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¿Tendrá la culpa el Fortnite? La batalla de un padre por recuperar la custodia llega al Supremo

Imagen del videojuego Fortnite. / FdV

Imagen del videojuego Fortnite. / FdV

Una de sus principales aficiones era jugar a la consola. Nada extraño en un adolescente que como millones en el mundo tiene entre sus videojuegos favoritos el Fortnite. El problema era que se pasaba mucho tiempo pegado a la pantalla, demasiado, un exceso que siempre se producía cuando el menor estaba al cuidado de su padre. Por esta “permisividad” denunciada por la madre, él perdió la custodia compartida de su hijo en virtud de una sentencia que ahora ha decidido recurrir ante el Tribunal Supremo. ¿Pero en qué se basó la Audiencia Provincial de Pontevedra para retirarle la ‘cotutela’ del menor?

Adelantada en exclusiva por FARO DE VIGO en junio del año pasado, esta sentencia de la sección primera de la Audiencia Provincial adquirió una gran relevancia para el Derecho de Familia al cuestionar el principio jurisprudencial establecido por el Tribunal Supremo en 2015, según el cual la custodia compartida debe ser siempre el punto de partida a la hora de establecer la guarda de los hijos de padres separados.

En declaraciones a este periódico a raíz de la primera sentencia, la abogada arousana Dolores Salgueiro, representante de la madre, consideraba “probable” que la custodia compartida sea la mejor tanto para el menor como para los padres en la mayoría de los casos, pero no en todos. Es más, se mostraba convencida de que en algunas ocasiones puede ser muy perjudicial para el hijo, de ahí que instase a los tribunales a aparcar los criterios preestablecidos y a analizar cada caso con lupa.

Modificación de las medidas

En 2019, Salgueiro solicitó que se modificasen las medidas de custodia del hijo, al ver con preocupación cómo su rendimiento académico empeoraba notablemente. Además, el niño empezó a mostrar señales de adicción a los videojuegos y tendencia a aislarse. Se trataba de una madre estricta, muy pendiente de los estudios y de las actividades extraescolares de su hijo adolescente. Una de las normas que aplicaba en casa era que entre semana no se tocaba la consola. El padre, sin embargo, permitía al chaval jugar al "Fortnite" siempre que lo tenía con él, e incluso llegó a abrirle sendas cuentas de Instagram y Youtube, sin consultarlo con su antigua pareja.

Para la mujer, las abismales diferencias entre sus métodos de crianza y los del padre eran una de las razones de la apatía del menor. Para ella, el progenitor era excesivamente permisivo con el hijo, y eso al final estaba perjudicándolo. Para complicar la situación todavía más, la comunicación entre los dos tutores era imposible, y jamás llegaban a acuerdo.

Comienzan las desavenencias

Todo empezó en 2011, cuando se separó la pareja. Inicialmente, en los Juzgados de Cambados se le otorgó la custodia a la madre, pero tiempo después el padre solicitó que esta fuese compartida, y se la concedieron en 2015, pese a la oposición de su expareja y del Ministerio Fiscal.

La madre no estaba conforme, al considerar que la forma de ser del padre y sus métodos de crianza no eran los mejores para el niño, y en 2019 solicitó la mencionada modificación de las medidas. Se apoyó en una serie de informes psicológicos emitidos entre 2016 y 2018 que arrojaban unas conclusiones demoledoras.

El chico, que para entonces ya era estudiante de Secundaria, había pasado de tener un buen expediente académico a cerrar dos trimestres con cinco y nueve suspensos, respectivamente. El psicólogo indicaba igualmente que el niño tenía tendencia a aislarse de los amigos, que el sistema de normas que se le había impuesto no funcionaba, y que el juego que tanto le gustaba, el "Fortnite", podía desencadenar problemas de ansiedad y emocionales. Tanto es así que el profesional manifestaba que el joven estaría mejor, "de concederse la guarda y custodia a la persona más estricta", es decir, a la madre.

  • "Sí que se puede jugar al Fortnite sin engancharse"

    Víctor Arufe, profesor en la Facultad de Ciencias de Educación de A Coruña y experto en Fortnite. "La clasificación internacional lo recomienda para mayores de 12 años. Depende también de la madurez, educación y responsabilidad de cada niño y niña", apunta el profesor

Tras la valoración de la prueba, los magistrados de la Audiencia Provincial se decantaron por apoyar las tesis de esta última. Apelan, en primer lugar, "a las dificultades de los progenitores para llegar a acuerdos", para acto seguido enumerar algunos hechos que, bajo su punto de vista, probarían la "dejadez del padre".

Según los magistrados, el progenitor incumplía la obligación de llevar al menor a las actividades extraescolares y deportivas, y le consentía jugar todos los días, "durante amplios espacios de tiempo" con los videojuegos.

Otro aspecto relevante es que tanto el psicólogo como el tribunal preguntaron al adolescente cómo se sentía y qué pensaba él de la situación. Y el chico contestó que estaba bien con los dos padres, y que quería pasar tiempo con ambos. Pero tal y como se indica en la sentencia, también manifestó que "le gustaría cambiar", y que aunque está bien con su padre, "que juega mucho con él, preferiría vivir en casa de su madre, que le cuida más".

En las entrevistas, el propio menor propuso estar con el padre en fines de semana alternos y dos días de lunes a viernes, pero vivir en casa de la madre. Sin nombrarla explícitamente, estaba aludiendo a una custodia monoparental, que es la que finalmente acordó la Audiencia. Un régimen, en cualquier caso, que será revisado cada año por un equipo psicosocial.

"La compartida no vale para todas las parejas"

Dolores Salgueiro sostiene que "la custodia compartida no vale para todas las parejas", y que lo que hay que hacer en los juzgados a la hora de establecer las tutelas es aparcar los conceptos preestablecidos, "y examinar cada caso concreto". La letrada considera que la guarda entre los dos padres sí funciona bien, "cuando hay entre ellos un gran entendimiento". "Si los padres son capaces de ver que lo principal es el menor y de aparcar sus rencillas personales, la custodia compartida puede ser un buen punto de partida. Pero si no están coordinados entre ellos, la custodia fracasará", argumenta la abogada con despacho en Dena (Meaño).

Al final, la Audiencia Provincial de Pontevedra le dio la razón a la madre, cuyos argumentos fueron avalados por el informe pericial de un psicólogo. Los magistrados asumían que la situación del adolescente empeoró desde que su custodia era compartida por los dos padres, y acordaron pasar la guarda y custodia a favor de la madre. El progenitor, por su parte, podría tenerlo en casa un fin de semana de cada dos, un día entre el lunes y el viernes de cada semana, y la mitad de las vacaciones escolares.

Una resolución contra la que el padre se dispone a luchar ante las más altas instancias judiciales. Ya ha presentado recurso ante el Supremo, un tribunal que deberá ahora pronunciarse sobre el caso sin recabar más pruebas. Solo valorando las mismas que llevaron a la Audiencia a retirarle la custodia. Así que puede que la ratifique o que falle en sentido contrario, en cualquier caso, todo dependerá de una interpretación diferente de las supuestas “evidencias” para concluir si él ha sido tan permisivo y si esto ha afectado al rendimiento escolar del menor.

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