Aunque los centros educativos mantendrán la ventilación natural –ventanas y puertas abiertas– como medida prioritaria y fundamental para limpiar el aire en las aulas, la Xunta también permitirá ahora la instalación de purificadores y extractores con filtros HEPA, pero solo en casos puntuales, de forma complementaria y sujeta a un estudio técnico previo y autorización.

Esta medida es una de las principales novedades tratadas ayer en la reunión del comité educativo del Gobierno gallego y que acordó una serie de conclusiones, que se recogerán en un documento con instrucciones concretas y directrices para facilitar las tareas de ventilación a los centros de enseñanza.

Así lo detalló el conselleiro de Cultura, Educación e Universidade, Román Rodríguez, en declaraciones a los medios, que también confirmó que estas instrucciones se remitirán a los equipos directivos a principios de la próxima semana.

La ventilación de espacios es una de las principales preocupaciones de familias y trabajadores de los centros, ante el ritmo de contagios que se registra en la comunidad y las dificultades motivadas tanto por las condiciones climatológicas, la proximidad del invierno y las propias infraestructuras y características arquitectónicas de las escuelas.

La ventilación natural se presenta como la mejor fórmula para limpiar el aire, pero cada colegio recurría a ella de forma distinta. Unos abrían totalmente las ventanas durante un tiempo y otros las mantenían parcialmente abiertas durante toda las clases, circunstancia esta última más difícil de compaginar con la bajada de temperaturas o el mal tiempo.

La conclusión a la que ha llegado el grupo de expertos es que lo mejor es abrir ventanas y puertas 15 minutos al inicio y término de la jornada, 5 minutos entre clase y clase y durante todo el recreo. Estas prácticas incidirán en aprovechar mejor los flujos, con ventanas y puertas abiertas durante un breve plazo de tiempo para que se cree una corriente de aire y se favorezca su renovación en espacios cerrados.

Como complemento a esta medida, la Xunta permitirá la instalación de purificadores, que hasta ahora no estaban autorizados, pero bajo determinadas condiciones. De hecho, hubo centros que los compraron pero nos los pudieron usar porque la inspección educativa lo impidió. En todo caso, nunca podrán sustituir a las ventanas abiertas y su uso será complementario y excepcional, y previo informe técnico favorable y autorización de la Xunta. La razón es que los purificadores por sí mismos no son suficientes para limpiar el aire de un aula.

Por otra parte, el Parlamento insta a la Xunta a regular los criterios y el proceso de adquisición y distribución de máscaras higiénicas entre el alumnado de los centros educativos, para así ofrecer garantías jurídicas, lograr agilidad en la aplicación de esta mediad de seguridad y evitar desigualdades entre los potenciales beneficiarios.