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Centrando los debates

Centrando los debates

Centrando los debates Hugo Barreiro

Sé que me repito; pero no puedo evitarlo. Llegan las campañas electorales y distorsionamos la realidad hasta caricaturizarla. Supongo que esto es lo que esperan los votantes más ideologizados de uno u otro bando. Ideas primarias que encajan con las pasiones, aunque dejen huérfana a la razón.

El problema de la estrategia es doble. El primero es que los votantes menos ideologizados esperan algo más. Más sofisticación en los argumentos y más rigor. El segundo es que las caricaturas no son el mejor punto de partida para mejorar las cosas, para cambiar lo que no está bien y atender a lo descuidado. Si bajamos el nivel del debate público, estamos poniendo la primera piedra para las malas políticas públicas y la desafección de los ciudadanos.

El ejemplo que traigo hoy es sobre la idea de la privatización de los servicios públicos en Galicia. No entro en el fondo de sus resultados y justificación. Me limito a comparar el peso de los conciertos con centros privados en el caso de los dos principales servicios públicos: sanidad y educación no universitaria. En los gráficos adjuntos se constata que Galicia es la quinta comunidad autónoma en la que los colegios privados absorben una menor proporción de los recursos financieros. Y es la décima en el peso de los conciertos sanitarios sobre el gasto total, muy lejos de la media.

Por eso, en vez de en la supuesta ola privatizadora de los servicios público, yo centraría la atención en otras cosas. Solo como ejemplo: en los escasos recursos que proporcionamos a la atención sanitaria primaria y a la necesidad de fortalecerla; en la oportunidad de asignar los recursos en sanidad de forma más inteligente si se analizasen con rigor protocolos e inversiones, porque me temo que compramos máquinas que suponen mejoras marginales en los diagnósticos y recortamos el tiempo de atención a los pacientes que pueden anticipar problemas; en la falta de profesores de apoyo para el aprendizaje de lenguas extranjeras; en la escasa atención que le damos a la formación de nuestros estudiantes en nuevas tecnologías o inteligencia artificial; o en el desencaje entre recursos y necesidades de atención especial en cada centro.

En Galicia, tenemos unos buenos servicios públicos en sanidad y educación, mayoritariamente provistos por empleados públicos. Lo dicen los estudios disponibles y lo sostiene un padre que lleva a sus hijos a colegios públicos y que, pudiendo escoger atención privada como funcionario de Muface, opta sin duda alguna por el Sergas. Pero podemos mejorarlos de forma significativa. Centremos el debate y empujemos entre todos.

*Director de GEN (Uvigo) y del Foro Económico de Galicia

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