Una PAC más social tiene que ver con la equidad de la renta en el sector primario. Tiene dos elementos fundamentales. Uno es la ley de la cadena alimentaria, cuya reforma significa que los precios de venta tienen que estar por encima de los costes de producción; por lo tanto, es fundamental que esos precios de venta puedan retribuir justamente al agricultor. Un segundo elemento es qué PAC articulamos. Creo que hay un consenso de todas las comunidades autónomas en que la agricultura familiar y profesional es la auténtica destinataria de esta PAC a nivel europeo. Respecto a los topes de percepción, se habla de 100.000 euros excluidos los costes laborales y también de la necesidad de incentivar a quienes se encuentran en la situación más difícil desde el punto de vista de la competencia, es decir, a los pequeños agricultores y ganaderos, que deben recibir también un refuerzo.