El sistema de financiación autonómico, cuya renovación está pendiente desde tiempos de Mariano Rajoy, no contenta a nadie. Ni a las autonomías que contribuyen más ni a las que reciben más de lo que aportan. En este último vagón está Galicia, que reclama desde hace años un cambio en el modelo de financiación en el que se tengan en cuenta, por ejemplo, la dispersión y el envejecimiento a la hora de calcular el coste de prestar los servicios públicos. Pese a esta reclamación, Galicia está entre las tres comunidades más beneficiadas por los mecanismos de nivelación, ya que, pese a generar menos recursos tributarios que la media estatal, acaba con un volumen de recursos por habitante por encima gracias al sistema de financiación actual.

Los gallegos reciben, de media un 33% más de lo que aportan al Estado. Según el Mapa de Financiación Autonómica que publicó ayer el Instituto de Economía de Barcelona (IEB) –un centro de investigación de la Universitat de Barcelona– los habitantes de la comunidad generaron unos ingresos tributarios medios de 2.210 euros en 2018, cifra que aumentó hasta los a 2.937 tras aplicar los mecanismos de nivelaciones y los fondos de ajuste del sistema de financiación autonómica.

Galicia, Extremadura y Castilla-La Mancha serían las tres comunidades más beneficiadas por el modelo de financiación, según el estudio del IEB, y las tres más perjudicadas, Madrid, Baleares, Cataluña y Valencia.