Los estudiantes gallegos tardan una media de casi cinco años (4,91) en finalizar una carrera que está pensada para cuatro y solo un tercio de los alumnos que logran acabar los estudios lo hace en el tiempo previsto o antes. Es lo que se denomina la tasa de idoneidad y Galicia, con un 34,62% de quienes son capaces de hacerlo, estaría en la línea, aunque ligeramente por debajo, de la media estatal (36%). Así lo refleja una estadística del Ministerio de Educación que analiza el rendimiento académico en la enseñanza superior.

El porcentaje sube ligeramente, hasta el 51,53%, en este caso más de un punto por encima de la cifra estatal en Galicia, si se considera a quienes completan sus estudios en los cuatro años de rigor o, como mucho, precisan un año más para sacarse el título de graduado. Ese porcentaje, denominado tasa de graduación, mejoró en seis puntos para la promoción que accedió a las aulas en 2014 con respecto a quienes les habían precedido en sus pupitres cuatro años antes.

Como ocurre en otros indicadores relativos a la enseñanza superior, las chicas mejoran los porcentajes de sus compañeros varones: la tasa de idoneidad de las graduadas que empezaron a estudiar en 2015 en Galicia es casi del 44,5% y entre ellos es justo la mitad, del 22,8%. .

Las estadísticas divulgadas por el Ejecutivo central también permiten constatar diferencias entre los tiempos que requieren los estudiantes para finalizar sus estudios en función de a qué ámbito pertenezca la carrera que cursan. En el caso de Galicia, los datos muestran que si la media de quienes acaban en cuatro años un grado es del 34%, el porcentaje llega al doble en el caso de titulaciones vinculadas al ámbito de la salud y de la educación, donde en concreto, un 62,2 y un 61,38%, respectivamente, logra el título en el tiempo teórico. Por el contrario, están a la cola las titulaciones que el Ministerio de Educación engloba bajo el paraguas de la Agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y veterinaria (solo un 6,4% culmina con éxito su formación en cuatro años), seguidos por los alumnos de Ingeniería, industria y construcción, donde puede presumir de ello solo uno de cada diez estudiantes.

Es también en este último ámbito donde se registran los porcentajes más reducidos de rendimiento, medidos en la proporción de créditos superados sobre el total de créditos matriculados. Por el contrario, en los estudios vinculados con la educación (en concreto con la formación de docentes de infantil) los jóvenes sacan adelante en mayor medida las asignaturas (créditos) y concluyen sus estudios con mejores expedientes.

En concreto, los datos reflejan que, como norma general (en el caso de los estudiantes matriculados en el curso 2018-2019 en alguna universidad gallega superan tres de cada cuatro créditos en los que se inscriben. Solo Canarias y Andalucía registran una tasa inferior. En el caso gallego, por ámbitos, aprueban más (92,9% de créditos) los alumnos de Formación de docentes de enseñanza infantil, mientras en el extremo opuesto se situarían quienes estudian Arquitectura y construcción (55,14%). Un patrón similar se observar en las notas medias de los egresados en esas titulaciones en ese año: en general, esa media es de 7,23 en Galicia, pero en Educación sube a 7,79 (en Salud 7,53) y en Arquitectura es de 6,42. La calificación media registrada en Galicia es muy similar a la estatal (7,26) y también se observan ventajas a favor de las chicas en la calificación si se analiza de forma global (7,36 para ellas; 7,02 ellos).