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El Gobierno triplicará la inversión en el Corredor Mediterráneo frente al letargo del Atlántico

Este esfuerzo se financiará con fondos procedentes de la UE para la pandemia

Tren de mercancías en el puerto de Vilagarcía. // Iñaki Abella

El Gobierno ha dado otra muestra de su diferente compromiso entre el Corredor Atlántico ferroviario y el Mediterráneo. Son dos proyectos de tren de mercancías que se desarrollan a muy distinta velocidad, tanto que mientras la línea del Levante español entra en su recta final, la del Noroeste aún no ha dado siquiera los primeros pasos, más allá de que la Unión Europea lo haya reconocido como parte integrante de su red global ferroviaria, lo que permitirá recurrir a fondos europeos para su modernización a partir de 2021 con el horizonte de 2030 como año de conclusión de las obras. La última muestra del vuelco claro del Gobierno central con el Corredor Mediterráneo se produjo la pasada semana, cuando el Ministerio de Transportes anunció que triplicará la inversión en esa línea ferroviaria hasta 2022, esfuerzo presupuestario que se hará recurriendo a los fondos de la UE habilitados para reactivar la economía tras la pandemia.

El anuncio de este refuerzo inversor lo hizo el pasado jueves el secretario de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Pedro Saura, durante una jornada organizada por un diario económico para analizar la situación del Corredor Mediterráneo, que arranca en Algeciras y culmina en Hungría. Esta línea ferroviaria será una de las infraestructuras más beneficiadas de los fondos que España prevé recibir de la UE -140.000 millones de euros- para afrontar las consecuencias de la crisis sanitaria.

"Invertir en el Corredor Mediterráneo es apostar por la inversión pública para que ayude a superar lo antes posible el socavón económico que esta crisis está generando", destacó Saura para agregar: "Es una palanca para reforzar el comercio interno de Europa y no depender del comercio que viene de otros continentes".

El secretario de Estado explicó que el Gobierno ya licitó obras en es eje ferroviario por 2.100 millones de euros desde la llegada, hace dos años, de Pedro Sánchez a la Moncloa, y que se ejecutaron actuaciones por 750 millones. Según Saura, este acelerón en las obras permitirá impulsar el PIB en 7.000 millones de euros (un 0,6%, aunque el empuje podría llegar a 2,22 puntos porcentuales en 2030).

En el lado opuesto de la península, los proyectos van a otro ritmo. De momento, solo está reconocido la pertenencia del Noroeste (Galicia, Asturias y León) al Corredor Atlántico, lo que le permite acceder a fondos y, sobre todo que la línea A Coruña-Vigo-Ourense- Monforte entre en los mapas de transporte que manejan los grandes operadores internacionales para enviar sus mercancías desde los puertos.

Pero para llegar a los fondos, el Gobierno central tiene que presentar a Bruselas proyectos concretos muy bien diseñados para competir con el resto de los países, como eliminación de curvas y pendientes, andenes más largos, electrificación de toda la línea o la conexión a los puertos. Más allá de una presentación genérica en febrero de 2019, el Ejecutivo no dio más detalles de cómo de avanzados estarían esos proyectos, pese a que desde la Xunta y los Xuntaempresarios del Noroeste. Para la Administración autonómica, dos son las acciones más transcendentales, la salida sur de Vigo, para evitar que los trenes retrocedan hasta Redondela para seguir hasta Portugal, y el enlace con Punta Langosteira en A Coruña.

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