La vuelta a la oficina de los empleados públicos de la Xunta no ha sido todo lo "normal" como era de esperar. Los nuevos protocolos marcan exigencias para la protección individual y colectiva y para la organización del trabajo. Una de ellas, tal y como informan desde Vicepresidencia, pasa por la obligación de que los funcionarios se tomen la temperatura todos los días antes de salir de casa, aunque no presenten síntomas de Covid-19. Deben quedarse si superan los 37,5 grados.

En este regreso a la oficina, la Xunta promueve el uso de medios telemáticos "en la medida de lo posible, para evitar desplazamientos" o el acceso individual de los visitantes a dependencias administrativas. "Los equipos de trabajo deberán ser usados por una sola persona y, en caso de ser compartidos, se evaluarán alternativas o se desinfectarán entre cada turno", especifica el protocolo postpandemia.

Caminar por la derecha en los corredores, el uso individual de ascensores, higienizar las manos antes de emplear máquinas de autoservicio o cajeros automáticos en el interior de las dependencias autonómicas, son otras de las medidas a seguir.