Los niños se reenganchan al móvil
Padres compraron un teléfono a 12.000 gallegos de entre 10 y 15 años en 2020 | El encierro aceleró la iniciación, pero no es un problema coyuntural, avisan expertos

Un grupo de niños con teléfonos móviles
Tres meses confinados es mucho tiempo. Un largo e intenso periodo que sirvió para que muchos padres cediesen ante las presiones de sus hijos para comprarles un teléfono móvil. En Galicia, en el año de la pandemia, más de 12.000 nuevos menores se engancharon a estos dispositivos. Respecto al registro de 2019, suponen un 15% más, pese a que en los últimos años el INE había apreciado una mayor concienciación y un empleo más restringido a esas edades. En cualquier caso, aunque la crisis del COVID ha propiciado un incremento de este fenómeno, los expertos no creen que se trate únicamente de una situación coyuntural. De hecho, avisan de que la tendencia es que la edad de iniciación en estas tecnologías es cada vez más temprana, lo que puede generar problemas severos de conducta.
Galicia ostenta el título de la autonomía con menos abuelos digitalizados, que menos navegan por internet. Pero parecido ocurre con los más benjamines de la casa. Los preadolescentes gallegos son los que menos móviles personales tienen de todo el Estado; algo que no es casual, sino que está relacionado con el nivel socioeconómico y el estilo de vida. De todos modos, es necesario señalar que cerca de siete de cada diez niños y niñas de entre 10 y 15 años ya tienen uno –exactamente el 64,7%, frente al 69,5% de la media nacional–. Un fenómeno que se ha intensificado a raíz del estallido de la pandemia.
“El hecho de que tengan clases online hace que el uso de las TIC se generalice y se intensifique más, fruto de la experiencia del confinamiento y la educación a distancia”, comenta Antonio Rial Boubeta, profesor de Psicología en la Universidad de Santiago de Compostela y experto en el comportamiento de menores. Una circunstancia que, en sus palabras, reclama una “mayor atención”, ya que su uso elevado tiene implicaciones a nivel de salud mental y en la convivencia familiar.
En lo que va de año, padres y madres sucumbieron a los deseos de más de 12.000 preadolescentes gallegos a los que les compraron un móvil para su uso y disfrute particular. En total, ya son casi 91.000 los chavales de la comunidad en esa franja de edad que disponen de un teléfono propio, un 15,3% más que hace un año, cuando eran sobre 78.600 –el 57% del total–. Unos datos que dibujan la cuarta subida más importante en todo el territorio nacional, siendo solo superada por Murcia (+20,7%), Cantabria (+19,9%) y la Comunidad Valenciana (15,9%). No obstante, Extremadura sigue siendo la región en la que los chavales están más enganchados al aparato: prácticamente, el 79% del censo total.
Cabe destacar que el caso gallego contrasta con la evolución a la baja recogida por el INE en los ejercicios anteriores, ya que en los dos años previos comunicó un descenso en el número de usuarios de hasta el 12,5%, alcanzando su máximo histórico en 2013, cuando el 73,2% de los niños gallegos tenía móvil. En cambio, Rial Boubeta opina que las necesidades surgidas de la pandemia tan solo han tenido que ver “un poco” en esta tendencia al alza y alerta, sin ir más lejos, de que “es un problema por sí generalizado y que no debemos interpretar únicamente en términos coyunturales”.
“El acceso tiene que ser gradual y con un acompañamiento muy estricto”
“En los últimos tiempos, ya se está experimentando un proceso paulatino y progresivo en la edad de acceso al primer móvil con datos y acceso a internet”, empieza esgrimiendo el experto, “prácticamente, la mitad de los chavales de menos de 11 años tienen uno”. Además, “dos de cada tres están registrados en redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, cuando requieren una edad mínima de 14 y 16 años, respectivamente”.
Según Rial Boubeta, quien ya ha llevado a cabo diversos estudios en este campo, lo más seguro y razonable sería dilatar la edad de acceso al primer móvil a los “13 años”, que más o menos coincide con la etapa de transición de Primaria a ESO. Momento en el que se supone que los jóvenes empiezan adquirir cierto grado de madurez en sus acciones. “Retrasarlo minimiza los peligros. Adelantarlo y no hacer nada es realmente un riesgo muy grande”, manifiesta en relación a cuestiones como el ciberacoso.
Pero, aun así, más allá de la edad, lo realmente preocupante es realizar una aproximación “de cero a cien” al aparato, como presumiblemente habrán hecho buena parte de los niños en el periodo de confinamiento: “Hay que hacerlo de forma gradual y con un acompañamiento muy estricto. Esto no significa tener una actitud vigilante y policiaca, pero sí supervisar y controlar”.
Precisamente, a colación de este tema, el INE igualmente señala que casi el 96% de los preadolescentes gallegos navegaron por internet en los últimos tres meses. En términos absolutos se traduce en que apenas 6.000 de los 140.000 niños de entre 10 y 15 años que residen en la comunidad no surfean por la red por rutina.
Suscríbete para seguir leyendo
- Las denuncias al presidente de la diputación de Lugo por acoso sexual: «Me dijo que debía acostarme con él si quería ser funcionaria»
- Cabañas turísticas en Galicia: ¿Por qué se pueden construir en suelo rústico?
- Hacienda obliga a 80 ayuntamientos de Galicia a corregir su 'desfase' presupuestario
- José Tomé dimite como presidente de la Diputación de Lugo, pero mantiene la alcaldía de Monforte: «Son denuncias anónimas falsas»
- Sancionan a 21 empresas de Alsa y Monbus por falsear la competencia
- Dimite la secretaria de Igualdade por ser «ninguneada más que nunca» por la dirección del PSdeG
- La singular argumentación de Lara Méndez, la número dos del PSdeG, en el caso Tomé
- Presión a Besteiro: dimite la secretaria de Igualdade del PSdeG