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El siniestro de Zamora obliga a los viajeros a hacer parte del trayecto en bus

Liberar la locomotora de 75 toneladas complica el rescate del tren siniestrado

Tres grúas son necesarias para retirar de la vía y las inmediaciones el tren accidentado.

Tres grúas son necesarias para retirar de la vía y las inmediaciones el tren accidentado.

Los viajeros del único tren que cada día cubre en cada sentido la línea férrea entre Madrid y Galicia se enfrentan de nuevo a un corte que les obliga a realizar el trayecto entre Zamora y Ourense o Pontevedra en autobús. El corte de la línea ya estaba previsto del 11 al 25 de junio, con el fin de llevar a cabo trabajos de adaptación a la alta velocidad en el tramo comprendido entre Pedralba de la Pradería y Ourense, si bien el accidente sufrido por el Alvia en la tarde del pasado martes a la altura de La Hiniesta aconsejó adelantarlo al miércoles, debido a la complejidad de las tareas de retirada del convoy.

La imagen de tres grúas impresionantes enderezando la locomotora de 75 toneladas que encabezaba el tren siniestrado el martes en La Hiniesta, donde viajaba el maquinista muerto y el herido grave, es la demostración palpable de la costosa tarea que tienen por delante los operarios para rescatar todo el material que quedó sobre la vía pocos minutos después de la fatídica colisión con el automóvil.

El convoy que sufrió el accidente era una doble composición, dos trenes unidos cada uno con dos locomotoras, apoyadas por los furgones generadores (CET) para circular en modo diesel y nueve coches (vagones). Una de las composiciones se pudo encarrilar de nuevo en la vía y, traccionada por una locomotora de apoyo emprendió el camino hacia la estación de Carbajales, de regreso hacia Galicia a primera hora de la tarde de ayer. Iba con una de las locomotoras, los nueve coches y el otro generador, aunque faltaba la segunda locomotora.

Esta, junto al otro tren completo, queda volcada en la explanada próxima a la base de montaje de La Hiniesta y espera un trabajo de días para poder ir retirando todo el material siniestrado: tres locomotoras más los nueve vagones que restan. Es un empeño "minucioso y con horas de trabajo por delante". Lo más complicado de la operación fue enderezar la máquina de cabecera del convoy, muy agarrada a las vías del tren y con un peso que supera las 75 toneladas. Tres grúas de alto tonelaje han sido necesarias para la maniobra, que comenzó el pasado miércoles con las tareas de allanamiento del terreno y que continuarán en las próximas horas con el traslado de la máquina a un camión para su transporte hasta Madrid, donde Renfe tiene su taller central para su examen.

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