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El reloj laboral no tiene tiempo para los hijos

Una madre llevando a su hija al colegio

Una madre llevando a su hija al colegio

Trabajar y criar hijos sigue siendo una odisea para muchas familias. La conciliación choca con unas jornadas de trabajo poco flexibles y a veces demasiado largas. La mitad de los padres reconoce dificultades para compatibilizar el cuidado de sus niños con su empleo debido a los horarios laborales. Sin embargo, pocos ponen pegas a la jornada escolar. Son algunas de las conclusiones de una encuesta realizada por profesores de la Universidade de Vigo y Santiago.

Con la natalidad bajo mínimos en Galicia, a las familias gallegas la conciliación de la vida laboral y familiar se les sigue atragantando. Uno de cada dos padres advierte que la principal traba con la que se encuentran son los horarios de trabajo, una dificultad que señalan muy por encima de los problemas por la adecuación de la jornada escolar. Así lo determina una encuesta realizada entre más de 2.000 progenitores con niños de seis a doce años que además advierte que la corresponsabilidad entre hombres y mujeres sigue siendo “una quimera”: las mujeres asumen una “doble jornada”, una en el trabajo y otra en casa.

Como prueba de ello, el estudio realizado por los profesores María Esther Martínez Figueira (Universidade de Vigo) y Rubén Martínez García (Universidade de Santiago), señala que la práctica totalidad de las encuestas remitidas a familias sobre conciliación fueron contestadas por mujeres.

“Los progenitores deben hacer frente a otro coste: el tiempo”

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El conflicto principal está en la coincidencia de los horarios en el ámbito escolar y el laboral. Las familias tienen que organizar su tiempo sabiendo que deben ayudar a sus hijos con los deberes escolares, acudir a reuniones... “Los progenitores no solo asumen la carga económica correspondiente al cuidado y atención de los menores, sino que deben hacer frente a otro coste: el tiempo”, advierte el estudio.

Y, según apuntan, la sincronización de los tiempos puede convertirse en una meta difícil que puede terminar propiciando problemas en el rendimiento escolar o en la salud emocional de los menores.

Los “puntos negros” de la conciliación son, según estos investigadores, los periodos vacacionales de los escolares, tener niños en edad preescolar, la enfermedad de un hijo y la poca adecuación entre el horario laboral y el escolar.

Además de los horarios, las responsabilidades laborales de los progenitores también obstaculizan la conciliación. El 40 por ciento de los padres reconoce que su carga de trabajo les complica “bastante o mucho” el cuidado de sus hijos. Y, por supuesto, esta dificultad es mayor entre aquellas personas que trabajan a tiempo completo. Ahí el porcentaje de padres que señala dificultades para compaginar empleo y cuidado de hijos se eleva al 60 por ciento.

Pero hay otro factor importante que además, según el estudio, no suelen contemplar las políticas públicas en materia de conciliación: compatibilizar trabajo e hijos tiene también un coste en el ámbito personal. Un 35 por ciento de los progenitores se queja de que no dispone de tiempo para el ocio y un 27,4 por ciento que incluso descuida su salud.

En cuanto a la escuela son menos los padres que ponen pegas a los horarios: el 15 por ciento de los encuestados. Aún así, la necesidad de los progenitores de intentar sacar algo de tiempo libre deriva, según el estudio, en la demanda de actividad extraescolares para los niños. “Y esto conduce a otro problema: el de la sobrecarga de las agendas infantiles en aras de mantener ocupados y vigilados a los menores fuera del tiempo escolar”, advierten. A modo de conclusión los investigadores apuntan que la Xunta “ha dado un fuerte impulso a la conciliación, pero todavía insuficiente”.

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