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Faro de Vigo

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Crónica Política

La prórroga

Así que, a pesar de los pesares. hasta en política hay cosas que no se deben hacer ni milagros que pretender. Y cuando ambos elementos coinciden pasa lo que pasa: por ejemplo, que unos Presupuestos no se ponen en marcha si no tienen, quienes los elaboran, datos fundamentales –y solventes– como los de ingresos y gastos. Porque ambos son, además, llave para la credibilidad de las cuentas; por tanto, la decisión de prorrogarlos que ha tomado la Xunta resulta sensata pero, guste o no leerlo, algo tardía. Y eso conlleva, en opinión personal, un desgaste.

Es probable que en la Xunta haya quien, tras la victoria del PPdeG en julio, considere que dispone de una especie de seguro adicional para tomar decisiones y rectificarlas poco después. Pero esa suposición resulta aventurada y en cierto modo peligrosa, porque en estos tiempos turbulentos lo que más desea la población es seguridad y el mínimo posible de confusión. Y cuando un Gobierno dice una cosa y hace otra, es inevitable que haya de afrontar algún tipo de coste. Aunque pueda tardar un tiempo en constatarlo con datos. Es otra “ley” de la política.

Conste que lo que precede –en todo caso, opinión personal– es aplicable tanto al Gobierno central como al autonómico. Y que cuando los vaivenes afectan a lo económico –y unos Presupuestos Generales lo condicionan– inquietan a sectores que, por su especial “delicadeza”, aspiran a cuantos menos sustos y dudas, mejor. En el caso gallego, además, existe una condición que afecta a la prórroga que anunció el presidente Feijóo y que se relacionaría con varias intervenciones anteriores: desconfianza en que la coalición PSOE/UP cumpla sus compromisos con Galicia.

Quizá no fuere menester argumentar esta última afirmación, pero vista la actitud de los trompeteros gubernamentales, puede que no estorbe algún recordatorio acerca de incumpliemntos. Entre ellos los plazos –no por heredados, justificables– que restan credibilidad.en infraestructuras, negativa a devoluciones como el IVA, diferencia de trato en las deudas portuarias, la tardía y pésima “salida” para las industrias electrointensivas o, el caso más reciente, la reclamación de varias decenas de millones para el Xacobeo del ya inminente 2021. Sin agotar el catálogo, claro.

El asunto queda, a falta de otras explicaciones, para los protagonistas y sus respectivos entornos. Pero tampoco estará de más reiterar, en vísperas de una crisis anunciada por todos, un mensaje que no conviene: crear dudas. Hay precedentes nefastos, verbigratia cuando en pleno vendaval de 2008-2012, la Consellería entonces responsable de las cuentas, con la señora Fernández Currás al frente, se “especializó” en cambios y retoques, repetidos después desde una Secretaría de Estado. Está visto que el ser humano es de los pocos en tropezar dos veces en la misma piedra.

¿O no?

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