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El 'autoveto' de 1.400 jóvenes gallegos para evitar las apuestas "online"

Un joven accede a una página de casa de apuestas, en una imagen de archivo. |   // J. LORES

Un joven accede a una página de casa de apuestas, en una imagen de archivo. | // J. LORES

El 2020 lo paró casi todo. Pero en ese casi todo no pueden incluirse las apuestas por internet, que incluso se pronunciaron a raíz del confinamiento de marzo, al convertirse entonces en la única manera de participar en juegos de azar. Un hecho que incentivó el crecimiento del número de adictos, ante todo, jóvenes. En ese contexto, casi 1.400 gallegos solicitaron ser excluidos del juego “online” en el ejercicio que acaba de terminar, según datos ofrecidos por la Dirección General de la Ordenación del Juego, dependiente del Ministerio de Consumo. Esto supone que, en el año de la pandemia, un 11% más de personas residentes en la comunidad pidieron por escrito vetar su entrada a dichos dominios.

Una de las medidas que existen de protección en España para cuando una persona detecta su adicción al juego es la autoinscripción en un registro a partir del cual se les restringe la actividad. Al darse de alta, su entrada a portales de apuestas queda totalmente prohibida. Es un servicio voluntario al que a lo largo de 2020 se anotaron 1.392 residentes en Galicia para protegerse a sí mismos, pero también a sus familias de los efectos que provoca la adicción, al menos durante los siguientes seis meses. En 2019, fueron 1.255, según el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, es decir, 137 usuarios menos.

La cantidad de personas apuntadas creció en las cuatro provincias gallegas. En la que más, Lugo, que de hecho fue uno de los lugares con mayor crecimiento en todo el Estado. De hecho, aquí el registro sumó más de un 24% de lucenses, que en términos absolutos se traduce en 77 enganchados. En cualquier caso, Pontevedra y A Coruña fueron las áreas que más usuarios aportaron a la lista, con 503 (un 12% más) y 761 (un 9% superior), respectivamente. Mientras que en Ourense se acogieron un total de 51, lo que implica un incremento también del 11%.

A nivel nacional, los autoexcluidos fueron 6.042 más que un año antes, hasta alcanzar los 56.392 (un 12% de incremento).

Esta subida, y la repercusión que ha tenido el estado de alarma, así como todo el año 2020, la notan especialmente en asociaciones como Agaja, en Vigo, donde ofrecen tratamiento a ludópatas. Desde esta organización, comentan que los enfermos a régimen, cuya media de edad oscila “entre los 22 y 32 años”, continuaron con su proceso y no hubo recaídas. En cambio, sí aprecian que aumentó el número de usuarios en el juego “online”. “Recibimos nuevos casos. Sobre todo, chavales jóvenes”, dice Juan Lamas, director de esta entidad, pero que asegura que “en todos los centros hubo un aumento de personas que requerían ayuda para superar su enganche al juego”.

Por otro lado, Lamas, asimismo, advierte de que hubo un “desplazamiento” de los individuos que habitualmente apostaban presencialmente al juego por internet. A pesar de que durante el confinamiento las competiciones deportivas “desaparecieron”, el trasvase se realizó hacia otro tipo de entretenimientos, como “las slots, los juegos de casinos, el blackjack o el póker”.

Cabe señalar que anotarse en las bases de datos del Ministerio de Consumo supone no poder entrar en páginas web de juego “online”, que son de competencia estatal, pero no evita la entrada a establecimientos físicos, que son de dominio comunitario. Para los segundos existe otro registro que regenta la Xunta.

De todas formas, el objetivo del Gobierno español es el de unificar criterios y que la inscripción a este registro se extienda a todos, para así potenciar la protección institucional, ya que en la actualidad se encuentran lagunas como que una persona puede estar vetada en una autonomía, pero no en las demás.

Para zanjar este problema, Gobierno y comunidades avanzan hacia una coordinación total. Sin ir más lejos, en septiembre, las distintas administraciones. alcanzaron un acuerdo para interconectar los registros, con el voto en contra de Cataluña y la abstención de País Vasco y Comunidad Valenciana. El proyecto será presentado el primer trimestre de 2021.

Un enfermo: “Me gasté más de 40.000 euros en dos años”

Los adictos o exadictos al juego “online”, y al juego en general, hablan de la ludopatía como “una enfermedad que te hace, sobre todo, ser un mentiroso compulsivo”. Así lo cuenta quien resguarda su anonimato bajo el seudónimo de Eduardo. “Me gasté más de 40.000 euros en un periodo de dos años” en casas de apuestas por internet, y prácticamente todo “a escondidas”, anuncia quien tras meses de tratamiento en Agaja ya se encuentra recuperado, aunque en continua “alerta”. Eduardo, antes de firmar el papel que le vetaba la entrada a todas las plataformas, ya había intentado autoexcluirse de “mil páginas” , pero “a los dos días” ya mandaba correos para que lo readmitieran. Por eso confiesa que “la mejor barrera es uno mismo, y concienciarse para no acabar arruinándose la vida”. Algo que a punto estuvo él de conseguirlo, cuando apenas tenía 28 años. Las raíces de su ludopatía se remontan a su infancia y cubría “una o dos columnas” de la Quiniela con su padre. Cuando creció y encontró un empleo, empezó a gastarse “20 euros” a la semana en Loterías. Y, por último, llegaron las apuestas deportivas “online”, las cuales conoció por medio de un compañero de trabajo. “Empecé jugando un euro, después cien...”, narra en una cuenta que es progresiva. Luego, llegó la solicitud de varios préstamos, pedir dinero a sus padres para asuntos a los que no iba a ir destinado. “En el trabajo, apostaba todo el día. Incluso conduciendo hacía apuestas de 500 euros en una misma jugada”, relata. Todo a espaldas de su pareja. Hasta que se enteró, claro. Por el momento, no ha recaído: “Veo un partido y me acuerdo. Veo un anuncio de una casa de apuestas y me acuerdo. Está claro que es una enfermedad para toda la vida“.

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