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Un 10% de alumnos de 15 años dice sufrir golpes de compañeros varias veces al año

Según PISA, uno de cada diez alumnos de 15 años gallegos afirma que ha sufrido golpes o empujones varias veces al año

Un 10% de alumnos de 15 años dice sufrir golpes de compañeros varias veces

Un 10% de alumnos de 15 años dice sufrir golpes de compañeros varias veces

El informe PISA no solo recoge datos sobre las destrezas lectoras, matemáticas o científicas de los estudiantes, sino también sobre su bienestar: se les pregunta por el entusiasmo de sus docentes, si hacen trampa, si sus padres se implican o si se sienten satisfechos con la vida. Entre esos indicadores está el acoso escolar, un aspecto negativo de la vida en las aulas que las autoridades se esfuerzan por erradicar que ha experimentado una ligera tendencia al alza en las dos últimas ediciones de las pruebas en el caso de la comunidad gallega. Si en la edición de 2015 el análisis elevaba a un 17,8% los escolares de 15 años –los que realizan la prueba– que confesaban el haber sufrir algún tipo de conducta de acoso al menos varias veces al mes, en la última edición de la encuesta el porcentaje sería del 18,7% si se suman quienes aseguran sufrir algún tipo de maltrato por sus compañeros una vez a la semana o más (7,2%) y quienes afirman ser víctimas de hostigamiento varias veces al mes (11,5%). Ese tipo de comportamiento contrario a la convivencia también ha ido a más en España.

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Aunque las hostilidades más frecuentes que se producen en el entorno escolar tienen que ver sobre todo con la palabra, los adolescentes de 15 años también declaran sufrir violencia de carácter físico. En concreto, los datos recopilados en PISA recogen cómo un 9,7% de estudiantes gallegos asegura que fue golpeado o empujado por otros estudiantes varias veces al año y un 5 por ciento padecería este tipo de acoso al menos varias veces al mes.

 Algo superior, del 11,1 por ciento, es la cifra de quienes dan por válida la afirmación de que otros estudiantes les quitan cosas suyas o las destruyen, con la misma referencia temporal, varias veces al año. Casi un 6 por ciento tiene que aguantar ese tipo de abusos al menos una vez por semana o unas cuantas al mes.

 

Si los actos con consecuencias físicas afectan a uno de cada diez alumnos, los que tienen que ver con el maltrato considerado relacional están más extendidos. Por ejemplo, PISA les pregunta si otros estudiantes los han excluido a propósito y un 11,9% admite haber vivido la experiencia unas cuantas ocasiones por curso, mientras que son muchos más, el doble, uno de cada cinco, quienes aseguran que otros compañeros del instituto se ríen o burlan de ellos. 

A medio camino entre lo verbal y lo físico están las amenazas, que confiesa sufrir también un 9,7% de jóvenes y más de una vez cada año. En cambio, quienes se quejan de que sus compañeros han difundido rumores horribles sobre ellos suponen el doble (17,6%).

Hay escolares que sufren comportamientos vejatorios de forma constante. Es el grupo de los que PISA encuadra como víctimas de acoso muy frecuente. Suponen un 5,1% de escolares que participaron en la prueba en Galicia, un porcentaje similar al estatal (5,3%).

 

Cuando la Consellería de Educación analizó los datos de 2015 matizó que PISA es un estudio que solo afecta a una pequeña muestra del alumnado y contraponía la primera macroencuesta de la Xunta sobre el clima de convivencia en las aulas, que concluyó que el acoso estaba en el octavo puesto de conductas contrarias a la convivencia. El pasado enero, el Gobierno gallego difundía una segunda encuesta sobre la cuestión y concluía que la comunidad educativa consideraba que existía un buen clima de convivencia en las aulas y que “se constatan mejoras en los últimos años”.

Imagen de archivo de pruebas de PISA en Galicia. BERNABÉ / LUISMY

En concreto, casi un 60% de quienes participaron (familias, docentes y alumnos) defendieron que la convivencia mejoró respecto a 2015, año en que Educación dio luz verde a un protocolo específico para detectar situaciones de acoso. En todo caso, los datos del último informe PISA permiten a Galicia retroceder posiciones: en 2015 era la segunda con más porcentaje de jóvenes que decían sufrir acoso y ahora hay tres autonomías y las dos ciudades autónomas por delante.

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 Aunque los casos de acoso se puedan producir, en muy pocas ocasiones llegan a la Inspección educativa. El primer balance del servicio de atención telefónica gratuita puesto a disposición del Gobierno para víctimas de acoso escolar registró un total de 269 casos desde Galicia en su primer año de funcionamiento, en 2017, pero solo una docena, según el informe, se trasladaron a los servicios de Inspección educativa.

 En el extremo opuesto, hay que destacar que más de la mitad de los estudiantes afirma que nunca o casi nunca ha sido víctima de hostilidades por parte de sus compañeros. Además, también se analizó su actitud hacia el acoso y casi la mitad aseguró concordar muy fuertemente con afirmaciones del tipo de que se enfadan cuando nadie defiende a los estudiantes acosados o que es bueno ayudar a quienes son víctimas y no pueden valerse por sí solos.

 

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