están matriculados en su primera opción el 66,2% de los alumnos de nuevo ingreso este año, según datos del Ministerio de Educación, el reverso de esa cifra, el tercio restante, coloca a Galicia en el furgón de cola de comunidades en el porcentaje de quienes consiguen acceder a la titulación que pusieron de primera en la lista de preferencias al realizar la preinscripción. 

Además de que solo tres autonomías registran cifras inferiores en lo que el Gobierno denomina tasa de adecuación –Andalucía, con un 64,2%, Comunidad Valenciana, con un 63%, y Madrid, con un 52,6%–, el peso de quienes logran entrar en la carrera deseada ha ido a menos analizando el intervalo del último lustro. Pero en este último curso ha experimentado un desplome, con 9 puntos de caída de golpe, si se lo compara con el anterior. Además, si casi el 79 por ciento de alumnos que consiguieron alguna vacante en su grado predilecto en 2015 en la comunidad, en el actual suponen doce puntos menos. Aunque la mengua afecta a todo el Estado, la tasa gallega se queda por debajo de la media autonómica tres puntos.

El porcentaje de acceso a los campus en el grado solicitado como primera opción sitúa a Galicia en el furgón de cola

¿Por qué han perdido peso quienes acceden a su primera opción en primer curso? Desde las Universidades de Vigo y de Santiago coinciden en el diagnóstico: la “competencia”. Natalia Caparrini, vicerreitora de Captación do Alumnado de la UVigo, quita importancia a la tasa del último curso y destaca cómo el dato gallego suele traducirse en que tres de cada cuatro cursan su primera opción, una tasa “buena”. El por qué de repente se haya recortado hasta al 61,6% en la UVigo, la más baja de Galicia, cree que puede vincularse a la pandemia, al hecho de que los estudiantes hayan priorizado quedarse a realizar los estudios en su entorno, lo que se refleja en la tasa de ocupación de las carreras. Eso implica, señala Caparrini, que ha habido “muchísima competencia: muchos más estudiantes han querido optar por las plazas que hay y la competencia ha sido mayor”.

No obstante, no entiende que de esa forma se vayan a generar estudiantes frustrados. Admite que pueda haber alguno “decepcionado”. No obstante, recuerda que la oferta en el SUG es amplia y variada y permite que todos los estudiantes de uno u otro modo encuentren su hueco. Apela a recordar que no todos trabajan en aquello que estudiaron y que otros pueden encontrar su vocación al hacer la carrera.

Dos de cada tres alumnos lograron la vacante soñada; eran el 78% un lustro atrás

Desde la Universidade de Santiago, que aclara que casi el 84% estudian en su primera o segunda opción, explican que en el acceso a las titulaciones deseadas en primeras opciones entran en juego múltiples variables. Entre las objetivas, indican, se encontrarían las notas de la ABAU, que podrían inclinar a los alumnos a animarse a solicitar acceso a titulaciones que a priori no pedirían de contar con una más baja. Ese año ese fenómeno tiene cabida Los alumnos que se estrenaron en los campus por primera vez lo hicieron en un contexto atípico: la ABAU se adaptó para no resentir los expedientes de quienes no pudieron impartir todo el temario y multiplicó las opciones y, de rebote, las notas más elevadas.

Añaden que también influye el sistema de solicitud: se pueden pedir hasta diez grados, al margen de las posibilidades “reales” de acceso. Finalmente, apuntan, hay que tener en cuenta las estrategias de quien elige, que puede valorar desde la titulación deseada, al campus e incluso la ciudad donde se imparte. En todo caso, indican que detrás de que haya bajado la tasa de adecuación puede estar “el bloqueo” de plazas ofertadas en paralelo al aumento de la demanda, lo que incrementó, señalan, “la competencia por el acceso a las titulaciones preferidas”.

Ni en la USC ni en la UVigo abogan por ampliar la oferta solo en función del interés de los estudiantes, si bien Caparrini concede que tal vez en “algún grado” se pueda hacer una revisión “para ajustarlo un poco más”. “La oferta de plazas no puede hacerse solo en función de la demanda, sino que hay que buscar un equilibrio entre esa demanda, la demanda laboral y el coste económico”, sostiene. “La definición de la oferta debe ser un ejercicio responsable en el que se atienda la demanda, pero también se tenga en cuenta la capacidad de cada centro para ofrecer una docencia y un servicio de calidad, prestando siempre atención a la empleabilidad de futuros titulados”, comparten desde la USC.

Un pleno de alumnos vocacionales en Medicina y algunos dobles grados

En 38 titulaciones más de la mitad de inscritos prefería otra alternativa

Docentes de 2º de Bachillerato aseguran que es un curso duro porque los estudiantes se juegan su futuro en la selectividad. Los alumnos son conscientes de que pueden quedarse por poco fuera de la carrera por sus sueños y hacen lo posible para arañar la calificación que les permita acceder a la titulación deseada, sobre si tiene mucha demanda, como es el caso de Medicina, en Santiago. Y en esa facultad todos los que se sientan este año en primero tienen en común un rasgo no habitual en el sistema universitario gallego: el cien por cien eligió Medicina como primera opción.

Solo ocurre lo mismo en el SUG, al menos este año y según los datos reunidos por el Ministerio de la Educación, en algunas simultaneidades de estudios, los dobles grados. En concreto, la tasa de adecuación es del 100% en ADE y Derecho y en Español y Galego-Portugués, ambos ofertados por la Universidade da Coruña, y en Derecho y Relaciones Laborales, Física y Matemáticas y Comunicación Audiovisual y Periodismo, en este caso impartidos en la Universidade de Santiago.

Por el contrario, en la lista de los grados donde los alumnos que los eligieron en primer término suponen como mucho cuatro de cada diez estudiantes de nuevo ingreso se encontrarían los siguientes títulos: Empresariales, Química, Enfermería, Logopedia, Podología, Terapia Ocupacional y Sociología, en la Universidade da Coruña; Enfermería, maestro en Infantil y Primaria, Pedagogía, Óptica e Ingeniería de Procesos Químicos, en la de Santiago, y dos de las Enfermerías, maestro en Infantil y Primaria, doble grado en ADE e Informática, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Química, y Ciencias del Mar, si se analiza la UVigo. En el caso de Vigo, las cuatro primeras, en centros adscritos.

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