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Galicia abrirá la vía para que se pueda jugar al póquer o a la ruleta “on line” en los bares

Un joven que estuvo enganchado al juego online ante una web para jugar al póker

Un joven que estuvo enganchado al juego online ante una web para jugar al póker FARO

El sector denuncia que la última versión de la Lei do Xogo permitirá la entrada de loterías y la ONCE en la hostelería

Galicia abrirá la vía legal para que se pueda jugar al póquer o a otra modalidad de juego “on line”, como la ruleta o el blackjack, desde bares y cafeterías de la comunidad, empleando para ello terminales similares a las de apuestas deportivas o tragaperras. Este cambio consta en el último borrador del anteproyecto de Lei do Xogo, que lleva dos años de tramitación con arduas negociaciones entre la administración, el sector, expertos en adicciones y asociaciones de rehabilitación de ludópatas. De hecho, el grupo de investigación de la Universidade de Santiago (USC) liderado por Antonio Rial Boubeta ha revelado que alrededor de 25.000 menores en Galicia han apostado alguna vez dinero y que 10.000 lo hacen de forma frecuente, saltándose la prohibición legal. De ellos, 2.000 presentan síntomas de posible adicción.

Hace casi dos años, la Xunta lanzó la discusión para actualizar la Lei do Xogo, que data de 1985. El último borrador logró suscitar acuerdo entre la empresas del sector (divididas entre operadoras tradicionales y de apuestas), expertos en adicciones, asociaciones de padres y grupos de rehabilitación de ludópatas, incluyendo un control de la oferta del azar. De hecho, no solo se congelaban las 3.600 máquinas de apuestas deportivas permitidas o las tragaperras, sino que se establecía que cuando las licencias se extinguiesen las terminales se darían de baja.

En diciembre, sin embargo, la Dirección Xeral de Interior, dependiente de la Vicepresidencia primera de la Xunta, sorprendió con un borrador legal nuevo, que introducía pequeños grandes cambios. Uno abría los locales de ocio, restauración y entretenimiento no solo a las máquinas de apuestas y tragaperras, sino también a “terminales de juego de ámbito estatal no reservado”, es decir, al juego “on line” regulado por el Gobierno central. Al lado de esas máquinas, podrán instalarse en bares terminales para apostar al póquer o a la ruleta, si bien el texto fija que las condiciones para este nuevo negocio se determinarán por decreto.

En todo caso, será un elemento más de competencia con el juego presencial, que en 2019 movió en Galicia 539 millones de euros (diferencia entre apuestas y premios), de los que 276 correspondieron a loterías, 47 a la ONCE, 161 a las tragaperras y 32 a apuestas deportivas, según Cejuego, patronal del sector.

Rascas e “influencers”

A esta modificación del último borrador se une otro cambio sutil que ha enfurecido a expertos, asociaciones e incluso al sector del juego tradicional y de apuestas: la posibilidad de que bares y cafeterías permitan la venta de juegos de la ONCE y de Loterías y Apuestas del Estado. La Xunta lo niega. “En cuanto a los terminales de juegos reservados de competencia estatal (loterías del estado y ONCE), la comunidad autónoma no tiene competencia por lo que no puede regular, ni someter a autorización, ni prohibir su instalación. Son juegos públicos reservados a la competencia estatal. Ninguna comunidad ha limitado o regulado su instalación”, alega la Vicepresidencia primera.

El sector alza la voz de alarma y exige un paso atrás. “Al producirse una apertura del juego “on line” y de los juegos públicos o semipúblicos en locales de hostelería, los convertirá prácticamente en un establecimiento de juego, cuando hemos defendido siempre una oferta de juego residual en los bares Estos cambios supondrían un ataque directo a nuestra actividad”, exponen en declaraciones a FARO la Asociación Gallega de Empresas Operadoras (AGEO), la Asociación de Bingos de Galicia (ABIGA), y los Grupos Luckia y Comar. A su postura se une Boubeta, que pide limitar también los juegos estatales, como “los populares rascas de la ONCE, promocionados sin ningún tipo de pudor por espabilados influencers con millones de seguidores en Youtube. La ley tiene que ser implacable con todos. Me es indiferente de quien es la mano que sostiene la pistola. La carga y las heridas son las mismas”, resume este experto, miembro de la comisión del juego.

¿De dónde procede el conflicto? De la diferente interpretación de un sutil retoque legal. En el borrador se determina que sea necesaria la autorización autonómica para la instalación de terminales de juego en bares no incluidas en las excepciones de la ley 13/2011, relativas a la ONCE y loterías estatales. Pero estas últimas se refieren solo a la que venden en su red comercial propia, por lo que el sector interpreta que se abre la puerta a que se instalen en bares, que no estarían cubiertos por la excepción de la norma de hace una década.

La nueva regulación contempla una contención y riguroso control de la oferta de juego privado ya existente, pero sin embargo contempla la introducción de terminales de la ONCE, SELAE y juegos de otros operadores online”, alertan AGEO, Abiga, Luckia y Comar, que piden una rectificación.

“Antes del coronavirus generábamos más de 60 millones de euros al año solamente en concepto de tasas de juego abonados íntegramente a la Xunta y esta nueva oferta de juego no reservado no va a tributar ni generar riqueza en Galicia, además de provocar destrucción de empleo”, añaden.

La administración elimina la obligatoriedad de mandos de control para las tragaperras

La administración gallega vuelve a dar un volantazo en un elemento polémico de la nueva legislación: los sistema de control a distancia para evitar que los menores de edad apuesten en los bares. Ese mando, similar al que se utiliza para las máquinas de venta de tabaco, solo será obligatorio para las terminales de apuestas. En el caso de las tragaperras, su instalación dependerá de la voluntad del dueño del bar, que deberá exigírselo al operador si así lo desea. En caso contrario, tendrá que evitar con los medios que estime oportuno que los niños gasten dinero en estos dispositivos, según confirma la Vicepresidencia primera.

Cuando inició la reforma legal, la Xunta se comprometió a incluir algún sistema de control, como el citado control remoto. Más tarde, tras el relevo de Luis Menor por Santiago Villanueva como director xeral, ese elemento desapareció del borrador. La presión motivó no solo su recuperación, sino su extensión a las tragaperras en el último texto conocido, cuya tramitación decayó por las elecciones autonómicas. Ahora, el Ejecutivo da otro giro al guion. Los tres citados cambios enfurecen a las empresas del sector.

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