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Siete millones de pérdidas en suelo industrial

Xestur, el producto de la fusión de las cuatro sociedades provinciales de gestión de suelo industrial autonómico en 2012, ha supuesto una losa para el gobierno de Alberto Núñez Feijóo (PP) desde 2009, debido al deterioro de sus inversiones por la crisis financiera y del ladrillo, que tumbó las previsiones del bipartito. Sus balances han arrojado pérdidas continuamente, aunque el año pasado se contuvieron de nuevo, tras bajar de 9,6 millones de euros en 2018 a 7,6. En 2017, habían sido 13.

La Xunta ha intentado ir solventando la papeleta con el agujero de Xestur mediante ventas e inyecciones de capital anuales que suman 170 millones de euros.

Su política se ha basado en las rebajas del precio de sus parcelas para darles salida, contener su balance de pérdidas y frenar la fuga de empresas a Portugal, que compite con naves a precio de saldo. De esa forma, ha ido soltando lastre a la par que impulsaba el tejido económico y mitigaba las inyecciones adicionales de fondos.

Mediante esa vía de rebajas, la Xunta ha vendido en los últimos cinco años 449 parcelas a 329 empresas que suman 66,1 millones.

Esa política de rebajas generó una "reactivación" económica, pero "también genera pérdidas, al vender, en muchos casos, las parcelas por debajo de coste, con una bonificación del 50%", según la auditora de Xestur. "Eso lleva al riesgo, para las cuentas de Xestur, de que se vea obligada a asumir unos precio de mercado fijados, no precisamente por los mercados, sino por la realidad de las ventas de los últimos años y eso sin tener en cuenta la crisis, la debilidad del crédito bancario, las medidas comerciales de incentivo temporal o las medidas de fijación de un precio público que responde a intereses generales", añade.

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