El caso Alvia vuelve a los juzgados. El juez Andrés Lago tomó declaración ayer a cuatro empleados de Talgo por el supuesto borrado de datos sobre averías del tren accidentado en Angrois tras producirse el descarrilamiento, una información proporcionada por un extécnico de la empresa ferroviaria a través de una declaración jurada seis años después del siniestro de 2013.

Durante la vista, el primer testigo se ratificó en su denuncia y mantuvo que presenció como poco después del accidente de Angrois "vio cómo ordenaban al informático que borrara las averías pendientes del tren [...] modificando la fecha".

Frente a ello, los otros tres testigos -el administrador de sistemas informáticos, el jefe de taller y el director de mantenimiento- negaron esa declaración, según relató al final de la sesión el abogado defensor del maquinista, Manuel Prieto.

El letrado destacó que estos tres últimos testigos han "reconocido ciertas cosas importantes", relacionadas con la existencia de documentación relativa al material rodante y sus revisiones que "no se ha adjuntado" a la causa, a pesar de los requerimientos. Entre ellas, la revisión de las ruedas del tren, pero advirtió de que esta documentación "falta". Prieto también destacó que "no está aportado todo el historial de mantenimiento" del tren desde 2010.