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El fin del estado de alarma saca del pozo económico a 23.400 familias gallegas

Los hogares con problemas para llegar a fin de mes son 50.000 más que antes de la pandemia

Dos voluntarios del Banco de Alimentos de Vigo. // Rafa Vázquez

Dos voluntarios del Banco de Alimentos de Vigo. // Rafa Vázquez

El fin del estado de alarma a finales del pasado de junio sacó del pozo a 23.400 hogares gallegos, que gracias a la reactivación económica pudieron llegar sin problemas a fin de mes, superando la crisis personal vivida durante el trimestre anterior. A pesar de ello, septiembre se cerró con casi 48.300 familias más con dificultades para cuadrar sus números que en marzo hasta alcanzar las . Y lo peor, según las previsiones, no ha pasado, sino que está por venir con los contagios creciendo y la comunidad de Madrid confinada.

"Lo peor está por llegar". Este vaticinio de Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta, amenaza con hacerse realidad ante el frenazo sufrido por el sector turístico en verano -con facturaciones de alrededor del 40% respecto a las cifras habituales-, la incertidumbre del efecto de nuevos confinamientos sobre el consumo y la llegada del mal tiempo y el posible pico de contagios.

A pesar de que el Estado garantizó la prórroga de los ERTE hasta final de año, el Banco de España prevé un cierre del año con una caída de la riqueza de dos dígitos. Pese a ello, muchas familias vieron ciertos resquicios de luz desde julio gracias al levantamiento del estado de alarma, que permitió recuperar la actividad económica y, sobre todo, el turismo, que en Galicia resistió mejor que en el resto del Estado.

Las familias con dificultades para llegar a fin de mes disminuyeron del 54% del segundo trimestre del año al 51,8% entre julio, agosto y septiembre, según las últimas estadísticas de la Encuesta coyuntural a hogares del Instituto Galego de Estatística. Es cifras totales supone un descenso de 23.403: de 574.848 familias a 551.445.

La reducción, lógicamente, se produce en los grupos familiares que menos dificultades presentaban, pues los hogares con muchos problemas para no cerrar cada mes con números rojos se mantiene estable: 7,15% en el segundo trimestre y 7,02% noventa días después.

Esta mejoría, sin embargo, no es suficiente y los datos muestran el impacto de la recesión causada por el Covid-19, pues al cierre de septiembre se registraba casi un 10% más de familias con problemas que en marzo. Entonces eran 503.151, 48.294 menos que en la actualidad.

Las organizaciones sociales alertan desde hace meses de que el otoño será trágico para miles de personas, con problemas para cubrir incluso sus gastos básicos. "Nos preocupa cómo serán los meses de septiembre, octubre y noviembre si no se recupera la situación del todo y no funciona bien el turismo", advertía en julio Miguel Fernández, de Cáritas Santiago.

Mientras el escudo de los ERTE aguante, el gran crack social no se producirá, pero lo que es seguro es que se avecinan tiempos muy duros, como los peores que causó la anterior crisis, desatada tras la quiebra del bando de inversión estadounidense Lehman Brothers. Como si fuese la pieza clave de un castillo de naipes, su caída derivó en el colapso general. El Banco de Alimentos de Vigo, por ejemplo, reconoce que 2021 "será muy duro".

La falta de dinero, pero también el miedo al futuro incierto y la necesidad de ahorrar, han provocado que el porcentaje de hogares que en los últimos tres meses no se han permitido ningún extra haya batido el récord desde que existen registros: 43,7%. La segunda cifra más alta es el 39,45% del segundo trimestre del año, según el IGE.

Y es que 120.000 hogares reconocieron que se habían apretado el cinturón entre julio y septiembre para poder afrontar el final del año en mejores condiciones económicas. El miedo a la gran recesión es evidente, igual que el número de familias con su empleo pendiendo de un hilo, sobre todo en hostelería y actividades vinculadas al ocio.

Un termómetro de esta alerta social es la demanda del bono de alimentos de la Xunta, que ofrece entre 450 y 900 euros durante un trimestre para comprar productos primera necesidad a familias con escasos recursos. Comenzó a funcionar en julio y ya la reciben 6.000 hogares.

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