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La pandemia dispara las cuidadoras no profesionales de personas mayores

Cuidadora

Cuidadora

Antes de que en 2012 la crisis económica y los recortes se llevasen por delante la iniciativa del Estado para financiar las cotización de los cuidadores familiares de dependientes, en Galicia estaban suscritas en el convenio especial de la Seguridad Social más de ocho mil personas. Una vez que el Gobierno dejó de bonificar sus cuotas, primero en parte y luego en su totalidad, las cifras fueron menguando. En enero de 2019, tres meses antes de que el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez recuperase la medida, apenas 800 gallegos aguantaban en el convenio especial.

Aunque habría que hablar de gallegas, porque los datos de la Seguridad Social reflejan que cuidar a dependientes sigue siendo un verbo que se conjuga en femenino: son mujeres el 89 por ciento de los anotados al convenio especial para cuidadores no profesionales en el Estado y en Galicia incluso más. Y fue apelando a que son mujeres quienes suelen realizar esta labor como el Ejecutivo central recuperó la financiación de las cotizaciones a partir de abril de 2019 en virtud del Real decreto de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación. El efecto se ha hecho notar: el último dato disponible, a 31 de diciembre de 2020, eleva a 3.576 las personas dadas de alta en Galicia, 4,5 veces más que las apenas 800 de enero de 2019.

Cuidadoras no profesionales

Con todo, la cifra está muy lejos de las que se registraban a finales del último ejercicio entero en que el Estado se hizo cargo de todas las cotizaciones antes de modificar en julio de 2012 la normativa. En diciembre de 2011 llegaron a cotizar como tales 8.206 cuidadoras de familiares. Aun así, ese número solo suponía la mitad de las prestaciones económicas recogidas por el Imserso vinculadas a cuidados familiares reconocidas en Galicia por la Ley de la dependencia.

En la actualidad, pese a que constan más altas tras volver el Gobierno a hacerse cargo de las cuotas, la mayoría no está suscrita al convenio especial. Al menos, las estadísticas del pasado diciembre reflejan que en Galicia casi uno de cada cinco dependientes con prestación reconocida tiene la de cuidador familiar, un total de 14.212, aunque la comunidad gallega esté a la cola en peso de esta prestación. Así, solo cuarta parte se habría suscrito a un convenio que, según informó el Ministerio de Trabajo al presentarlo, tiene como “principal ventaja” que “los años dedicados al cuidado de la persona dependiente, a menudo del entorno familiar, se integran en la vida laboral y contribuyen a generar derecho a prestaciones como la de jubilación o la de incapacidad permanente”.

En que no todos se apunten puede influir el desconocimiento o los requisitos. Trabajo indicó que quien cuida no debe estar dado de alta en la Seguridad Social en ningún régimen a tiempo completo ni en el desempleo. Por ejemplo, decía que si una cuidadora pasa a ser titular de una pensión de jubilación debe dar de baja el convenio. Y sucede, señalan desde Afaga, que son muchos los mayores que cuidan de sus parejas.

Los números tampoco cumplen las expectativas del Gobierno cuando echó cuentas de posibles beneficiarios de recuperar la medida. En marzo de 2019 los suscritos en España eran unos 7.000 y el Gobierno recordaba que habían sido 180.000. No obstante, por ahora suman 60.000.

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