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“La incertidumbre es lo que peor llevan”

Los vigueses Francisco Javier y María José acogen a dos hermanos de 7 y 4 años: “Estamos para arreglar un poco el mundo, aunque no todo”

Con apenas 5 y 2 años, una pareja de hermanos entró en 2018 en el hogar vigués de Francisco Javier y María José. Llegaban de un entorno familiar que no podía asegurarle una mínima protección, aunque este matrimonio de acogida evita cualquier dato personal sobre el caso para proteger la intimidad de los niños, a los que querían ofrecer “el calor de un hogar”, aunque sea ajeno y temporal. “Necesitan estabilidad y confianza, un ambiente familiar y rutinas como ir al cole como el resto de niños, no vivir en un centro, aunque allí haya grandes profesionales”, explica María José. “La incertidumbre es lo que peor llevan”, resume.

Lanzarse a acoger temporalmente a niños con problemas conlleva recibir una formación mínima para delimitar su función. “Tenemos que darles estabilidad, pero no son nuestros hijos y sabemos que un día se irán”, resume Francisco José sobre una muestra de solidaridad que genera “un montaña rusa de emociones”.

“Pueden tener unos enfados descomunales y decirte que no quieren estar con nosotros, que somos malos porque les pones normas y al día siguiente te dicen que no pueden vivir sin ti”, relata María José.

Ambos constituyen un caso atípico dentro de los acogimientos familiares, que tramita Cruz Roja en Galicia. Se apuntaron hace diez años, pero solo llevan dos procesos porque el primero se prolongó mucho. Se trató de una niña que llegó a su casa con un año y se fue con cinco. “Teóricamente, a partir de dos años, el acogimiento pasa a ser permanente y es casi una adopción, pero depende de las situaciones judiciales”, cuenta Francisco, que recuerda el problema añadido de la parálisis judicial causada por la pandemia. Ahora llevan dos con una pareja de hermanos que convive son sus hijos biológicos, de 18 y 15 años.

¿Por qué exponerse al desgarro emocional de encariñarse con un niño que vive en su hogar para luego verlo partir? Francisco resume su filosofía: “Estamos aquí para arreglar un poco el mundo, pero no del todo. La pregunta es qué pasará si no hacemos esto. Estarán en un centro. Esto es mejor para ellos”.

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