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El Sergas admite un descenso del 10% en las consultas a pacientes con sospecha de cáncer

Un paciente en radioterapia

Un paciente en radioterapia

Los enfermos de COVID no son las únicas víctimas de la pandemia. La crisis sanitaria provocada por el coronavirus también ha impactado sobre los enfermos de cáncer. Ya lo habían advertido tanto oncólogos como pacientes. Y ahora el Sergas le pone cifras. Las primeras consultas en el hospital a pacientes con sospecha de cáncer se redujeron casi un 10 por ciento en Galicia el pasado año. Y también se han registrado un 8,7 por ciento menos de intervenciones quirúrgicas de prioridad 1, categoría en la que se encuadran las patologías oncológicas.

Los médicos de familia se quejan de que atienden llamadas que deberían resolverse desde administración

Así lo desgrana la Consellería de Sanidade en respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por los socialistas gallegos sobre la disminución de diagnósticos de cáncer en Galicia durante el año 2020.

Detrás del descenso en el número de consultas a pacientes sospechosos de cáncer hay varios factores. Durante los picos de la pandemia el Sergas se vio obligado a aplazar consultas y operaciones, aunque intentó seguir con la actividad prioritaria.

“Tratamos de mantener el máximo grado de atención a las personas con cáncer que la situación epidemiológica permitía en cada momento”

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Pero el COVID acaparó además la mayor parte de la actividad en los centros de salud. Las agendas de los médicos de familia se llenaron aumentando las esperas para ser atendido y se generalizaron las consultas telefónicas. En opinión del Consello Galego de Bioética, se “debilitó” la accesibilidad a la Atención Primaria, que es la puerta de entrada para acceder a una consulta con el especialista.

Uno de cada cinco pacientes con cáncer no tiene diagnóstico Agencia ATLAS / ShutterStock

Y a esto se añadió el miedo al contagio de muchos gallegos, que dejaron de acudir a los centros de salud en plena pandemia.

Los oncólogos empezaron a advertir que a sus consultas llegaban pacientes con cáncer ya avanzado que habían ignorado las primeras señales de la enfermedad.

Varias sociedades científicas españolas advirtieron hace unas semanas que el número de nuevos pacientes oncológicos descendió en España un 21 por ciento. Eso significa que uno de cada cinco enfermos de cáncer están sin diagnosticar.

Según el vicedirector del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca y presidente de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), Xosé R. Bustelo, esto se traduce en 55.000 pacientes en España cuyo diagnóstico se está retrasando por culpa del COVID.

¿Y cuál es la consecuencia? A mayor retraso en el diagnóstico, peor pronóstico tendrá el cáncer. Los oncólogos advierten de un incremento en las muertes por tumores que ya se apreciará este año y posteriores.

La Consellería de Sanidade admite que entre enero y octubre de 2020 atendieron un 9,54 por ciento menos de pacientes con sospechas de cáncer en primeras consultas. Sin embargo, señala que el tiempo medio de espera para el diagnóstico, a través de las llamadas vías rápidas, se mantiene en 6,8 días.

Según explica el Sergas, donde más repercutió la pandemia fue en las vías rápidas de próstata, vejiga y colon, mientras que el COVID tuvo menos impacto en los diagnósticos de cáncer de cabeza y mama.

“Para la Consellería de Sanidade el cáncer es una prioridad asistencial y debemos responder al desafío que representa antes, durante y después de la pandemia”, señala el Sergas en su respuesta parlamentaria al PSdeG.

Un millón y medio menos de citas con el médico en 2020

En el año de la pandemia el Sergas atendió un millón y medio de consultas tanto en los centros de salud como en los hospitales. Mientras el coronavirus disparó la presión asistencial, otros problemas de salud quedaron relegados. El aplazamiento de citas médicas durante los picos de contagios y el miedo de muchos ciudadanos a acudir al ambulatorio o al centro hospitalario redujeron finalmente el volumen de consultas médicas atendidas. El mayor descenso se registró en la Atención Especializada. Según los datos del Sergas, el pasado año se atendieron 4,9 millones de citas con el especialista, un 11 por ciento menos que en 2019. En Atención Primaria la caída de consultas se vio atenuada por la atención a los enfermos de COVID, pero aún así se redujo un 4 por ciento. En 2020 se registraron 25,8 millones de citas con el médico de cabecera, un millón menos que el año anterior. El portavoz de la Asociación de Medicina Familiar, Jesús Sueiro, advierte que esta reducción en las consultas no significa una menor carga de trabajo para los facultativos. “A pesar de bajar las citas hemos trabajado más”, aclara. ¿Y cuál es la razón? Según explica Sueiro, una parte importante de su agenda se ocupa con “burocracia”.

“Con el COVID tenemos que tramitar las bajas, hacer informes para que una persona pueda atender a su padre o a su madre enferma... Todo este papeleo nos quita tiempo para dedicarles a los pacientes”

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Pero además hay otro problema derivado de la atención telefónica. Sueiro explica que muchas llamadas se podrían solucionar desde administración y sin necesidad de ocupar un hueco en la agenda del médico. “

A veces me llaman simplemente para preguntarme cuándo se pueden vacunar de la gripe, cuando eso se lo podrían responder perfectamente desde administración”, lamenta. “Estamos haciendo muchas veces una labor de distribución de pacientes, porque llama gente que simplemente la tienes que derivar a una matrona, por ejemplo, y eso es una pérdida de tiempo”, explica. Por eso reclama que se refuerce el personal administrativo de los centros de salud y se refuercen las líneas de atención telefónica. “Hay un cuello de botella que son las llamadas por teléfono. Muchas veces llaman pacientes y siempre da ocupado”, se queja.

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