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Ourense y Lugo pierden en siete décadas la mitad de su peso poblacional, económico y laboral

Aldea de Faramontaos, en Carballeda de Avia.

Aldea de Faramontaos, en Carballeda de Avia. FdV

Casi la mitad de las provincias pertenecen a la llamada España vacía, una definición asignada a los territorios con una baja densidad de población y que sufren una persistente y acentuada sangría demográfica. Son 23 las demarcaciones provinciales –excluidas las capitales y los ayuntamientos con más de 50.000 habitantes– que responden a esta etiqueta, entre las que se encuentran las provincias de Ourense y Lugo. Además de su regresión demográfica, estos territorios comparten otras similitudes que ponen de relieve las dificultades que entraña labrarse un futuro. Porque en los últimos 70 años, esta España despoblada ha perdido la mitad de su peso demográfico, económico y laboral, según el estudio “La despoblación de la España interior” elaborado por Funcas.

En 1950, estas provincias albergaban el 34,1% de la población española (incluyendo en este caso los grandes municipios), generaban con su actividad económica el 26,7% del Valor Añadido Bruto (VAB) y representaban el 33,5% del empleo total. Pero ahora acogen al 18,1% de la población, el VAB ha caído al 16,1% y el empleo que ofrecen ha bajado al 17%.

Las cifras de la España vacía. Gráfico. 16 febrero 2021

Mapa geográfico

¿Qué provincias son? Pues las dos orientales de Galicia, las nueve de Castilla y León, las tres de Aragón, cuatro de Castilla-La Mancha (Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara), las dos de Extremadura, La Rioja y dos de Andalucía (Córdoba y Jaén). Pero esto no quiere decir que su comportamiento haya sido homogéneo en los últimos 70 años, salvo que todas ellas comparten una densidad de población por debajo de la media nacional (93 habitantes por kilómetro cuadrado) y la caída demográfica entre 1959 y 2019.

Así, el estudio las diferencia en tres grupos. El primero lo conforman las provincias con los peores registros demográficos, denominada la “España que decrece”, caracterizada por un elevado envejecimiento y una “fuerte” destrucción de empleo. A él pertenecen Ourense y Lugo, junto con Ávila, Cuenca, León, Zamora, Salamanca, Segovia, Soria, Palencia y Teruel.

En el caso de las dos gallegas, la pérdida de puestos de trabajo fue superior al 40% en Ourense y entre el 30% y el 40% en Lugo. Funcas sostiene que sus respectivas capitales no fueron capaces de tirar del empleo lo suficiente ni generaron atractivo para fijar población.

Mientras en el conjunto de España, la tasa de crecimiento medio anual acumulativo del valor añadido fue del 3,7% entre 1950 y 2017, en quince provincias, entre las que figuran Lugo y Ourense, estuvo por debajo del 3,2%. Durante 70 años, la evolución del PIB ha estado un punto porcentual por debajo de la media en Ourense Soria, Ávila, Cuenca, Zamora, Palencia y Segovia, y medio punto en Lugo, Salamanca, León, Badajoz, Huesca, Teruel y Ciudad Real.

Convergencia ficticia

La “brecha” que genera este diferencial de crecimiento anual a lo largo de casi 70 años “es enorme”, refleja el informe, que apunta que las provincias que han padecido la despoblación con mayor intensidad son también las que tienen mayores tasas de envejecimiento (personas de más de 65 años), cerca de diez puntos porcentuales por encima de la media nacional (que es del 16%), y menos población joven, entre siete y nueve puntos por debajo del 21% ciento, que es el promedio del país.

Sin embargo, en estas provincias pasa algo paradójico, a lo que no son ajenas ni Ourense ni Lugo. El Valor Añadido Bruto per cápita no está tan lejos de la media nacional. Es más, han convergido. Pero la razón es que este acercamiento se ha producido como causa de una intensa despoblación y una fuerte pérdida de empleos, por lo que al final casi se podría decir que solo quedaron los que tienen trabajo. “Pero esta aparente mejora del bienestar es la manifestación del fracaso territorial de las provincias afectadas”, se recoge en el informe de Funcas, “ya que es la pérdida de población y no el dinamismo de sus economías la que justifica este proceso de convergencia”.

Densidad poblacional

Si ya España es un país poco poblado en comparación con el resto de Europa, en estas 23 provincias el fenómeno es mucho más intenso. Hay siete con menos de 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado; otras once, entre ellas Lugo, con entre 12,5 y 25,5 habitantes, mientras que otras cinco –entre las que está Ourense–, tiene alguno más.

El segundo gran grupo, la “España despoblada que se estanca”, lo integran las provincias más pobladas, que, si bien sufrieron importantes procesos migratorios, no han perdido tantos empleos y mantienen una buena base de población joven: Albacete, Ciudad Real, Badajoz, Cáceres, Córdoba y Jaén.

Y el tercer grupo, formado por Guadalajara, Burgos, Huesca, La Rioja, Valladolid y Zaragoza, es la “España despoblada que remonta”. Se sitúa en una posición intermedia en cuanto a indicadores demográficos, con escasa densidad de población y problemas de envejecimiento, pero presenta los mejores registros económicos.

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