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Al menos doce pacientes gallegos tienen que irse fuera para las nuevas terapias de cáncer

Imagen de archivo del laboratorio de investigación oncológica de Santiago.

Imagen de archivo del laboratorio de investigación oncológica de Santiago. XOÁN ÁLVAREZ

La exclusión de hospitales de la comunidad de la aplicación de las CAR-T les obliga a desplazarse a otras autonomías | En 20 meses, desde Galicia se pidieron 22 tratamientos

Cuando a finales de 2018 se puso por primera vez sobre la mesa la posibilidad de participar en el plan de terapias con CAR-T, el tratamiento más avanzado contra el cáncer, que opera modificando células del sistema inmunitario del propio paciente para reconocer las tumorales y destruirlas, Galicia ya quería estar ahí. No obstante, tras meses de tira y afloja con el Ministerio de Sanidad, y a pesar de que la Consellería de Sanidade insistía en la “dilatada experiencia” de los candidatos gallegos para aplicar ese tipo de tratamiento –el Complexo Hospitalario de Vigo, el de Santiago y el de A Coruña–, ninguno de ellos logró la acreditación. Entonces la Xunta protestó, alegando que eso obligaría a pacientes gallegos a tratarse fuera y desde los centros, como el de Vigo, suscribieron esa disconformidad.

El balance de veinte meses de demanda de este tipo de terapias le da la razón a Sanidade. Según el último informe de seguimiento publicado por el Gobierno central, desde Galicia, en concreto desde ocho de sus hospitales y de las cuatro provincias, se han recibido hasta un total de 22 solicitudes de valoración para poder acceder a este tipo de terapias, por ahora aprobadas por el Sistema Nacional de Salud para la leucemia linfoblástica aguda, que afecta especialmente a la población infantil, y linfomas B. No obstante, estos tratamientos abren muchas más puertas: desde el principio se planteó también utilizarlos en mielomas.

En ese informe, el Ministerio de Sanidad refleja que entre marzo de 2019 y noviembre de 2020 se han recibido de todo el Estado un total de 386 solicitudes de tratamiento con CAR-T desde 112 hospitales. Las más numerosas proceden de Cataluña, con 70; seguidas de Andalucía, con 68; Madrid, con 62; Comunidad Valenciana, con 39; Castilla y León, con 24, y Galicia, con 22. Es decir, Galicia sería la sexta que más tratamientos de este tipo para pacientes demanda y es la primera de ese listado que no cuenta con ningún centro acreditado para aplicar este tipo de terapias.

En todo caso, no todas esas peticiones reciben luz verde para llevarse a cabo: de las 386, obtuvieron una resolución favorable tras pasar cada caso por un comité de expertos un total de 339. Pero, de ellas, el Gobierno dispone de información más detallada de 278, el 82 por ciento del total. Entre estas de las que se conocen más datos se encuentran una docena de casos de Galicia. Con todo, solo figuraban como administraciones de CAR-T en 182 casos estudiados al cerrar el balance, a 31 de octubre de 2020.

Poco después, a principios del pasado diciembre, Salvador Illa, ministro de Sanidad, reiteraba esta cifra, 182, para resumir los tratamientos administrados. Lo hacía en una intervención en una jornada para analizar el “pasado, presente y futuro” de las terapias avanzadas en el SNS a dos años de su implantación. En ese foro, también aludía a los quince centros, entre los designados y sus sustitutos por si hubiera más demanda, y proclamaba: “Desde la asignación no se ha detectado sobrecarga asistencial que sugiera la necesidad de designar más centros. No obstante, se monitoriza de forma cercana esta cuestión”.

No obstante, los hospitales gallegos siguen trabajando en ello. El propio Sergas trasladaba a finales del pasado noviembre cómo el Servizo de Hematoloxía del Complexo Hospitalario Universitario de Vigo “ya cumple todos los criterios para iniciar las nuevas terapias oncológicas” e indicaba que sus profesionales estaban pendientes de la ampliación de centros por el Ministerio de Sanidad para poder utilizar las terapias inmunológicas CAR-T. En concreto, indicaba cómo el centro vigués había dado un paso más al recibir formación específica en estos tratamientos. Carmen Albo, jefa del Servizo, insistía entonces en que el hospital vigués lleva dos años trabajando para lograr esa autorización y alegaba que así “se terminará con la necesidad que supone derivar a nuestros pacientes” –ocho en el caso de Vigo– “hacia los hospitales habilitados” y, de ese modo, “redundar en una mayor equidad en la utilización” de estas terapias.

En lo que respecta a la Consellería de Sanidade, cuando su titular, Julio García, desgranó los presupuestos de su departamento a finales de noviembre ante el Parlamento, refirió 3 millones de euros destinados a desarrollar, “desde el sistema público de Galicia, un centro de terapia CAR-T, que facilite la posibilidad de acceder en nuestra tierra a esta terapia celular avanzada”, según consta en un comunicado de la Xunta.

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