El escenario electoral gallego empieza a despejarse y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se plantea ya cómo celebrar unos comicios en verano. Tras dejar claro que prorrogar las elecciones a 2021 es "la peor solución" y advertir del "riesgo serio" de un rebrote de la pandemia de coronavirus en otoño, las opciones quedan reducidas a julio. Su apuesta es elegir el calendario que dé "mayores certezas sanitarias" y desvela ya posibles "fórmulas" para acudir a votar sin poner en riesgo la salud de los electores: "serán unos comicios con dificultades, con distanciamiento social, con colegios electorales más amplios, con lugares donde haya menos aglomeraciones y con una campaña más potente de voto por correo".

La crisis sanitaria derivada del coronavirus obligó a cancelar por primera vez en la historia de la autonomía la convocatoria de las elecciones prevista para el 5 de abril, que coincidían además con las vascas. En el decreto de suspensión de los comicios se especificaba que la convocatoria electoral se reactivaría una vez levantada la declaración del estado de alarma.

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Sin embargo, el Gobierno ha ampliado ya tres veces el estado de alarma y pedirá otra prórroga al Congreso. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha dado a entender que usará esta herramienta al menos hasta que finalice la desescalada. De ahí que Feijóo insista en que esta situación no se alargue "sine die" y así se lo planteó ayer al Gobierno en la conferencia de presidentes.

En el País Vasco, el lehendakari Iñigo Urkullu ya dio el primer paso para retomar la convocatoria electoral al poner sobre la mesa la fecha de julio para celebrar la cita con las urnas. Aunque todavía no se ha tomado ninguna decisión definitiva, el Gobierno vasco advirtió que se pueden celebrar comicios "perfectamente" incluso aunque se mantenga el estado de alarma. Aún así, advierten que no sería el mejor contexto para llamar a las urnas.

En Galicia, el presidente de la Xunta siempre ha buscado una coincidencia entre las elecciones gallegas y las vascas para evitar la concurrencia de dos procesos electorales en el mismo año, una premisa que tendría incluso más sentido en una situación excepcional como la que atraviesa España con la crisis sanitaria derivada del coronavirus.

A pesar de ello, Feijóo hasta ahora se mostró cauto y eludió fijar el nuevo calendario para la celebración de elecciones, aunque, eso sí, esta semana ya empezó a dar pistas que apuntaban a julio como el escenario más probable. Sin embargo, tras la conferencia de presidentes celebrada ayer, fue un paso más allá al dejar claro que ni otoño ni un eventual aplazamiento a 2021 son sus opciones preferidas.

La legislatura finaliza a principios de octubre, de manera que ésa es la fecha tope para convocar comicios. En la misma situación está el País Vasco y, de hecho, Urkullu deslizó que o se celebran elecciones en julio o habría que aplazarlas hasta 2021. Otoño está prácticamente descartado, porque hay una coincidencia general en que con la llegada del frío puede haber un rebrote del virus.

"Si el riesgo de rebrote en otoño y en invierno es un riesgo más serio, más previsible, puede dar lugar a que en el mes de octubre estuviésemos en estado de alarma y no nos aconsejasen por razones sanitarias celebrar las elecciones", explicó Feijóo. El presidente advierte incluso que la reaparición del coronavirus podría "cruzarse con el virus de la gripe y daría lugar a una intensidad en las enfermedades respiratorias y un riesgo sanitario superior".

El escenario en otoño, por lo tanto, pinta negro para una convocatoria de elecciones. Y Feijóo añadió que no tiene "ningún interés en que la legislatura vaya más allá de su finalización" porque, según explica, supondría caer en "un abismo legal".

"Creo que sería la peor solución el prorrogar la legislatura más allá de los cuatro años", explicó Feijóo. Y esgrimió varias razones para justificar su rechazo a un aplazamiento electoral a 2021. "Primero porque nunca se ha hecho, segundo porque no hay ordenamiento jurídico al respecto, tercero porque estaríamos en una situación con un Parlamento disuelto en el que no se cumplirían los equilibrios entre poder legislativo y poder ejecutivo y tercero porque nos abriría un proceso incierto en el que no sabríamos prácticamente nada sobre cuándo los gallegos tienen que elegir el Parlamento gallego y a su presidente", argumentó.

Por esta razón, descartado otoño y una prórroga a 2021 Feijóo aboga por "el escenario que dé mayores certezas sanitarias", sin señalar directamente a julio, un mes en el que se prevé que haya finalizado ya la desescalada y, por lo tanto, se haya recuperado en parte la normalidad.

Por esta razón, Feijóo insiste en reclamar al Gobierno que deje de "usar los estados de alarma de forma indiscriminada": "uno de los derechos fundamentales es el derecho a votar".