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Los bosques gallegos suspenden en calidad medioambiental

Incendio en Aldán, Cangas

Incendio en Aldán, Cangas Santos Álvarez

Un estudio publicado por Nature da la nota más baja a las masas forestales gallegas por el impacto de la presión humana

Galicia puede presumir de una extensa superficie forestal, pero no tanto de la calidad de sus bosques. El hombre ha dejado su huella en la mayor parte de los montes de la comunidad autónoma y pocos de ellos conservan su integridad ecológica. Un estudio publicado en la revista científica Nature, en el que participaron 47 expertos internacionales, ha analizado el estado de conservación de las masas forestales en todo el planeta. Y no deja en buen lugar a los bosques de Galicia. Los situados en las provincias de Pontevedra, A Coruña y Lugo son clasificados como de “baja integridad ecológica”. Solo algunos montes de Ourense obtienen una mejor cualificación y se posicionan en el nivel medio de conservación.

La investigación tiene en cuenta el grado de alteración que han sufrido los bosques respecto a su estado original. Para ello analiza la presión humana que han soportado en forma de infraestructuras, agricultura o la cobertura arbórea perdida en forma de talas o incendios.

En todo el planeta solo el 40 por ciento de las masas forestales conservan su integridad ecológica. Y si se pone la lupa en la península ibérica, llama la atención que los mejores bosques no están precisamente en la denominada España Verde: Galicia, Asturias, Cantabria o País Vasco.

El caso más extremo es el de la comunidad gallega donde prácticamente todo el territorio se tiñe de color oscuro (tal y como se puede apreciar en el mapa), lo que significa baja integridad ecológica. Solo en partes de Ourense, la provincia con menos presencia del eucalipto, se observan zonas con una calidad “media”. En la provincia de A Coruña la única área que se salva del suspenso son las Fragas do Eume, con un nivel medio de integridad ecológica. Mientras que en Pontevedra la zona menos alterada es a Serra do Cando que se extiende por los concellos de Cerdedo-Cotobade, Forcarei e A Lama, y que también se sitúa en punto medio del índice de integridad forestal.

Por el contrario, estarían mejor conservados bosques como los de Pirineos, los montes de León, el Sistema Central, los montes de Toledo o Sierra Morena, clasificados como de alta integridad ecológica.

En todo el mundo solo el 40 por ciento de los bosques se mantienen en el rango más alto de conservación. Aunque el estudio advierte que, incluso entre estas masas forestales, el 36 por ciento sí presenta al menos un pequeño grado de modificación.

El 59 por ciento restante (25,6 millones de kilómetros cuadrados) obtiene una cualificación de “media o baja integridad”.

Los bosques mejor conservados, según este estudio, se encuentran principalmente en Canadá, Rusia, el Amazonas, África central y Nueva Guinea.

Explotación forestal de eucaliptos

Y no todas estas masas forestales que permanecen prácticamente vírgenes y sin alteración están protegidas. De hecho, solo una cuarta parte se encuentra en espacios naturales bajo algún régimen de protección.

Pero, por otro lado, no todo lo que está en un espacio protegido es de alta calidad ecológica. Según el estudio, casi la mitad de los bosques situados en estas áreas naturales tienen una “integridad media o baja”, es decir, han sufrido igualmente presiones pese a su valor medioambiental.

Los autores de esta investigación publicada en la revista Nature indican que bosques de alta integridad son aquellos que contienen altos niveles de biodiversidad, brindan servicios ecosistémicos de alta calidad y son más resistentes al cambio climático.

“Muchos de nuestros bosques se han visto gravemente afectados por una variedad de actividades humanas, incluida la tala, los incendios, la caza, la explotación de la vida silvestre...”, explican los expertos que participaron en este estudio.

Los investigadores instan a proteger los bosques de alta calidad ecológica y realizar esfuerzos de restauración en aquellas zonas más alteradas por la mano del hombre.

“Se necesita una ordenación eficaz de los bosques de producción para mantener rendimientos sin empeorar aún más su integridad ecológica”, defienden.

“Nuestra superficie forestal es nueva: no tiene más de 100 años”

Juan Picos - Profesor de Ingeniería Agroforestal de la Universidade de Vigo

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Juan Picos - Profesor de Ingeniería Agroforestal de la Universidade de Vigo

–¿Qué le parece que el estudio publicado por Nature sitúe los bosques gallegos como los de peor integridad ecológica?

–Hay que aclarar que este estudio tiene en cuenta la fragmentación de los bosques por infraestructuras o por la agricultura o las zonas donde hay más deforestación por talas o incendios. Es decir, aquellas zonas más intervenidas y humanizadas. Y es el caso de Galicia donde la superficie forestal no tiene más de 100 años. Y es fruto de repoblaciones forestales que hicieron los gallegos, por lo tanto, es lógico que estas masas estén modificadas.

–¿Por qué la superficie forestal en Galicia tiene solo 100 años?

–En el siglo XVIII y XIX Galicia estaba prácticamente deforestada. En 1910 o 1920 no se veían dos árboles juntos.

–¿Y cómo se llegó a eso?

–La población entonces era más elevada y había mucha agricultura. Se llegó a plantar tojo para los animales. La intensidad de manejo del territorio fue brutal. Antes de tener árboles la gente prefería cultivar para comer, cortar leña para calentarse. Ahora hay mucha más superficie arbolada que antes. Se fue reforestando. Fueron los propios gallegos que repoblaron fundamentalmente en el siglo XIX y XX.

–¿A qué se debió ese cambio? ¿Pasar de cultivar la tierra a reforestar?

–Con la mecanización ya no se necesitaban 5 hectáreas de cultivo, por ejemplo, para dar de comer al ganado, con 1 hectárea era suficiente. Y conforme fueron quedando tierras sin labrar se fueron reforestando. Por eso, nuestro territorio siempre ha estamos muy humanizado y de ahí que el artículo lo sitúe entre los más modificados. Llevamos muchos años de intervención en el monte.

–¿Y eso le parece negativo?

–Yo no lo considero negativo. El estudio de Nature tiene en cuenta la fragmentación del bosque por carreteras o por la agricultura. Más agricultura me gustaría tener a mí. También tienen en cuenta como un impacto negativo los incendios o las talas de madera. Pero, por supuesto, que en Galicia cortamos madera. Eso no es malo.

–Pero ¿desde el punto de vista ecológico es lo mejor?

–Es cierto que es necesaria una labor de restauración de muchos hábitats forestales. Ahí hay posibilidades de mejora y queda un trabajo importante.

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