Galicia concentra uno de cada diez tramos de riesgo por velocidad identificados por Tráfico en España. Esto convierte a la comunidad gallega en uno de los territorios con más ojos de la DGT y de la Agrupación de la Guardia Civil sobre su red viaria. De los 2.061 puntos peligrosos vigilados por radares en las carreteras españolas –entre fijos, móviles y de tramo–, Galicia suma un total de 210. Con el nuevo plan de control de velocidad, actualizado esta misma semana y publicado en la web de la DGT (www.dgt.es) –se revisa con una periodicidad semestral–, la comunidad gallega ya supera los 2.700 kilómetros bajo la lupa de los cinemómetros móviles, el 10,5% de los casi 26.000 supervisados en el país.

“Los radares han servido para calmar la velocidad”, señala la Guardia Civil de Tráfico

Los 64 dispositivos de control de velocidad con los que cuenta la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Galicia –23 instalados en vehículos y el resto se distribuyen en diferentes soportes, desde el propio vehículo patrulla hasta los puntos de riesgo en los que no se puede colocar un coche y que los usuarios creen que por este motivo en esa zona no se vigila la velocidad– supervisan en la actualidad 131 tramos conflictivos: 32 en la provincia de A Coruña, 39 en la de Lugo, 30 en la de Ourense y otros 30 en la de Pontevedra. A estos puntos controlados con aparatos móviles se suman otros 70 con radares fijos (22 en A Coruña, 14 en Lugo, 14 en Ourense y 20 en Pontevedra) y 9 dispositivos de tramo (cuatro en A Coruña, tres en Lugo, uno en Ourense y otro en Pontevedra).

De las cuatro provincias gallegas, la red viaria de Lugo suma el mayor número de kilómetros vigilados por radares móviles (758 kilómetros), seguida de A Coruña (716 km), Ourense (654 km) y, finalmente, Pontevedra (610 km).

Desde que la DGT puso en marcha en verano de 2015 su plan de control de velocidad con radares móviles en el que por primera vez se publicaron en su web los tramos sometidos a vigilancia, se han ido ampliando los kilómetros bajo supervisión por velocidades excesivas. De los apenas 2.000 kilómetros vigilados hace cinco años en Galicia se ha pasado a los más de 2.700 km a día de hoy, lo que supone un refuerzo durante el último lustro en la red viaria gallega de un 44%.

Velocidades estratosféricas

Pese a que los tramos bajo los ojos de las patrullas de Tráfico están publicados y la mayoría de los controles son visibles, todavía hay conductores que viajan a velocidades estratosféricas. En lo que va de año, las dos más elevadas se detectaron en pleno confinamiento: a 234 km/h el 15 de mayo en la A-6 entre Guitiriz y Lugo y a 147 km/h en vía convencional en una travesía en Valdoviño (AC-566) el 15 de abril.

Estado de alarma

“La disminución de vehículos en las carreteras a causa del confinamiento ha propiciado que algunos conductores no respetasen los límites de velocidad”, lamenta Héctor Teixeira, guardia civil del Sector de Tráfico en Galicia. Los datos hablan por sí solos: durante el estado de alarma aumentaron un 39% los vehículos que circulaban por encima del límite de velocidad.

Salvan vidas

"Son una herramienta eficaz en la vigilancia en la carretera y gracias a ellos se han salvado muchas vidas"

“El radar ha supuesto un pasado más hacia la seguridad vial. Son una herramienta eficaz en la vigilancia en la carretera y gracias a ellos se han salvado muchas vidas. Además, los nuevos dispositivos nos dan mayor dinamismo en esa vigilancia y control”, destaca Teixeira. Desde el Sector de Tráfico celebran que tanto sus cinemómetros como los radares fijos de la DGT “han contribuido de forma notable a calmar la velocidad y con ello a reducir las víctimas mortales y la cifra de heridos graves”.

Hector Teixeira, con un veloláser

Hector Teixeira, con un veloláser

Radares escondidos

Ante las quejas de usuarios que cuestionan que muchos coches patrulla están “escondidos” en muchos controles, desde el Sector de Tráfico explican las dificultades con las que a veces se topan para montar un dispositivo. Y es que los vehículos radar no pueden ser un obstáculo en la vía y por tanto se colocan fuera de ella. “La seguridad es la prioridad. Si se deja en el arcén, sería un obstáculo y no sería raro que algún conductor distraído colisionase por alcance. No son pocos los siniestros que se producen contra vehículos perfectamente visibles y señalizados tanto de la Guardia Civil como de mantenimiento de la vía”, explica Héctor Teixeira.

En rectas

Sobre la presencia de controles de velocidad en rectas con buena visibilidad, Teixeira advierte de que en estos puntos también aparecen imprevistos: “Y detrás de una buena recta suele estar una curva, hay que garantizar que se llega a esa curva con la velocidad adecuada”.

Perfil

No hay un perfil del conductor que pisa más de la cuenta el acelerador. “Varía según el día y la hora en que se realice el control”, apunta Teixeira. Está por ejemplo, según detalla, el que no planifica y llega tarde a trabajar o a una cita entre semana y no respeta los límites. Se trata de un conductor que en condiciones normales respeta los límites, pero esa falta de planificación –añade– le hace infringir. “También está el conductor de fin de semana que no respeta los límites por falta de responsabilidad y un último usuario que conduce sin la atención permanente y no se fija en la señalización”, explica.

Excusas

"Usted conoce la carretera, pero la carretera no le conoce a usted”

La excusa típica del conductor interceptado a una velocidad superior a la permitida es que “iba probando el coche”. “Le sigue el que iba despistado y no vio la señal, lo cual es un riesgo en sí no ir atento a la conducción. Por último está el que dice que él controla y conoce la carretera. Mi respuesta siempre es la misma: usted conoce la carretera, pero la carretera no le conoce a usted”, concluye Teixeira.

SIMÓN ESPINOSA | Pinche en en la imagen para ampliar