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Los gallegos mejoran la nota en la ABAU de la pandemia, pero siguen a la cola

Examen de la ABAU el pasado año.

Examen de la ABAU el pasado año. Marta G. Brea

El atípico curso de la pandemia se saldó con una selectividad a juego, poco convencional: como los alumnos tuvieron clase on line buena parte del tiempo y no se podía garantizar que avanzasen por igual en los temarios, se promovió una prueba con más opciones de lo habitual para no perjudicarlos. Eso redundó en que se disparasen, hasta casi duplicar el porcentaje, los alumnos que lograron sobresaliente en Galicia: casi cuatro de cada cien. 

La media subió 0,2 puntos frente a 0,7 en Cantabria o Asturias | En Inglés, Lengua, Física o Química registran el dato más bajo

No obstante, al final la calificación media de los gallegos procedentes de Bachillerato que lograron el apto en la fase general creció tan solo dos décimas con respecto a la ABAU del año precedente, frente a las siete de incremento entre sus homólogos de Asturias o Cantabria. Además, incluso en la ABAU del COVID, Galicia reincidió en los puestos de cola, no solo en la media global (6,48), donde solo registró una puntuación más baja Baleares, sino también en materias como Lengua Castellana, Inglés, Física o Química.

Así lo permiten constatar los datos recopilados por el Ministerio de Universidades de las pruebas de acceso a la universidad del pasado año, que además sitúan a Galicia como la comunidad con un mejor porcentaje de aprobados en relación a la cifra de presentados. La CiUG, de hecho, avanzaba su dato el año pasado –un 87,6%– y era inferior al de 2019, aunque apelaba a tener en cuenta que en 2020 se presentaron unos tres mil alumnos más al examen, debido a que Ministerio y comunidades acordaron promover una flexibilización de cara a la obtención del título.

El desempeño en los últimos años de la selectividad de los gallegos que, en cambio, destacan por su buen hacer en PISA, provocó que Galicia lleve años reclamando al Gobierno un cambio en la prueba.

Antes de que el COVID lo condicionara todo, en febrero del pasado año, la Xunta informó de que la entonces conselleira de Educación, Carmen Pomar, y la ministra, Isabel Celaá, habían coincidido en la necesidad de activar cuanto antes un grupo de trabajo entre Gobieron y autonomías para diseñar una prueba ABAU “que garantice el nivel de exigencia y la igualdad de oportunidades para todo el alumnado independientemente de donde resida”, señalaban desde Educación, para evitar “agravios comparativos”. Entonces, Celaá indicó que para 2020 no llegaría a tiempo, pero que se buscaría unificar los criterios de corrección de las pruebas de cara a 2021 para que el resultado fuese “más equitativo”. Manuel Castells, responsable de Universidades, aseguró por aquel entonces que se implicaría en dicha tarea.

Mientras, los datos de los resultados de los aspirantes gallegos a un puesto en una facultad, donde la media importa, y mucho, los mantienen en 2020 en los puestos de cola pese al ligero incremento de 0,2 puntos entre los bachilleres que lograron el apto en la parte obligatoria. Con un 6,48 de media, se quedan a 0,72 puntos de sus compañeros asturianos, que lideran la tabla autonómica.

En las materias que integran la parte obligatoria, los gallegos se ven relegados igualmente al furgón de cola. En el caso de Lengua Castellana y Literatura, los jóvenes bachilleres obtienen de media en la convocatoria ordinaria un 6, la cifra más baja del listado y 0,69 puntos por debajo de la media autonómica. En Inglés ’ocurre lo mismo: con un 5,56 registran la peor cifra. En Fundamentos del Arte, con un 6,03, se quedan de segundos por abajo, tras los alumnos de Baleares, y en Historia de España, de terceros, con un 6,13.

En el caso de las materias de la parte específica, la destinada a subir nota, también son los últimos en Biología, Química o Física, asignatura donde no llegan al cinco (4,88) y son penúltimos en Historia de la Filosofía. Con todo, un tercio de aspirantes sacó entre un 7 y un 9 de media y el porcentaje de las notas de 4 a 5 y de 5 a 6 es el más bajo del último lustro.

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