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El campo nos hace mejores

Un estudio constata la desconexión emocional de los jóvenes con la naturaleza y apremia a recuperar el ocio al aire libre por su bienestar y la propia conservación del medio

Un grupo de niños, en el ecoparque de Marín

Un grupo de niños, en el ecoparque de Marín Santos Álvarez

Las videoconsolas e internet han suplantado al ocio al aire libre de las nuevas generaciones, que no tienen interés ni tiempo de relacionarse con la naturaleza. Las consecuencias son negativas para la salud física y mental de los chavales, pero también para el buen mantenimiento del entorno. Así, un informe estimula a recuperar esa conexión más habitual en tiempos pasados, a través de una educación basada en emociones y no solo conocimientos.

Hace un tiempo, tampoco tanto, el ocio de los jóvenes era bien diferente al de ahora. Puede parecer una perogrullada, pero: se salía a jugar al aire libre, a la calle o al monte, prácticamente sin toque de queda. Y los juguetes, pues eran eso, juguetes y no videoconsolas, móviles o tablets. Claro que –y esto es otra perogrullada– eran otros tiempos. Hace unos 20 años, el 70% de los niños experimentaban juegos en medio de la naturaleza, mientras que en la actualidad apenas el 30% lo hace. Una circunstancia en la que indaga un trabajo con cerca de 700 estudiantes adolescentes de la provincia de Pontevedra, que certifica todo lo que se ha ido perdiendo y sus consecuencias. Porque, según esta misma investigación, el campo nos hace mejores. Por eso sus autores creen que este tipo de actividades debería recuperarse, ya que constatan efectos positivos tanto en el bienestar de las personas como en la conservación del medio.

"Pone de manifiesto la importancia de que los más jóvenes disfruten de experiencias de ocio en espacios verdes debido a los beneficios que ello genera desde una perspectiva ambiental"

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“Los entornos cada vez están más urbanizados y las ciudades ganan peso sobre otro tipo de poblaciones”, empieza exponiendo el informe de Rubén Martínez, Belén Caballo y Laura Varela (Universidad de Santiago). Allí, la libertad y la autonomía de la infancia y la adolescencia es “muy limitada”, también “como consecuencia del miedo parental a la inseguridad”, así como la carga de actividades extraescolares después de las clases que los dejan sin días libres en el calendario. Con todo, las experiencias de juego al aire libre, con el mundo real, son reemplazadas por otras más sedentarias, relacionadas con la electrónica y las nuevas tecnologías, “obviando que el mundo natural es el contexto de estimulación sensorial más poderoso”.

En principio, podría tratarse de un hecho no muy relevante. Pero, en realidad, el tipo de unión del ser humano con el campo tiene “consecuencias”: físicas, psicológicas, sociales y para la propia conservación del medio ambiente. Así, este trabajo comprueba “cómo un mayor tiempo de ocio en entornos naturales correlaciona de forma altamente significativa con una mayor conexión emocional con la naturaleza, lo que pone de manifiesto la importancia de que los más jóvenes disfruten de experiencias de ocio en espacios verdes debido a los beneficios que ello genera desde una perspectiva ambiental”.

La mayoría de los encuestados, casi el 37%, confesó un grado de conexión neutro con la naturaleza

Los adolescentes encuestados están relativamente conectados con la naturaleza. La mayoría, casi el 37%, confesó un grado de conexión emocional neutro con el campo. Un 35,5%, uno alto y apenas el 11%, uno muy alto. Igualmente, existe un 16,5% con una baja o muy baja conexión emocional. “Se trata, por tanto, un grupo de jóvenes que no presenta interés alguno por el medio natural y carecen de vínculo con el mismo, pudiendo ser personas que presentan rasgos biofóbicos”. Es decir, individuos que consideran la naturaleza como un espacio incómodo o desagradable.

Por otro lado, y como puede parecer lógico, ese grado de conexión emocional es “significativamente” superior en los chavales que habitan en zonas rurales que los que lo hacen en lugares urbanos. Mención aparte merece la variable de género. En este sentido, las chicas muestran “mayor conectividad emocional” hacia el medio natural en comparación con los chicos de su misma edad.

Las chicas muestran “mayor conectividad emocional” hacia la naturaleza que los chicos de su misma edad

Con todo, creen que “está lejos de toda duda” la importancia de que la población en general y los niños en particular reorienten sus vivencias y actividades hacia los entornos naturales: “No solo contribuiremos a su bienestar, sino que estaremos apostando por una sociedad más comprometida con la búsqueda de soluciones a la crisis ecológica global”. Y, para lograr esa meta, se expone que el grado de conocimiento no compromete necesariamente una mayor implicación, por lo que instan a un reto educativo más ambicioso, que tenga que ver con educación emocional y no solo pura información, inculcando, además, esos valores en clases al aire libre.

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